Carlos Falcó: “La cultura es clave en el sector del lujo”

Reclama una mejor conectividad y agilizar los trámites para la obtención de visados para turistas en España

Carlos Falcó

Ha sido un buen año para la alta gama española y su lugar en el mercado del lujo internacional. La consultora Bain pronostica que en 2025 estará al nivel de los grandes líderes europeos, como Reino Unido o Francia, y el presidente del Círculo Fortuny, Carlos Falcó (Madrid, 1937), ha asumido también la presidencia de la European Cultural and Creative Industries Alliance (Eccia), el conglomerado que representa a las principales asociaciones de alta gama europeas. Por su parte, el empresario, que ya dedica su actividad profesional al vino y al aceite de oliva, planea aventurarse también en el sector de la cosmética para el curso que viene.

¿En qué momento se encuentra el sector del lujo en España?

La salud del sector es buena, aunque le queda mucho por llegar al francés, al italiano o al británico. No obstante, el ritmo de crecimiento es muy bueno, el doble que en los líderes europeos, y por tanto, si se mantienen así, que es lo que pronostica la consultora Bain, para 2025 estaremos ya en el club, que está entre los 20.000 y los 30.000 millones de euros al año.

¿Qué falta para llegar al nivel de los líderes europeos?

Hay que mejorar la conectividad y los trámites para la obtención de visados. Creo que España tiene todo lo demás, tiene hostelería, infraestructuras, gastronomía. Estamos en el pódium de número de monumentos patrimonio de la humanidad, junto con Italia y China. Otro tema que les interesa mucho a los turistas chinos, que son los que más están creciendo, es el tema paisajístico, España es uno de los países con más reservas naturales protegidas del mundo y tenemos que tratar de aprovecharlo.

Se ha hablado también de la importancia de la marca ciudad.

Sí, la marca ciudad es vital en el turismo de compras, por eso yo prefiero llamarlo cultural y de compras. En China se han dado cuenta de que si le ponen un impuesto del 100% a un bolso, al final la gente va a viajar a Europa para comprar las cosas allí, así que van a bajar los aranceles para hacer que los productos cuesten lo mismo que fuera. ¿Cómo podemos hacer que sigan viniendo? Con la cultura. Es decir, si además de comprar el bolso visitas el Museo del Prado, tienes una buena oferta gastronómica..., pues a lo mejor les convences de que tienen que venir de todas formas, por eso es importante la marca ciudad. Las ventas de estos productos de alta gama se hacen con una mayoría abrumadora en ciudades como Londres, Milán, París..., pero Madrid y Barcelona también están en esa liga, están en el top 10.

¿Qué necesitan para subir en la clasificación?

Cosas como las que he mencionado antes sobre los visados. Me parece absurdo que se siga hablando del tema de la seguridad. Es una cuestión igual de importante en ciudades como París y Londres, que han sufrido más atentados, pero allí tardan un día en conseguir el permiso, mientras que para venir aquí tardamos 15 en dárselo. Además, Madrid y Barcelona tienen eso de lo que siempre hablan los ingleses sobre la calidad de vida. Muy buena calidad en la restauración, y en esa parte informal maravillosa de la restauración que son las tapas, acompañadas de una copita de vino o de una cerveza. Son cosas que dan un ambiente más divertido y mejor al de otras capitales.

¿Cómo ha evolucionado el concepto del lujo?

Ha habido una modificación clave, que es que se ha convertido en una experiencia. Beber una copa de vino, comprar un bolso, la estancia en un hotel… Ahora se entiende que todo eso tiene que ser una experiencia que nos haga la vida mejor. Es un concepto que se relaciona mucho con la calidad de vida y, como he dicho antes, en España es extraordinaria. Es una de las razones por las que, aunque fumemos más que los británicos, somos uno de los países, junto con Japón y Suiza, con la mayor longevidad.

¿Cómo se adaptan las marcas a las nuevas generaciones sin renunciar a su legado?

La clave es la cultura, la cultura artesana y la Cultura con mayúsculas, ya que ambas son una fuente de inspiración inacabable para el sector. Aquí tenemos la suerte de tener muchas culturas: la islámica, la sefardí, los griegos, los romanos.... Las raíces se tienen, pero también es importante sacar productos nuevos cada año, y, para ello, el diseño y la creatividad son cruciales. Además, se trata del sector que más empleo joven crea en Europa, una zona en la que precisamente hay mucho desempleo juvenil.

¿En qué campo destaca el lujo español?

En cosmética se está produciendo un fenómeno muy interesante. El mercado estaba dominado por grandes firmas de países como Francia e Italia, sin embargo, en China, donde la cosmética y el cuidado de la piel es el primer mercado en ventas, las firmas españolas se llevaron el protagonismo en el Día del Soltero [el Black Fridaychino], tanto este año como el pasado. Además, tenemos el aceite de oliva, que somos líderes mundiales en producción; elaboramos la mitad del aceite de oliva del mundo, lo que pasa es que entre el 30% y el 40% va a parar a Italia. Y, por supuesto, la gastronomía, desde que se abrió elBulli, el liderazgo de creatividad en la gastronomía es español. Hace 15 años nadie venía a comer a España, solo venían por el sol y la playa.

Precisamente usted se ha propuesto aunar aceite de oliva y cosmética.

Es un proyecto que viene de una larga investigación. La aceituna tiene una barbaridad de antioxidantes, pero al elaborar el aceite, tanto con las técnicas modernas como con las tradicionales, se pierden un 95% de estas propiedades. Empecé a trabajar con un científico italiano y varios dermatólogos y ahora tenemos 15 veces más antioxidantes que antes. Se llamará Oleum+ y verá la luz a mediados de 2019.

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