La Cité du Vin, el Guggenheim de Burdeos

El museo de vino más moderno del mundo actúa como dinamizador cultural de la ciudad

Inaugurado hace dos años, este verano superó el millón de visitas

Vinos
La Cité du Vin, en Burdeos.

El pasado 29 de agosto a las 11.40 de la mañana, La Cité du Vin, el museo del vino más moderno del mundo, ubicado en Burdeos, alcanzó el simbólico umbral de un millón de visitantes. Dos años después de la inauguración, el imponente edificio, con forma de decantador, obra del estudio de arquitectura francés XTU Architects y de los expertos en diseño de museos Casson Mann, se ha convertido en un dinamizador cultual de la ciudad, al estilo de lo que sucedió en Bilbao con el Museo Guggenheim. A orillas del río Garona, la estructura, de 55 metros de altura se impone en el cielo bordelés.

El proyecto, en cuyas obras se emplearon mil toneladas de acero y 925 paneles de cristal, planos y curvos en una variedad de colores, que van cambiado de tonalidad según la hora del día, contó con un prepuesto de 81 millones de euros, de cuya cifra el 19% correspondió a financiación privada. El edificio deslumbra desde el exterior por los reflejos dorados que recuerdan la tonalidad de la ciudad.

La superficie se extiende sobre 13.350 metros cuadrados distribuidos en diez niveles, pero es la segunda planta, con 3.000 metros cuadrados, donde se reúnen 19 módulos temáticos, con información exhaustiva sobre todas las zonas vinícolas del mundo, leyendas, paisajes, artes gráficas, así como la historia de los grandes bodegueros. Un viaje a través del tiempo y el espacio explorando la evolución del vino y sus civilizaciones, y cómo este ha influido en las regiones de todo el mundo desde el año 6.000 antes de Cristo hasta nuestros días. Dispone de 200 pantallas audiovisuales que acumulan 10 horas de contenido, para cuya elaboración se consultó a un centenar de expertos. La tecnología es uno de los pilares que sujeta al museo, ya que cuenta con proyecciones en 3D, exposiciones táctiles…

El recorrido, disponible en ocho idiomas, en el que se invierten al menos dos horas, es entretenido, sensorial y formativo. Una elegante sala de columnas de casi 700 metros cuadrados alberga exposiciones culturales, incluida una muestra de una región vinícola invitada, además de un repertorio de obras de arte de los mejores museos del mundo. Cuenta con un mirador de 35 metros de altura, donde se puede catar, con una vista panorámica de la ciudad, declarada en 2007 Patrimonio Mundial de por la Unesco, algunos de los mejores vinos del mundo. La oferta de actividades está pensada para todo tipo de públicos, incluido el joven, con una sala de lectura accesible que ofrece más de 1.500 libros relacionados con el mundo del vino, disponibles en varios idiomas.

Uno de los espacios que congrega a un mayor número de personas es el dedicado a los cinco sentidos, donde los visitantes pueden aprender a agudizar su capacidad sensorial a través de colores, imágenes, sabores y aromas. De hecho, 40 máquinas de olores recrean algunos de los aromas que están presentes en el vino, un divertido juego para aquellos que desean descubrir su grado de conocimiento en materia olfativa.

Otro de los atractivos de La Cité du Vin está en línea con la filosofía medioambiental de la ciudad: sus necesidades energéticas están cubiertas por fuentes de energía locales y verdes. En este sentido, los arquitectos han prestado atención a la optimización del rendimiento bioclimático. De hecho, las entradas inferiores de la estructura permiten que la brisa entre, de manera que se consigue una ventilación natural sin necesidad de utilizar el aire acondicionado. El broche lo ponen el restaurante panorámico y una bodega con 14.000 botellas de 800 vinos, de los cuales 300 son franceses y los 500 restantes de 70 países de todo el mundo, de cuya selección también se ocupa uno de los enólogos de referencia en Francia, como es Michel Rolland. Precio de la entrada: 20 euros.

El nuevo París

Anticuarios. Burdeos, ciudad vinícola y universitaria, es considerada el nuevo París, dada la cantidad de parisinos que se están instalando allí. De obligado paseo es la rue Notre-Dame, una coqueta y estrecha calle que acoge a anticuarios, tiendas de moda y restaurantes.

Darwin. En la otra orilla del Garona, se encuentra un complejo ecosostenible, un espacio con coworking, que acoge una tienda y restaurante con viandas orgánicas, además de un espacio para atrevidas exposiciones.

Las mejores vistas. Desde la terraza del hotel InterContinental Le Grand Hotel, situado frente al Gran Teatro y a una escultura de Jaume Plensa, y desde la que se divisa la mejor postal panorámica de la ciudad, que cuenta con edificios impresionantes, como el complejo de la Bolsa.

Librería Mollat. En pleno centro de la ciudad, se encuentra la que fue la primera librería independiente de Francia. Se descubre por sus escaparates de azul intenso, el interior requiere de horas de inmersión.

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