Davos 2019: una reunión agitada, pero necesaria

La reunión debería centrarse más en la crisis diplomática internacional que en la robótica

Davos 2019: una reunión agitada, pero necesaria

Esta semana, los principales líderes mundiales se dan cita en Davos para tratar los principales temas de actualidad global. Sin embargo, para los líderes de Davos, el foco sigue puesto en las tensiones que conciernen a la economía global y los multilateralismos, que atraviesan una difícil situación.
En los próximos días, la ciudad suiza de Davos acogerá, como cada año, la nueva edición de 2019 del histórico “Annual Meeting” del Foro Económico Mundial. Una reunión especial y selecta que, como en años anteriores, concentrará a los personajes e iconos más relevantes de la política, la sociedad y aquellos campos que conciernen al planeta.

La reunión de este año nace bajo el nombre de la revolución industrial y un mundo globalizado 4.0; sin embargo, todos los focos y las miradas están puestas en las incertidumbres y las tensiones que sacuden al planeta y a su economía. Una cita que se produce en un momento crucial para la toma de decisiones de unos políticos que atraviesan una dura crisis de identidad y racionalidad.

Los sensacionalismos y populismos que agitan a un pueblo con ganas de cambio, han llevado a los líderes políticos a generar tensiones y movimientos que, al contrario de mejorar el planeta, nos llevan hacia una tortuosa desaceleración económica que hace saltar las alarmas. Un escenario donde la política pura ha primado sobre una racionalidad, casi, inexistente.

Ya han sido muchos los líderes de determinados organismos e instituciones los que han manifestado la necesidad de utilizar el Foro de Davos para poner en el foco global aspectos tan relevantes como la incertidumbre que sacude a la economía global. Pues es de vital importancia la cooperación y utilización de espacios como el Foro para generar vías de entendimiento.

Como avisaba Christine Lagarde, Presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), el mundo está atravesando una dura crisis en materia de cooperación. Acuerdos tan importantes ,como los alcanzados en Breton Woods, que no materializan en la actualidad, únicamente por, como hemos dicho, sensacionalismos políticos y euforias desmedidas. Y es que el mundo atraviesa una dura crisis diplomática. Las tensiones que se han generado en el planeta están fracturando un mundo que, por otro lado, pretende ser cada vez más globalizado. Un mundo que, por un lado, aboga por suprimir las fronteras; pero que, por otro lado, está repleto de auges separatistas que desatan la inestabilidad política.

Por ello, la reunión de Davos de este año debe utilizarse, más bien, como una vía de entendimiento y puesta en marcha de modelos de trabajo colectivos y que aboguen por la cooperación internacional; en lugar de hablar, únicamente, de robots e inteligencia artificial. Pues, como hemos dicho, de nada sirve un modelo de desarrollo, si este no es inclusivo.

Conforme pasa el tiempo y el mundo avanza a pasos agigantados en materia tecnológica; en otros aspectos tan vitales como el humanismo, nuestro planeta y los pueblos que lo integran trabajan de forma equivocada. Los propios intereses nacionalistas han llevado al planeta a incurrir en errores que, a día de hoy, nos están generando grandes problemas. La dura crisis de representatividad política ha llevado a que surjan cada vez más líderes y corrientes de pensamiento político, basadas, únicamente, en discursos y movimientos populistas que amenazan con la inestabilidad y los separatismos. El caso de Brexit, Cataluña o Italia muestran un claro ejemplo de ello.

Por otro lado, estamos en un mundo que aboga, cada vez más, por los propios intereses del país, en lugar de trabajar en pro de la cooperación y la no exclusión de todos los territorios. Casos como el de Estados Unidos y los auges proteccionistas que le han llevado a entrar en conflicto con China, son un claro ejemplo de cómo son los propios políticos los que preparan el terreno para nuevas recesiones económicas.

Vivimos en un mundo cada vez más globalizado; un mundo que, digitalmente, está muy conectado, pero que, sin embargo, se encuentra cada vez más separado humanamente. Un mundo donde la economía se está desacelerando y el bienestar peligra, ante la impasible actuación de la clase política, la cual sigue alentando las tensiones y los conflictos.

Por ello, la reunión de Davos viene en un momento propicio para que aquellos líderes, que gobiernan los principales países del mundo, piensen y vislumbren la capacidad de crecimiento de un mundo conectado, aportando esa dosis de racionalidad y diplomacia que el mundo necesita. Un aporte al multilateralismo, que atraviesa un duro y tortuoso camino en su lucha por el cooperativismo. Como todo, grandes líderes políticos como el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han anunciado su ausencia en la reunión; pues las miradas y el foco iba a ir muy centrado en las tensiones que el país mantiene con China y, también, con su propia Administración. Sin embargo, la reunión si contará con todos los otros líderes globales, así como los dirigentes de los principales organismos cooperativistas del mundo.

Para concluir, esperemos que Davos ejerza el papel que debe ejercer y aporte al mundo la visión que necesita. Una visión basado en la cooperación y el trabajo colectivo, abogando por un crecimiento sostenible y un trabajo conjunto. Una tarea difícil, un trabajo de fondo, pero que con la cooperación y el trabajo conjunto, podrá hacer de este mundo, un lugar mejor.

Francisco Coll Morales es CEO adjunto de la HAC L&M School of New York

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