Ferrovial potencia su filial de aeropuertos en EE UU y aletarga la de España

Ficha a un experto en infraestructuras del HSBC para llevar el negocio en Norteamérica

Abre oficina central en la ciudad texana de Austin

Maqueta de la terminal Jepessen del aeropuerto de Denver (Colorado).
Maqueta de la terminal Jepessen del aeropuerto de Denver (Colorado).

El principal accionista del aeropuerto londinense de Heathrow, el grupo español Ferrovial, ha redoblado la apuesta por Estados Unidos con su división Ferrovial Aeropuertos, mientras da por poco menos que improbable cualquier oportunidad de negocio en España, donde ha desactivado la subsidiaria local.

La compañía acaba de abrir el cuartel general de Ferrovial Aeropuertos para Norteamérica en la ciudad de Austin (Texas), en cuyo entorno tiene ya importante presencia como constructor y operador de autopistas. En busca de un jefe para la nueva oficina, Ferrovial salió al mercado el pasado verano y ha fichado a Daniel Piñán, experto en infraestructuras con larga trayectoria en la banca de inversión.

Antes de ingresar en las filas del conglomerado español, Piñán ha sido entre 2009 y este año uno de los directores del equipo de Infraestructuras y Real State de HSBC en Londres. Pero su carrera en grandes firmas de inversión viene de atrás: comenzó en 1998 como analista de Morgan Stanley, donde permaneció cuatro años; pasó a trabajar en las oficinas londinenses de ABN Amro, desempeñando durante tres años distintos puestos en el área de financiación estructurada, y antes de recalar en HSBC tuvo responsabilidades en la división de banca corporativa y fondos para infraestructuras de Merrill Lynch.

Daniel Piñán, responsable de Ferrovial Aeropuertos en EE UU.
Daniel Piñán, responsable de Ferrovial Aeropuertos en EE UU.

El reto para este director de desarrollo corporativo es captar oportunidades de inversión en Estados Unidos y estar lo más cerca posible del primer proyecto en marcha en el país. Ferrovial Aeropuertos se adjudicó en 2017, en consorcio con Saunders Construction y el fondo JLC, la remodelación y explotación comercial de la terminal Jeppesen del Aeropuerto de Denver (70.000 metros cuadrados), en el estado de Colorado. Se trata del mayor aeropuerto de perfil comercial de Norteamérica por superficie y el sexto con más tráfico, alcanzando una cifra de 58 millones de pasajeros anuales. La concesión se extiende a lo largo de 34 años y la inversión asciende a 650 millones de dólares (573 millones de euros al cambio actual).

Más allá de este logro para Ferrovial, en Estados Unidos se esperan otras oportunidades como la remodelación y ampliación del aeropuerto JFK de Nueva York, por unos 13.000 millones de dólares, con la construcción de dos nuevas terminales. También está planificado un ferrocarril para el aeropuerto neoyorquino de La Guardia y está por decidirse la concesión del de Westchester, congelada después de que Macquarie ofertara 1.100 millones de dólares el año pasado por él.

El estado de Illinois proyecta un nuevo aeropuerto en el entorno de Peotone, el South Suburbian Airport, y el aeropuerto de O,Hare tiene planes como el de la construcción de una línea de tren que enlace con el centro de Chicago.

Los aeropuertos de Nueva York o Chicago tienen proyectos abiertos que precisarán inversión privada

Ya en Misuri, entre otros proyectos, está en marcha la concesión de una terminal del aeropuerto de Kansas City, y se espera la del aeropuerto St Louis Lambert.

Son algunas concesiones por aflorar en la primera potencia económica mundial, que debe afrontar inversiones multimillonarias para la modernización de todo tipo de infraestructuras. La Administración Trump ha planificado actuaciones por 1,5 billones de dólares para los próximos años, de los que Washington aportaría 200.000 millones de dólares.

Consejo disuelto

Con un ojo puesto en el resultado final del Brexit, ante sus intereses en Reino Unido, y la búsqueda de negocio en Norteamérica, Ferrovial ha desactivado el consejo de administración de Ferrovial Aeropuertos España, presidido hasta ahora por el CEO del grupo, Íñigo Meirás, y en el que se sentaban el máximo responsable de la división de aeropuertos, Jorge Gil Villén, el director general financiero, Ernesto López Mozo, y el secretario del consejo, Santiago Ortiz Vaamonde.

Esa sociedad tuvo sentido cuando Ferrovial se interesó por las concesiones de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, en la recta final del segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Posteriormente, también analizó la entrada en Aena aprovechando la salida a Bolsa. Ahora Ferrovial no avista nuevos proyectos en el país, más allá del intento de construcción de un segundo aeropuerto en las cercanías de Madrid, y deja aletargada esa empresa con administradores mancomunados: el propio Gil Villén y el director de Asesoría Jurídica de Ferrovial Aeropuertos, Juan Carlos Bullón.

En busca de un hueco entre grandes fondos

El interés del grupo Ferrovial por el mercado aeroportuario estadounidense, donde la actual Administración trata de rebajar los requisitos a las privatizaciones, se aprecia claramente en su papel de patrocinador principal en un importante foro sobre colaboración público privada en este tipo de infraestructuras. El congreso tendrá lugar en San Diego (California) el próximo mes de julio. Y el grupo que preside Rafael del Pino es la única referencia española entre grandes fondos, constructoras, aerolíneas o consultoras internacionales.

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