Lourdes López Jiménez: “Buscamos ‘startups’ y firmas de ‘big data’ para nuevos desarrollos”

La compañía estadounidense cuenta con tres plantas en España que fabrican material para la administración de medicamentos

Lourdes López
Lourdes López Jiménez, directora general de BD en España y Portugal.

La compañía estadounidense de tecnología médica BD –Becton Dickinson– acaba de cumplir 40 años en suelo español. Su directora general para España y Portugal, Lourdes López Jiménez (Madrid, 1967), recibe a CincoDías en la planta de San Agustín del Guadalix, una de las tres que tiene en el país dedicadas, en general, a la fabricación de dispositivos para la administración de medicamentos (jeringuillas, catéteres...). Con una facturación de 240 millones de dólares (210 millones de euros) en España, unos 1.500 empleados y una producción superior a 10.000 millones de unidades al año, López habla sobre las nuevas áreas de negocio, últimas adquisiciones, con las que espera crecer del 5% al 7% en los próximos años, y los retos en la seguridad del paciente y de los profesionales sanitarios, “la obsesión” de esta firma.

¿Por qué se instalaron en España?

Los productos de BD se comercializaban en el país desde antes de 1978 a través de una distribuidora. Pero hace 40 años la empresa vio que tenía sentido empezar su expansión global, no solo en España. En Europa comenzamos aquí. Primero se instaló la de San Agustín del Guadalix, en Madrid; después, en 1979, compramos una empresa en Fraga (Huesca), Fabersanitas, cuyo dueño fue el inventor de la fregona. Y, finalmente, la de Almaraz, en Cáceres, Sendal, que viene de la adquisición hace cuatro años de CareFusion.

¿Qué se produce en cada planta?

En la de San Agustín se fabrican catéteres, agujas espinales (para poner la anestesia) y ahora hay una nueva línea, con una inversión total de 55 millones de dólares [48 millones de euros], la de dispositivos para la manipulación de medicación peligrosa en oncología (quimioterapia) o para la aplicación de algunos antibióticos. Al ser un sistema cerrado, impide que haya fugas o vapores y ningún tipo de riesgos para el paciente y el profesional médico. En la de Fraga (Huesca) se fabrican básicamente jeringuillas de dos piezas. Más del 90% de la producción va al exterior, a los cinco continentes. Ahora desarrollamos una línea de jeringas precargadas con suero salino, donde hemos invertido 150 millones de dólares [132 millones de euros] desde 2015, y que se utilizan para lavar las vías, evitando que se bloqueen o se formen coágulos. Además, es una de las plantas de esterilización, con óxido de etileno, más grandes de España y Europa. Y en la de Almaraz, toda la fabricación de árboles y equipos de infusión (válvulas y tubos de alimentación o de medicación infantil) es manual. Hemos invertido en el último año como millón y medio de dólares [1,3 millones de euros], sobre todo en infraestructuras, porque no estaba adecuada a los estándares de BD.

La empresa también trabaja en el área de diagnósticos, genoma y biología molecular

¿En qué otras áreas de negocio trabaja?

Hay varias, pero a escala mundial, aquí no tenemos centro de I+D, sino en EE UU y ahora en países en vías de desarrollo. Una es diagnósticos, muy grande y avanzada, para que sea mucho más preciso y rápido.

¿Puede concretar?

Hemos adquirido hace tres años Genomics, una empresa pequeña de genómica. Y como hasta ahora la identificación del genoma humano es muy costosa y complicada, estamos intentando desarrollar sistemas que permitan hacerlo de una manera rápida, estandarizada y económica para avanzar en medicina de precisión. Por otro lado, en eficiencia desarrollamos productos cada vez más automatizados, en microbiología por ejemplo, para contribuir a la sostenibilidad del sistema.

Lourdes López, en la planta de BD de San Agustín del Guadalix.
Lourdes López, en la planta de BD de San Agustín del Guadalix.

Se acaba de publicar que BD trabaja también en un test para la detección rápida del virus del ébola.

No tengo información al respecto, pero tenemos varios test para detectar enfermedades infecciosas; estamos avanzando mucho en biología molecular. Otro tema es el de datos y dispositivos inteligentes en diabetes y utilización de software para prevenir enfermedades. Buscamos colaboraciones con empresas que gestionan big data, incubadoras o startups para que nos ayuden a acelerar ciertos desarrollos.

¿Contempla más adquisiciones?

Acabamos de adquirir dos firmas bastante grandes, CareFusion y CR Bard, que han doblado el tamaño de BD: pasamos de vender 8.000 millones de dólares a nivel global a 16.000 millones [14.000 millones de euros]. Y eso es un reto interno, aparte de los externos del mercado, porque ha implicado integrar culturas, sistemas, procesos. El objetivo es crecer por encima del 4% global actual, el 7% en España, con la compra de empresas que completen nuestra oferta, como la unidad de urología (para la fabricación de sondas) incorporada tras la adquisición de Bard. Estamos muy focalizados en la seguridad del paciente y del profesional sanitario.

