CaixaBank ha aprendido que no vale la pena ser muy ambicioso

Su acción ha superado en un 36% al índice bancario de Thomson Reuters los dos últimos años, pese a sus soporíferos objetivos

Sede de CaixaBank, en Barcelona.
Sede de CaixaBank, en Barcelona.

Gonzalo Gortázar está más preocupado por parecer tonto que por parecer aburrido. El consejero delegado de CaixaBank dio a conocer ayer un objetivo de retorno sobre el capital tangible (ROTE) de más del 12% para 2021 si los tipos de interés suben, y un objetivo del 10% si no lo hacen. El contexto explica estos soporíferos objetivos.

La última vez que CaixaBank basó sus objetivos de rentabilidad en el crecimiento de los tipos, se vio obligado a echarse atrás. Eso fue el año pasado, cuando bajó su objetivo de retorno sobre el capital tangible del 12%-14% al 9%-11%. Dado que el banco ha logrado un ROTE anualizado del 9,8% este año, en línea con su probable coste de capital, al final no ha salido mal. El prestamista dijo que terminaría 2021 con una ratio de capital común Tier 1 en torno al 12%, en comparación con el 11,4% actual. Su objetivo era mantener una política de pagos por encima del 50% de los ingresos para 2021.

El nuevo objetivo de ROTE, más alto, se basa en el crecimiento de los ingresos “básicos” en un sustancioso 5% anual durante los próximos tres años, frente al 3% de los gastos, mientras el banco invierte en sistemas digitales. Eso está muy por encima de un mercado de préstamos español que se espera que crezca en torno al 1%, después de apenas haber terminado de desapalancarse de la última caída de la vivienda en el país.

CaixaBank cree que los productos de seguros y los servicios de gestión de activos –combinados con los préstamos al consumo sin garantía– ofrecen el mayor potencial al alza, dados los vientos de cola demográficos y el hecho de que el Banco Central Europeo ha hundido los márgenes de los préstamos hipotecarios.

Asumiendo que el prestamista alcance sus objetivos de ingresos y costes, entonces CaixaBank debería alcanzar un retorno sobre el capital tangible del 12,4% para 2021, de acuerdo con nuestros cálculos, basados en datos de Refinitiv y asumiendo una tasa impositiva del 25%.

Aún así, persiste la sensación de que se ha perdido una oportunidad. La ratio del 53% entre costes e ingresos de CaixaBank puede parecer respetable comparada con la de su rival Santander, que tiene un 56% en España, pero palidece en comparación con Bankinter, que tiene un 47%.Si el prestamista redujera el crecimiento de los costes a solo un 1% anual –lo que implicaría una ratio coste/beneficio del 50% para 2021–, eso podría elevar el retornos sobre el capital tangible a un 13%.

CaixaBank, al igual que otros prestamistas españoles, probablemente ha aprendido que ya no vale la pena ser demasiado ambicioso. Este conservadurismo se manifiesta en las acciones que, a pesar de la caída del 1,89% de la jornada de ayer, han superado en un 36% al índice Thomson Reuters Spain Banks en los últimos dos años. Basándose en el valor de los libros, puede que ser respetablemente aburrido no esté tan mal del todo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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