Una estrategia realista y eficaz para la industria del automóvil

El sector ha salvado dignamente el ejercicio, que ha estado marcado por el drástico descenso de las ventas de diésel

El mercado del automóvil en España ha cerrado un año complejo, con una cifra de ventas que supera un 7% la del año anterior y constituye una muestra de fortaleza en un entorno plagado de dificultades. Las matriculaciones han caído durante cuatro meses consecutivos, incluso en diciembre, algo que no sucedía desde 2012. Pese a todo, el sector ha salvado dignamente el ejercicio, que ha estado fuertemente marcado por el drástico descenso de las ventas de vehículos de gasóleo, con 123.515 unidades menos que en 2017 y una cuota de mercado 17 puntos menor. El derrumbamiento del diésel, iniciado ya en 2014, ha reconfigurado el mapa de venta de coches. Los vehículos de gasolina suponen casi la mitad de las matriculaciones, mientras los de gasóleo han retrocedido hasta el 30% y los híbridos avanzan tímidamente.

Los factores que explican tanto las cifras como los cambios del mercado, especialmente el fuerte retroceso del diésel, son bien conocidos. Aunque la entrada en vigor de los nuevos test de emisiones el pasado 1 de septiembre afectó especialmente a los vehículos de gasóleo, todo apunta a que las distorsiones que ese hecho provocó han sido ya digeridas. Desde el sector se señalan más bien otras dos grandes razones. Por un lado, las declaraciones imprudentes y poco meditadas realizadas en los últimos meses sobre el futuro del gasóleo, que incluyeron las de la propia ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribero, quién llegó a referirse a “los días contados” del diésel. Por otro, el clima de desaceleración económica y de pérdida de confianza de los consumidores, que se refleja en las grandes decisiones de compra, como el coche.

El mercado del motor avanza en una misma dirección en toda Europa, sometido a una normativa medioambiental exigente cuyo objetivo es transformar el modelo económico comunitario bajo un estándar ecológico y sostenible. Pero dentro de ese marco común, la labor y la responsabilidad de los Gobiernos pasa por administrar los plazos y las formas para adaptarlas a las características de cada economía. La industria española del motor es el segundo fabricante de Europa, con una producción que a día de hoy está integrada en un 99% por modelos de combustión. Las cifras de fabricación de noviembre, con una caída del 14%, acusan ya las dificultades provocadas por las nuevas regulaciones, como es el caso de las de medición de emisiones. Afrontar un horizonte como este constituye un reto complejo, que exige consensuar una estrategia realista y eficaz con la industria, pero también apostar por concienciar a los consumidores en lugar de atemorizarlos.

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