Aerolíneas

IAG blinda a Iberia y Vueling frente al Brexit con límites en su capital

El holding se cierra a vender acciones a capital de terceros países tras declarar un 47,5% en manos de partícipes ajenos a la UE

Los accionistas británicos se salvan, por el momento, de las restricciones

Airbus A330 de Iberia en el aeropuerto madrileño de Barajas.
Airbus A330 de Iberia en el aeropuerto madrileño de Barajas.

Decisión de calado de IAG para evitar las consecuencias de un Brexit duro entre sus distintas aerolíneas. El holding que dirige Willie Walsh ha blindado su capital ante cualquier intento de entrada de nuevos inversores ajenos a la UE y ha fijado el límite de estos últimos en el actual 47,5%. Se trata de evitar la cancelación de los permisos de vuelo de las españolas Iberia y Vueling, así como de la irlandesa Aer Lingus, si el citado nivel sobrepasara el 50% que marca como línea roja la normativa europea sobre propiedad y control de aerolíneas. Sobre una decisión como esta, contemplada en los estatutos, sobrevuela la amenaza del Brexit.

Al margen de su nota enviada a la CNMV, desde IAG se ha matizado a los medios de comunicación que “este anuncio no se relaciona con Brexit” y se añadió que se trata de preservar una propiedad mayoritaria y control por parte de accionistas de la UE: “Estamos adoptando esta medida con el fin de asegurar que este sigue siendo el caso”, ha señalado un portavoz del gigante europeo de la aviación.

En un hecho relevante remitido esta tarde a la CNMV se entiende que el 52,5% restante en la estructura societaria estaría en manos de accionistas comunitarios, incluidos inversores de Reino Unido. A día de hoy, por tanto, IAG cumpliría con la regla de la UE y sigue considerando a los británicos como accionistas comunitarios.

"El consejo de administración de IAG ha decidido que, debido al nivel de propiedad del capital social por parte de personas No UE, es necesario establecer un máximo total permitido de acciones No UE conforme a lo previsto en el artículo 11.8 (b) de los estatutos sociales de IAG", cita la compañía en su notificación al regulador bursátil. Y añade que en estos momentos no puede garantizarse que dicho máximo permitido vaya a ser eliminado en el futuro.

Días atrás el ministro español de Fomento, José Luis Ábalos, aseguraba que los grupos aéreos afectados por un eventual Brexit duro trabajaban para adaptar sus estructuras de capital, refiriéndose claramente a IAG.

En el nuevo escenario que rodea a este gigante europeo, si cualquier inversor ajeno a la UE comprara acciones (a partir del anuncio de esta tarde), IAG consideraría su paquete como afectado por la limitación. Entonces se activaría un protocolo por el que remitirá una notificación con la suspensión de los derechos políticos de esos títulos y la exigencia de venta en un plazo máximo de diez días a capital domiciliado en la UE.

De no atenderse este mandato, sería la propia IAG quien se quedaría con las acciones al mínimo entre el valor teórico contable y la cotización media en la Bolsa de Londres de las acciones en cuestión.

Los británicos se salvan de la quema

En el actual contexto de incertidumbre sobre cómo será la salida de Reino Unido de la UE, fijada para el 29 de marzo, IAG ha señalado que "las personas británicas no son ni serán tratadas como personas No UE".

En este sentido, IAG sigue considerando a los ciudadanos e instituciones británicas presentes en su capital como accionistas del espacio económico europeo. De hecho, les deja al margen de las restricciones dadas a conocer ayer, pero añade que esto será así “salvo que IAG notifique a los accionistas otra cosa”. Deja de este modo la puerta abierta a imponerles límites aunque por ahora asegura que “no tiene planes de emitir dicha notificación”

El repeto a las acciones y derechos políticos de los accionistas de Reino Unido puede leerse como muestra de confianza en que aún se alcanzará un acuerdo para un Brexit pactado y que este ofrecería, como mínimo, una prórroga para que las aerolíneas adapten su capital a la referida normativa de participaciones accionariales y control efectivo.

 

Un mínimo del 8% está en manos de partícipes de Reino Unido

Invesores de referencia. Los grandes accionistas de IAG tienen sus estructuras de control lejos de la Unión Europea. Es el caso de Qatar Airways, que cuenta con el 21,4%, o de los fondos Blackrock y Capital Research. Entre los inversores con participaciones más destacadas, los británicos rondan el 8%. Fuentes del mercado aseguran que esa porción se sitúa cerca del 15% teniendo en cuenta a los minoritarios. IAG, por su parte, no ofrece detalle sobre el reparto de sus acciones por nacionalidades.

Empresa española. En su defensa como grupo de aerolíneas de la UE, esta tarde se ha vuelto a recordar que IAG “es una compañía española con sede social en Madrid. Y las aerolíneas del grupo tienen certificados de operación establecidos desde el inicio de sus operaciones y apoyados por sólidos negocios en España, Irlanda, Francia, Austria y el Reino Unido”.

Un gigante estratégico. “En conjunto, nuestras compañías brindan empleo a decenas de miles de ciudadanos europeos y operan una flota de 573 aviones”, ha señalado IAG, dando relevancia a su papel como agente económico y garante de la conectividad de Europa con el resto del mundo.

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