Maroto tranquiliza a la automoción y dice que la ley de cambio climático aún puede cambiar

Asegura que la voluntad del Ejecutivo es de coordinación con el sector privado

Reyes Maroto, en el Spain Investors Day.
Reyes Maroto, en el Spain Investors Day.

El impuesto al diésel, finalmente incluido en los Presupuestos Generales de 2019, o el anuncio de que no circularán coches con gasóleo o gasolina en España a partir de 2040 habían despertado las alarmas en el sector de la automoción, que tiene una presencia muy importante en nuestro país. Ambas medidas están ligadas a la estrategia de transición energética y a la ley de cambio climático que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está impulsando desde el Ministerio para la Transición Ecológica. Según los datos de la patronal Anfac, España cuenta en la actualidad con 17 plantas productivas en España y emplea 1,8 millones de personas, el 9% de la población activa. Ante estas cifras, la ministra de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto, aprovechó su presencia en el foro Spain Investors Day, organizado por Estudio de Comunicación y BNP Paribas, para lanzar un mensaje de tranquilidad a los fabricantes, representados en el vicepresidente ejecutivo de Anfac, Mario Armero.

“La ley de Cambio Climático no se ha aprobado. La hoja de ruta en material industrial está coordinada con otros departamentos y en cualquier caso la voluntad es de coordinación con el sector privado”, recalcó en clara alusión a todas estas medidas. De hecho recordó que el Ejecutivo ha recuperado recientemente el contrato de relevo para la industria manufacturera, una medida muy aplaudida desde el sector de la automoción.

Pese a ello, en el turno de preguntas, Enrique de Areba, vicepresidente ejecutivo de la consultora IBC & Partners, reclamó a Maroto que el Ejecutivo evite mensajes “alarmistas” para el sector de la automoción, en clara alusión a los lanzados por la ministra de Transición Energética, Teresa Ribera, sobre el fin de los coches de combustión, tanto gasolina como gasóleo, en 2040. De hecho recordó que los 17 centros de producción están en España, pero que los centros de decisión están otros países y que una política errónea puede provocar una deslocalización como se ha producido en la industria pesada.

De hecho, otra de las preguntas a Maroto estuvo relacionada con la subida de los precios de la luz, la pérdida de competitividad para las multinacionales extranjeras de la industria electrointensiva y el goteo incesante de deslocalizaciones ante la ausencia de un marco amigable para la inversión extranjero. “Es un tema en el que hemos estado preocupados con los casos de Vestas, Cemex o Alcoa. Nuestro trabajo ha sido evitar el cierre y si no ofrecer soluciones de reindustrialización. En el caso de Vestas acabamos vendiendo la fábrica a un inversor; en el de Cemex, la crisis se ha resuelto en mes y medio, ya que hemos conseguido que se paralice la producción de cemento al mismo tiempo que se han identificado seis proyectos de reindustrialización, muchos de ellos ligados a la industria fotovoltaica”, remarcó. Maroto, sin embargo, no profundizó en el caso de Alcoa, en el que la empresa ya ha anunciado que la única salida es el cierre de las plantas.

Maroto resaltó que su propósito era vender las fortalezas de España, aunque no obvió que el actual escenario político y económico está repleto de dudas. “Estamos en un momento de muchas incertidumbres, de cambio tecnológico, de transición ecológica, a lo que se unen otros elementos , como medidas proteccionistas y el brexit, que vivimos con preocupación”, resaltó.

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