El popurrí bancario que plantea el Gobierno italiano es poco atractivo

Quiere convencer a UBI Banca para que se fusione con el rescatado Monte dei Paschi y el intervenido por el BCE Carige

Sede de Monte dei Paschi, en Siena (Italia).
Sede de Monte dei Paschi, en Siena (Italia).

El tambaleante popurrí bancario que se plantea en Italia parece una perspectiva poco atractiva. El Gobierno italiano quiere persuadir al saludable prestamista UBI Banca para que se fusione con su par rescatado Monte dei Paschi di Siena y con Carige. Se necesitarían grandes recortes de costes para que el acuerdo funcionara. Y los dos bancos objetivo pueden necesitar más capital para cubrir los préstamos dudosos.

Las discusiones sobre la posible fusión se encuentran en una etapa temprana. Sin embargo, el Gobierno antisistema tiene prisa por encontrar una solución para Carige, que ha sido intervenido por el Banco Central Europeo. Roma también necesita encontrar un comprador para Monte dei Paschi, entidad que controla mdiante una participación del 68% después de rescatarla en 2017.

Una fusión tripartita permitiría a UBI aumentar su base de clientes y reducir costes. El prestamista combinado ahorraría dinero al compartir los costos tecnológicos, de marketing y de consultoría. Obtendría mayores ahorros gracias a las sucursales y los recortes de personal.

Las recientes fusiones bancarias italianas han generado sinergias de costes de entre el 7% y el 9% de los gastos de explotación. Supongamos que la nueva entidad puede reducir el 7% de los costes operativos de 2019: el ahorro después de impuestos sería de unos 270 millones de euros, suficiente para aumentar el beneficio neto combinado en un 25%, según nuestros cálculos, basados en los datos de Refinitiv.

Pero aún así, el retorno sobre el capital del nuevo banco sería del 7%, por debajo del probable 10% del coste del capital. Para alcanzar ese nivel se necesitaría un ahorro de costes de al menos un 20%.

Hay mayores problemas. Tanto Carige como Monte dei Paschi tienen que reducir su exposición a préstamos incobrables. El Gobierno ha dicho que podría inyectar hasta 1.000 millones de euros en Carige para reforzar su balance. Monte dei Paschi, por su parte, contaba a finales de septiembre con 16.000 millones de euros de préstamos dudosos, lo que equivale al 16% del total de sus préstamos.

Los accionistas de UBI, entre los que se encuentran algunas fundaciones bancarias italianas, se mostrarán cautelosos ante una operación tan arriesgada. El presidente, Andrea Moltrasio, dijo el lunes que la entidad, la quinta del país por activos, no había sido contactada por el Gobierno. Y el CEO, Victor Massiah, añadió que no se daban las condiciones para una consolidación bancaria en Italia.

Podría resultarles más atractivo si el Estado estuviera dispuesto a asumir parte del riesgo, como hizo cuando Intesa Sanpaolo compró dos bancos venecianos en quiebra el año pasado.

Una operación de este tipo sería atractiva para cualquier adquirente; no tanto para los contribuyentes italianos y para el Gobierno antibancos de Roma.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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