Cuanto más consigamos prevenir los errores médicos, más sostenible y eficiente será el sistema sanitario

¿Con qué centros hospitalarios trabaja?

Con todos, públicos y privados. Nuestro producto es básicamente hospitalario, no tenemos mucho para atención primaria, quizá en toma de muestras.

Insiste mucho en la importancia de la seguridad sanitaria, ¿hay un problema?

Sí, en general. Una publicación reciente revela que España es el quinto país con más errores médicos. Unos 2.500 millones de euros se gastan por efectos adversos, de los que 1.600 se deben a errores de medicación, y crece un 5%-6% cada año. De hecho, hay un plan nacional de seguridad del paciente y cada comunidad autónoma tiene su propia estrategia. Cuanto más consigamos prevenirlo, mucho más sostenible y eficiente será el sistema.

"En receta electrónica e historia clínica digital, España está muy avanzada"

¿Cómo ha cambiado el mercado en estos 40 años?

Ha habido una evolución enorme. Empezamos siendo fabricantes y comercializando prácticamente jeringuillas: BD fue la primera empresa en el mundo que inventó las jeringuillas de un solo uso. Los heridos de guerra se morían porque no había con qué inyectar la penicilina. A partir de ahí empieza todo el desarrollo de productos de un solo uso, que no hubiera que reesterilizar. En España también ha habido muchísimos cambios, en el sistema de salud y en cuanto a las necesidades. Uno de los temas relevantes es que el paciente está en el centro de todo, antes no era así, se le daba más importancia a los procesos. El objetivo siempre ha sido curar al paciente, pero éste no intervenía, ahora participa mucho en todas las decisiones. Incluso, empezamos a ver algunos concursos públicos que consultan a los pacientes antes de sacar los requisitos, sobre todo en diabetes. Otro tema importante es el big data. Los hospitales y todo lo que tiene que ver con salud están inundados de datos, pero no saben qué hacer con ellos. Y la sostenibilidad del sistema sanitario, BD está viendo de qué manera puede contribuir. La población, que envejece más y la mayoría tiene multipatologías y está polimedicado. Esto también va a marcar algunas tendencias, como la atención domiciliaria, esperamos que España avance en este aspecto. En particular, nos ha afectado también el cambio del sistema de compra durante la crisis, que primaba más el precio respecto de calidad. Ahora eso ha cambiado, se empieza a valorar la calidad y, de hecho, hay una nueva ley de contratación pública. Nos estamos adaptando porque, además, se abren otras formas de contracción que permiten colaboraciones entre la empresa y el centro. Seremos más un socio estratégico.

¿Cuál es el producto superventas de BD en España?

Las jeringuillas, y en el mundo también, ya que suponen casi el 40% de las ventas.

Se ha criticado la poca inversión en tecnología sanitaria en España, ¿qué opina?

Es cierto que hay una base tecnológica bastante obsoleta, pero, por otro lado, creo que España está muy avanzado, al 90%, en receta electrónica e historia clínica del paciente, respecto de otros países europeos como Alemania e incluso EE UU. Pero hay que actualizar no solo la basa tecnológica, sino también reciclar a los trabajadores de la salud para que sepan utilizarlo. Hay veces que se ponen unos equipos y se hacen inversiones grandes puntuales y luego no se utiliza adecuadamente. Y  la parte de datos para hacer medicina de precisión y no se pongan tratamientos generales ni se hagan tantas pruebas sin saber muy bien qué tiene el paciente, sino que se vaya a un diagnóstico más preciso y seguro.

Han desarrollado una plataforma, ACE, para reducir errores de medicación, por la que ha ganado un premio hace dos años. ¿Qué hospitales la utilizan? ¿En qué consiste?

Está en el Gregorio Marañón y en Vall d'hebron, en la unidad de neonatos y de críticos (UCI), respectivamente. Es un software, instalamos a la medida del hospital, que controla las bombas de infusión (medicamentos) que tenemos para los pacientes. La enfermera normalmente programa el horario de suministro de medicamentos y los miligramos a aplicar. Le denominamos la UCI inteligente en Vall d’Hebron porque lo que montamos es todo un sistema con pantallas que monitorizan a los pacientes hospitalizados y todas las alarmas saltan en el control de enfermería para evitar el ruido en la habitación del paciente, visible mediante una luz. Además, mide todo tipo de interacciones que puede haber en las bombas, infusiones y aparataje que lleve el paciente, hace limpieza de vías y evita errores humanos. Como está programado, por ejemplo, evita que se altere una dosis. Y va a ir a más, lo instalaremos en otros hospitales.

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