Madrid Central favorece al ‘motosharing’, pero perjudica al alquiler

Las limitaciones de horario desaniman el renting por días entre los turistas

Anesdor pide ampliar las plazas de aparcamiento específicas

Motos Madrid Central
Un motociclista circula por la calle de Fernando VI, en Madrid. Cinco Días

Javier García, propietario de Motofly, una compañía dedicada al alquiler de motos a particulares y empresas a través de internet, asegura haber perdido la mitad de su volumen de negocio mensual desde que entró en vigor Madrid Central a comienzos de diciembre pasado. “Me preocupa bastante, esperamos que cambie la ley”, afirma.

A diferencia de las empresas de motosharing y coche compartido, que se han visto beneficiadas por las restricciones al tráfico en la capital, las de alquiler se sienten perjudicadas porque la normativa prohíbe a las motos con etiqueta medioambiental C y B (de menos de 15 años de antigüedad) circular en la almendra central de 10 de la noche a 7 de la mañana.

“Muchos de nuestros clientes son turistas que se hospedan o van a cenar al centro y les ha sentado muy mal no poder moverse ni ir a su hotel a partir de las 10”, explica García. “Y eso que [la alcaldesa Manuela] Carmena quiere que venga más gente a visitarnos, con ese plan no lo vemos muy claro”, añade.

Los conductores de coches solo pueden atravesar la zona si tienen la etiqueta O o Eco, reservadas para modelos eléctricos e híbridos, respectivamente, mientras que los de C y B, de combustión, pero de bajas emisiones comparados con los modelos más antiguos, pueden entrar únicamente si es para aparcar en un parking subterráneo, no en la superficie.

Los motociclistas, en cambio, pueden hacerlo incluso con C y B. Pese a esta ligera ventaja, sufren la restricción del horario que, aunque amplio –libre de 7 de la mañana a 10 de la noche–, es un fastidio para quienes necesitan desplazarse por la noche.

“También hay turistas que desisten de alquilar porque desconocen que la limitación se reduce a esas horas de la noche y piensan que no van a poder entrar al centro de ninguna manera. Hay mucha confusión y desinformación al respecto”, se queja García, quien ha participado en marchas de protesta contra la normativa.

Los espacios para  estacionamiento cubren apenas el 3% del parque de dos ruedas

El dueño de Motofly propone que al menos las motos de alquiler nuevas puedan circular libremente. “Me refiero a vehículos como los nuestros, con una antigüedad de 1 o 2 años y que cumplen las normativas de emisiones Euro 4”, aclara.

La compañía, que lleva ocho años de operaciones, presta servicios de renting por días o meses en Madrid y Barcelona con una flota de 600 escúteres de un año de antigüedad. El 20% de ellos son eléctricos.

José María Riaño, secretario general de Anesdor, la asociación que representa al sector de las dos ruedas, sostiene que el Ayuntamiento tendrá que ir dando respuesta a todas las situaciones particulares que las restricciones vayan generando.

En el caso de las motos que se usan para el delivery, por ejemplo, el municipio aclaró que estas podrán entrar fuera de la franja horaria permitida, siempre y cuando aparquen en plazas reservadas por los restaurantes o comercios donde se recoja la comida o mercancía.

Plazas para motos Madrid
Plazas de estacionamiento reservadas para motos dentro de Madrid Central. Cinco Días

Madrid tambien ha endurecido el criterio seguido para aparcar en aceras. Ahora los motociclistas solo pueden estacionar en ellas si dejan libre un espacio de más de tres metros de ancho. Eso fuera del perímetro de bajas emisiones porque dentro, la acera solo será una opción si la calle no tiene plazas específicas para motos.

Riaño explica que el problema de esta nueva política es que las 7.600 plazas destinadas a vehículos de dos ruedas con que cuenta la capital cubren apenas el 3,2% del parque total (236.000 motos).

“La gente no aparcaba en la acera porque sí, sino porque era el sitio que le quedaba. Si lo que se quiere es dar prioridad al peatón, lo que tiene sentido común, habría que ofrecer a los motociclistas una cobertura de parking francamente más amplia, del 6% o 7%”, precisa.

Para conseguirlo, Anesdor ha propuesto al Ayuntamiento convertir cada primera plaza de aparcamiento de coche contigua a un paso de peatones, en plazas de moto. “Si extiendes este criterio por toda la ciudad, es posible alcanzar una dotación proporcional y razonable”, defiende.

Con este sistema se gana también en seguridad vial, porque el campo visual que ocupa una moto estacionada junto a un paso de peatones es mucho menor que el de un coche o furgoneta. El Ayuntamiento ha ofrecido estudiar la propuesta.

La cifra

4% es la cuota de eléctricas puras sobre el total de matriculaciones de motos al cierre de 2018, según estimaciones de Anesdor. Aunque pequeña, esta cifra, que no incluye híbridos, duplica el 2% de cuota con que cerraron las ventas de eléctricos en 2017 (sobre un total de 136.652 matriculaciones).

La penetración de esta tecnología es mayor entre los ciclomotores, donde representa el 18,4%, mientras que entre las motocicletas llega solo al 2,8%.

Aún no hay una cifra definitiva sobre el total de matriculaciones de 2018. El acumulado a noviembre es de 148.215 unidades.

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