Sánchez aprueba este viernes sus Presupuestos con un ajuste de 1.200 millones

Adapta el plan pactado con Podemos a la senda fiscal de Rajoy

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El Gobierno ha decidido arrancar el año por todo lo alto con la aprobación del proyecto de Ley de Presupuestos Generales de 2019 esta misma semana en el primer Consejo de Ministros del ejercicio. Así lo anunció este martes el presidente Pedro Sánchez, en una entrevista concedida a Efe, en la que aseveró que se trata de “unos Presupuestos para que España avance, continúe avanzando en política social, en crecimiento económico y en la creación de empleo y en la dignidad laboral”. Pese a este objetivo, las cuentas que se impulsarán el viernes deberán incluir un recorte de 1.200 millones frente al plan presupuestario inicialmente pactado con Unidos Podemos.

Esto es así porque el Ejecutivo se ha visto condenado a rediseñar los Presupuestos bajo la senda fiscal heredada del Gobierno popular de Mariano Rajoy, más restrictiva en el margen de gasto que la que había propuesto a Bruselas el Gabinete de Sánchez. En concreto, el objetivo de déficit para este año se mantiene en el 1,3% del PIB, frente al 1,8% con el que el Ejecutivo planteó sus cuentas inicialmente. Tendrá que reducirse desde el 2,7% al que previsiblemente cerrará en 2018, que podría incluso llegar a elevarse una décima más. El techo de gasto será un 4,4% superior al de 2018, 125.064 millones.

Pese a que Sánchez obtuvo en diciembre una inesperada victoria política in extremis en el Congreso gracias al apoyo de última hora de los nacionalistas catalanes a su senda fiscal, PP y Ciudadanos aprovecharon el derecho de veto que todavía conserva el Senado para tumbarla.

La diferencia entre una senda fiscal y otra equivale a un recorte de 6.000 millones de euros para el ejercicio 2019. Sin embargo, el grueso de este monto corresponde a las comunidades autónomas y a la Seguridad Social, con lo que la parte que corresponde a la Administración central del Estado y que se recoge en los Presupuestos solo asciende a 1.200 millones de euros.

Un recorte al que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha restado importancia públicamente y que la responsable de Economía, Nadia Calviño, ha apuntado que podría lograrse rebajando la inversión pública, que ya se preveía baja.

Las cuentas de la Seguridad Social, por su parte, no podrán contar así con 2.400 millones de euros más pese a que tendrán que asumir el gasto que implica la revalorización del 1,6% para las pensiones.

En todo caso, el Congreso ha aceptado tramitar una modificación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria para acabar con el derecho de veto de la Cámara alta a la senda fiscal que, aunque ha sido ralentizada por el PP, previsiblemente acabe aprobándose a lo largo del año. Entra dentro de lo posible, por tanto, que los objetivos de déficit acaben siendo revisados para adecuarlos a los objetivos de partida del Gobierno. Así, de producirse un previsible desvío al alza del gasto por parte del Ejecutivo, las comunidades autónomas y la Seguridad Social a finales de año, este siempre podría ser justificado alegando que la senda fiscal también acabó siendo más laxa de lo esperado.

El verdadero reto del Ejecutivo, en todo caso, es lograr sacar adelante las cuentas públicas que impulsará este viernes y que previsiblemente sean presentadas al Congreso de los Diputados la próxima semana. De momento, solo cuenta con el apoyo de partida de Unidos Podemos, que aun así reclama medidas que frenen el precio de los alquileres de vivienda para confirmar su visto bueno.

A partir de ahí, el PNV se ha mostrado dispuesto a negociar, pero PDeCat y ERC vienen vinculando el signo de su voto a la búsqueda de una solución política al proceso soberanista catalán y al encarcelamiento de los políticos por el procés. Sin embargo, el proceso de acercamiento con la Generalitat que Sánchez ha ido abriendo desde la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona parece abrir la puerta al menos a que se permita la tramitación de las cuentas. Salvar este primer bache, superando las enmiendas a la totalidad, daría oxígeno al Gobierno para seguir adelante y tratar de defender sus medidas en unos meses claramente marcados por la precampaña de las elecciones autonómicas, locales y europeas de finales de mayo.

Impulsará nuevos impuestos la próxima semana

Fiscalidad progresiva. Sánchez insistió este martes que no es progresivo que “las grandes corporaciones en nuestro país paguen menos impuestos que las pequeñas y medianas”. El Gobierno impulsará, de forma paralela al proyecto de Ley de Presupuestos, tres reales decretos para crear el impuesto a las transacciones financieras, la tasa Google y un plan de medidas antifraude.

PIB. La ralentización de la zona euro, ligada a los efectos de la guerra comercial y el Brexit, podrían implicar una rebaja de las previsiones económicas del Gobierno para este año. Calviño ya ha reconocido que España crecerá por encima del 2%, frente a la estimación previa del 2,3%.

Precios. El descenso del barril de Brent supondrá un alivio para los precios. El consenso de Funcas estima que la tasa del IPC medio para este año sea del 1,3%. Un nivel que evitará que los pensionistas pierdan poder adquisitivo, dado que las pensiones se revalorizarán este año un 1,6%, mientras que las mínimas y las no contributivas lo harán en un 3%.

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