Planificación financiera

Incertidumbre y oportunidades

Antes de acceder a los mercados, conviene que diseñen su plan financiero

Incertidumbre y oportunidades

La palabra del año en 2018 español fue microplástico y en inglés, toxic (tóxico). Sin embargo, en el ámbito de los mercados financieros y las inversiones, incertidumbre ha sido una palabra repetida en infinidad de ocasiones en los últimos meses en cientos de titulares de artículos en los que se analizaban las causas que estaban provocando el repunte de la volatilidad y, en algunos momentos del año, como diciembre, las fuertes caídas de la gran mayoría de activos financieros.

La incertidumbre política en diferentes lugares del globo, la incertidumbre provocada por la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la incertidumbre respecto al crecimiento económico o la posibilidad de que haya una recesión, la incertidumbre sobre las decisiones de políticas monetarias… casas de análisis y bancos de inversión han advertido en sus previsiones de finales/principios de año de que el año que empezamos arrastrará este clima de elevada volatilidad y alta incertidumbre, que seguirán condicionando la evolución de los mercados.

Incertidumbre, según la RAE, es la falta de certidumbre, es decir, de certeza, de conocimiento seguro y claro de algo. Y, como suele repetir Santiago Satrústegui, presidente de Abante, en las conferencias que hemos organizado con inversores, el futuro es, por definición, incierto. No sabemos lo que va a pasar mañana, ni dentro de una semana, un mes o un año. El problema es que en el mundo actual dicha falta de certeza y claridad sobre lo que vendrá se ha hecho más evidente y pronunciada, dado que los cambios se producen cada vez a mayor velocidad.

Con nuestro plan financiero, estaremos mejor preparados para invertir y evitaremos errores

Partiendo de esta realidad, los inversores -las personas, en general, dado que es extrapolable a otros ámbitos de nuestras vidas- tenemos que aprender a vivir con esa incertidumbre y preparar nuestras carteras para que sean lo más consistentes posible y que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos eliminando algunas incertidumbres -sobre la toma de decisiones en contextos inciertos se han publicado varios libros en los últimos años, porque es un tema que, como estamos viendo, inquieta-.

Yendo de lo más genérico a lo concreto, las dudas que han marcado la evolución de los mercados financieros el año pasado y los hechos que han provocado el miedo en los inversores, tiene que ver más con el ámbito político que con el económico y empresarial, dado que el mundo ha seguido creciendo y los beneficios empresariales han sido buenos. Las expectativas y previsiones respecto a este año indican que, aunque se frene el ritmo, seguiremos creciendo a nivel global (con diferencias por regiones) y las empresas (de forma agregada) seguirán obteniendo beneficios.

Entonces, ¿qué va a pasar este año con los mercados? Nadie tiene una bola de cristal y es difícil anticiparlo. Por eso, nosotros siempre aconsejamos a los inversores que, antes de acceder a los mercados financieros en busca de rentabilidad para su ahorro, hagan un plan que parta de un análisis de la situación y una definición de los objetivos para determinar qué tiene que buscar con sus inversiones. Este plan debe tener en cuenta, como hemos dicho en numerosas ocasiones en este blog, las circunstancias de cada persona, sus necesidades, su horizonte temporal, su perfil de riesgo.

Con este plan financiero estaremos mejor preparados para invertir, evitaremos algunos errores. Y en contextos como el actual, en el que la incertidumbre parece dominarlo todo, en el que volvemos a hablar de crisis, es cuando hay que hablar de oportunidad y posibilidades. Tal y como lo define la RAE, oportunidad es el momento o circunstancia conveniente para algo. Y el actual nos permite, con la ayuda de profesionales expertos, invertir en activos que están baratos y que, con la vista puesta en el largo plazo, con una cartera robusta y bien diversificada, nos permite construir la base para obtener la rentabilidad que necesitamos para cumplir nuestros objetivos.

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