La revuelta francesa es un test más duro para Macron que para sus predecesores

Sin una oposición creíble, el presidente es el centro de la ira contra los políticos

Protesta contra Macron en el Arco del Triunfo de París, el sábado.
Protesta contra Macron en el Arco del Triunfo de París, el sábado.

El libro de Emmanuel Macron de 2016 Revolución tiene poco en común ideológicamente con los alborotadores que arrasaron el centro de París durante el fin de semana, pero algunas de las ideas que exponía contribuyeron a este levantamiento. Aunque los anteriores presidentes franceses también se enfrentaron a protestas violentas, este test es más difícil.

Las manifestaciones en todo el país contra los impuestos al combustible por el movimiento conocido como chalecos amarillos se intensificaron el sábado. Como en anteriores estallidos, el aparente desencadenante de los disturbios enmascara una serie de agravios. La decisión de Macron de aumentar los impuestos a los combustibles fue el punto de inflexión para aquellos que sienten que el Gobierno beneficia sobre todo a las empresas o a los ricos. Su resentimiento desafía las promesas de Macron de que está trabajando para reducir la carga fiscal de los hogares. También ignora las últimas previsiones de Bruselas, que prevén que las medidas fiscales del Gobierno ayudarán al poder adquisitivo y al consumo.

La confianza de los consumidores cayó en noviembre, hasta su nivel más bajo desde febrero de 2015. Hubo una preocupación similar con Nicolas Sarkozy y François Hollande, pero los partidos que representaban se desmoronaron tras el ascenso de Macron. La última protesta también ha pasado por alto a interlocutores tradicionales como los sindicatos. Es menos probable que esta difusa insatisfacción se convierta en una fuerza política. Pero también es más difícil de desactivar. Sin una oposición creíble, Macron es el centro de la ira contra los políticos. Y como su partido vino de la nada, carece de los ministros de peso que otras veces ayudaron a proteger al presidente.

Las protestas probablemente disminuirán, como en el pasado. Macron puede apostar a salirse con la suya cambiando algunas políticas, y no el rumbo general, pero esto podría llevarle a una revuelta electoral peor en las europeas de mayo. El exbanquero ha intentado presentarse como un defensor del orden liberal: eso hace que las últimas protestas sean un test más duro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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