El Gobierno logra aprobar su senda fiscal en el Congreso con el apoyo final de ERC y PDeCt

La victoria de Sánchez será simbólica pues el veto del PP en el Senado hará que los Presupuestos se ciñan a la senda anterior

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, interviene durante el debate en el Congreso sobre la senda de estabilidad presupuestaria del Gobierno.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, interviene durante el debate en el Congreso sobre la senda de estabilidad presupuestaria del Gobierno.

Contra todo pronóstico hasta unas horas antes, el Gobierno logró aprobar este jueves en el Congreso de los Diputados su nueva senda de déficit, más expansiva que la vigente, gracias al apoyo de última hora de los grupos independentistas catalanes.

Las intensas negociaciones de los últimos días con el PDeCAT y ERC sobre el Consejo de Ministros que se celebrará este viernes en Barcelona y de la reunión que el presidente del Gobierno mantendrá esta tarde con el responsable del Govern catalán, Quim Torra, se han traducido en votos favorables que se sumaron a los de Unidos Podemos, Compromís o PNV.

El Gobierno se apunta así una de sus mayores victorias en el Parlamento, logrando reeditar el consenso de la moción de censura que le aupó al poder y abriendo ligeramente la puerta a la posibilidad de tramitar los Presupuestos Generales de 2019. A efectos prácticos, sin embargo, el hito de ayer fue meramente simbólico. Los populares siguen teniendo derecho de veto en el Senado, donde gozan de mayoría absoluta, que previsiblemente tumbará definitivamente la nueva senda en la votación de la próxima semana.

Aunque el PSOE, Unidos Podemos o ERC han impulsado una reforma de la Ley de Estabilidad Presupustaria para acabar con la potestad de veto extraordinaria del Senado a la senda fiscal, su tramitación ha sido retrasada por PP y Cs, por lo que sigue pendiente de aprobación.

El Gobierno, por tanto, se verá condenado a presentar en enero los Presupuestos Generales de 2019 que ha pactado con Podemos adaptados a la senda fiscal vigente, que recorta el margen de gasto en unos 6.000 millones de euros frente al planteamiento que aborda hoy el Congreso.

La defensa del Gobierno

"Si hoy aprobamos esta nueva senda, le mandamos un mensaje a la ciudadanía de que es posible el dialogo la política frente a la confrontación. Si votan 'sí', dicen 'no' a quienes quieren una España en blanco y negro", ha defendido la ministra de Hacienda, María Jesús Montero en defensa de la propuesta del Gobierno.

Esta supone que el objetivo de déficit pase del 1,3% para 2019 al 1,8% habida cuenta de que el agujero de las cuentas públicas no culminará este año en el 2,2% como había comprometido el Ejecutivo de Mariano Rajoy, sino que lo hará en el entorno del 2,7%.

"Apoyar la senda no es apoyar al Gobierno es aprobar una subida del salario mínimo, de las pensiones o la recuperación de la Sanidad" y del Estado del bienestar que se ha visto mermado durante los años de crisis, ha aseverado Montero.

La ministra ha recordado que la diferencia entre una senda y otra supone un recorte de 6.000 millones de euros en el margen de gasto que impactará fundamentalmente en la Seguridad Social y en las comunidades autónomas. Montero ha instado a los grupos a retratarse en este "baile sin máscaras" en un momento en que partidos como el ultraderechista Vox proponen acabar con el Estado de las autonomías, y decidir si apoyan una senda que fortalece el modelo descentralizado y los servicios sociales públicos.

La postura de los partidos

Los diferentes partidos han ido explicando el sentido de su voto durante el arranque de la sesión parlamentaria, si bien el tono general ha sido duro con el Gobierno, al que sus socios advierten que este paso no es un aval a sus Presupuestos, mientras que PP y Cs han cargado contra el planteamiento de fondo del Ejecutivo.

"Votaremos a favor de la política de techo de gasto del Gobierno", han manifestado desde ERC, alegando que es "un gesto de buena voluntad, un mensaje que diga que no debemos romper los poquísimos puentes que quedan para no romper el hilo fino de diálogo con el Gobierno" pese a la expectativa de que el PP vetará la senda en el Senado.

"Vamos a votar a favor de acuerdo con el criterio del Govern", han apuntado desde el PDeCAT, advirtiendo en todo caso que su postura "no es una antesala a un 'sí' a los Presupuestos, la antesala a un 'sí' a los Presupuestos es una solución política para Cataluña" en la que no bastará un nuevo Estatut.

El PNV, por su parte, también ha aseverado que su voto a favor de los objetivos presupuestarios “no es un cheque en blanco al Presupuesto si finalmente se presenta, pero sí dar margen al Gobierno” para ver si esas cuentas aúnan equilibrio fiscal y políticas sociales que reediten el delicado consenso de este jueves.

Incluso el principal socio del Gobierno, Unidos Podemos, ha realizado una dura intervención contra el Ejecutivo aduciendo de que votarán en favor para impulsar el plan presupuestado que han pactado juntos pero advirtiendo que si este no llega íntegramente y se desgrana en decretos "se los van a llevar de vuelta".

"No hay política fiscal menos progresista que una mala política fiscal", ha recriminado a Montero el portavoz de Ciudadanos, Toni Roldán, augurando que un mayor gasto social equivale a más deuda que traerá la pérdida de la confianza de los mercados". "Por cumplir con Podemos y con Torra, gastaremos menos en hospitales y más en intereses de la deuda", ha argumentado.

Finalmente, el PP ha afeado a Montero el fondo y la forma de su propuesto, aseverando que los objetivos de déficit se han presentado "tarde y mal". Los populares han recordado que tras fracasar en su primer intento para sacar adelante esta nueva senda fiscal, el pasado verano, tenían un mes para presentar otra propuesta. Sin embargo, ha recordado, la senda ha tardado cuatro meses en volver a la Cámara Baja y además el Gobierno no ha tocado una sola coma de texto.

"Y no nos vengan con que desde 2011 no se cumple el déficit, ¿les recuerdo como dejaron el país?", ha dicho el portavoz del PP, justificando el incumplimiento en el que incurrió su partido cuando estaba en el poder.

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