El sistema de crédito social chino plantea riesgos para los ejecutivos

Cuando el infractor es una empresa, algunos de sus directivos y representantes podrían ser incluidos en listas negras

Agentes de seguridad en el Gran Salón del Pueblo, donde se reúne la Asamblea Popular Nacional china.
Agentes de seguridad en el Gran Salón del Pueblo, donde se reúne la Asamblea Popular Nacional china.

El sistema de “crédito social” de China es otra preocupación para los ejecutivos, en plena tensión por el caso Huawei. El plan de poner en listas negras a personas y empresas por mala conducta no se está entendiendo bien, pero al responsabilizar a los ejecutivos de las fechorías de su empresa, se desdibuja la ya difusa línea entre intereses corporativos y personales.

Pekín no tiene previsto asignar una puntuación financiera numérica a individuos o empresas; tampoco está dirigido a la disidencia política per se. El sistema se entiende mejor como un conjunto flexible de iniciativas en parte destinadas a mejorar la aplicación de las leyes. Pero los castigos propuestos preocupan, especialmente las listas negras.

La mayoría se aplican solo a sectores concretos. Tratar de abrir la puerta de emergencia de un avión, por ejemplo, podría excluir a alguien de volar. Pero hay casos, como el rechazo de una orden judicial de pago, afectan a los hijos de los infractores, a los que se les podría prohibir ir a escuelas privadas. Cuando el infractor es una empresa, algunos de sus ejecutivos y representantes podrían ser incluidos en la lista negra. A Jia Yueting, el fundador de las startup LeEco, se le prohibió volar tras desafiar una orden de regresar de EE UU para resolver problemas de deuda.

El sistema plantea riesgos adicionales para las empresas extranjeras. Las aerolíneas de EE UU y la agencia de aviación civil china pelearon a principios de año por considerar aquellas Taiwán un “país” en los sistemas de reserva de billetes (China lo considera una provincia escindida). Si un tribunal las hubiera multado y estas no hubieran cedido, sus gerentes con sede en China podrían haber sido colocados en las listas negras de vuelos o de escuelas privadas para sus hijos.

El nuevo régimen, aplicado con justicia, podría fomentar el cumplimiento de las normas. Pero un vínculo demasiado fuerte entre la responsabilidad personal de los ejecutivos y la de sus empresas también podría disuadirles de asumir riesgos que serían aceptables, o de delegar autoridad. A la larga, se quedará en tierra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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