Infraestructuras

Slim roza los 1.000 millones en plusvalías latentes tras cuatro años en FCC

El magnate ha destinado 1.800 millones a la toma de un 61%, valorado en 2.760 millones

Su primera inversión, a 9,75 euros, fue la más cara

El ofrecimiento de un plan para salvar FCC, por parte del magnate Carlos Slim a la entonces primera accionista Esther Koplowitz, cumple cuatro años. Y lo hace en puertas de una nueva aportación del empresario mexicano, esta vez de 55 millones de euros, para ampliar el capital de la filial inmobiliaria Realia. Su esfuerzo inversor solo en FCC asciende a 1.806 millones en compra de acciones, hasta alcanzar el 61,3%, paquete por el que el ingeniero obtiene ya una suculenta revalorización en Bolsa. Aún se esperan los réditos palpables.

Slim se ha hecho en este tiempo con las riendas de FCC, sobre la que ha profundizado en un duro saneamiento que venía de atrás; tiene el mando de la citada Realia y, de forma indirecta, es propietario de la mayor cementera española, Cementos Portland Valderrivas.

Por el camino también han caído en sus redes el 51% de Giant, la cuarta cementera estadounidense que anteriormente figuraba en el perímetro de FCC; la plataforma que ofrece la constructora para invertir en energías renovables, y hasta la deuda de Koplowitz que sustenta su participación en el grupo constructor, adquirida con descuento y garantizada por las propias acciones.

Realia, Cementos Portland, Giant o la deuda de Esther Koplowitz también han quedado bajo el paraguas de Slim

Los poco más de 1.800 millones metidos directamente en acciones de FCC, especialmente a través de dos grandes ampliaciones de capital y una opa, se convierten al cierre de ayer en un valor de mercado de 2.758 millones de euros, con unas plusvalías latentes de 952 millones. Respecto a su apuesta por el grupo español, Slim viene a decir en sus intervenciones públicas poco menos que la aventura es para siempre.

Recuperado el resultado neto (FCC ganaba 176 al cierre del tercer trimestre) y con el margen bruto de explotación de la compañía en un histórico 15%, resta que el propietario de Carso, Inbursa, Telmex o América Móvil abra la mano al reparto de dividendos en FCC. A la vista de los tímidos anuncios que gotean desde la empresa, cabría esperar la recuperación de la remuneración en el entrante 2019.

La acción transita actualmente el entorno de los 12 euros, con una revalorización del 120% desde los mínimos de la era Slim (5,4 euros en diciembre de 2015) y tiene recorrido al alza frente a los 12,48 euros que refleja el consenso de los analistas consultados por Bloomberg. El objetivo más alto lo fija Gaesco con 14 euros por título y el más bajo es de 7,70 euros acompañado por la recomendación de venta de Kepler.

FCC 10,80 -0,74%

En todo caso, son cifras muy por encima de los precios a los que fue acumulando Slim su participación de control.

Acciones ‘low cost’

El desembarco efectivo se produjo el 15 de diciembre de 2014, en el marco de la primera ampliación de capital por 1.000 millones. El hoy dueño de FCC pagó la acción a 9,75 euros, escalando hasta el 25,6% (66,8 millones de acciones nuevas) por 650 millones. A partir de aquí, se sucedieron las compras, pero nunca más en esos niveles de precio.

Slim volvió a apostar por su constructora española en enero de 2016, pagando un precio unitario de 6,6 a 6,9 euros por un paquete del 1,11%. Dos meses después, en marzo, anunciaba una opa por el 100% a 7,6 euros. Una operación que culminó en julio de ese año con una nueva inversión de 738 millones de euros.

FCC, entretanto, permanecía prácticamente aletargada, para sorpresa del sector de las infraestructuras y de sus accionistas, mientras se avanzaba en el ajuste de estructura, búsqueda de sinergias o el recorte de deuda.

Carlos Slim entre Esther Koplowitz y Esther Alcocer.
Carlos Slim entre Esther Koplowitz y Esther Alcocer.

Antes de cerrar la opa, Carlos Slim concluyó una segunda ampliación de capital por 709 millones de euros, en la que suscribió 40,3 millones de títulos, a 6 euros, lo que supuso un desembolso de 241,7 millones de euros.

“Estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos, desarrollo humano y formación interna de las funciones ejecutivas. Flexibilidad y rapidez en las decisiones. Operar con las ventajas de la empresa pequeña, que son las que hacen grandes a las grandes empresas”, dicta el primero de los diez principios acuñados por Slim para su grupo Carso.

Un mandamiento al que antepuso, a la hora de trasladar sus preceptos a FCC, la orden de “no vender jamás por debajo de coste”. Pero lo que de verdad tienen claro sus trabajadores y directivos es que el mexicano manda. Y lo hace en primera persona.

El propietario no se casa en público con previsiones económicas; prescribe austeridad incluso en tiempo de vacas gordas, y ante todo transmite seguridad, incluso cierta despreocupación, con los acontecimientos que rodean a sus empresas. Si hay que invertir, se invierte.

Control absoluto

Acción concertada con Koplowitz. Inversora Carso cuenta con un 61,3% del capital de FCC y un acuerdo de ejercicio concertado con Esther Koplowitz por un total del 81,3% de los derechos.

Deuda garantizada. En mayo de este año el inversor mexicano estrechó aún más los lazos con Koplowitz. Una de las filiales de Carso, CEC, se hizo con la histórica deuda de la empresaria con BBVA y Bankia. Pagó 599,7 millones, obteniendo un descuento del 28,9%. Ese crédito tiene como garantía un 15,43% de FCC (58,95 millones de acciones de la compañía), cuyo valor en Bolsa es de 694 millones de euros. De nuevo se trata de una operación a medio camino entre el socorro a la anterior propietaria y la toma de posiciones en torno al control absoluto de FCC.

Mejor vista entre los bancos. La venta de un 49% de Aqualia al fondo australiano IFM ha permitido ajustar el endeudamiento y refinanciar. Los 1.200 millones que FCC adeuda a la banca se han dividido en dos tramos, de 300 y 900 millones, siendo el primero un préstamo revolving. El coste del sindicado, por su parte, es de euríbor más un diferencial medio del 1,87% durante cinco años. El grupo pagaba un interés medio del 5,8% en 2014, que ha bajado al 2,2% tras la negociación con los bancos.

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