¿Por qué los analistas ven excesiva la euforia desatada en el mercado tras la victoria de Bolsonaro?

Desde los mínimos de septiembre la Bolsa brasileña sube un 12%

La fragmentación política pone contra las cuerdas las reformas

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Jair Bolsonaro, el candidato brasileño de extrema derecha, logró imponerse con el 55% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del país. Como ya ocurrió en la consulta del 7 de octubre, los inversores recibieron la noticia con alegría. El índice brasileño comenzó la jornada con ascensos del 2,6%, unas subidas que a media sesión se transformaron en caídas (-2,2%). Lo mismo ocurrió en el mercado de divisas donde el real sufrió una jornada de volatilidad: llegó a sumar un 1,5% para caer alrededor de un 1,7%.

Más optimistas se mostraron los inversores en el mercado español. Brasil es considerada una región clave para muchas de las cotizadas españolas. Los ascensos registrados Santander (3,13%), Telefónica (2,8%), Mapfre (2,71%), Dia (2,09%), Repsol (0,66%) o Naturgy (0,41%), es decir, las empresas con mayor exposición, permitieron al selectivo español salir de los mínimos del año y repuntar un 1,04%.

“El mercado llevaba semanas descontándolo. En primer lugar, celebra que no continúa en el Gobierno el Partido de los Trabajadores, que han perdido el poder sumidos en la corrupción, con un déficit disparado (próximo al 7%) y con crecimiento estancado. En segundo lugar, las principales medidas anunciadas por el nuevo presidente van encaminadas a realizar un drástico ajuste presupuestario, liberar la economía y luchar contra la corrupción, lo que hacen que Bolsonaro sea el preferido por los inversores”, explica Carlos Vallés Fernández, asesor financiero de Dif Broker.

En los dos últimos meses los inversores se han movido al son de las encuestas sobre intención de voto. Los sondeos ya apuntaban a la victoria de Bolsonaro, una idea que cobró fuerza en la primera vuelta. Desde el pasado 7 de octubre el Bovespa se anota un 1,8%, ascensos que amplían al 12% desde los mínimos de septiembre. Por su parte, el real repunta 3,8% desde comienzos de octubre y un 11,8% desde los mínimos del pasado mes pasado de las 4,2 unidades por dólar a las 3,7 de ayer. “Aunque mantenemos una visión positiva a corto plazo para los activos de riesgo brasileños, nuestra visión es de mayor cautela en el medio plazo ante los riesgos que pesan sobre la región y ante la figura del nuevo presidente. El alza en los activos de riesgo brasileños podría estar descontando un escenario excesivamente optimista”, advierten los analistas de Macroyield.

Paul Greer, gestor de fondos de mercados emergentes de Fidelity, afirma que pese a que la victoria es favorable para los mercados, desde la firma continúan siendo bajistas con los fundamentales brasileños y se muestran preocupados por la trayectoria de los balances fiscales del país. “No creemos en la probabilidad de una reforma fiscal significativa, especialmente en las pensiones, la seguridad social y los impuestos”, añade.

En la misma línea se mueven los analistas de Lombard Odier que señalan que junto a las debilidades de la economía brasileña se suma el aumento de tipos en EE UU y la consiguiente apreciación del dólar, el aumento de las tensiones comerciales y las vulnerabilidades de algunos emergentes como Turquía y Argentina. “Desde junio hemos reducido la exposición a la deuda de mercados emergentes en divisa local y nuestra asignación actual a los activos en cartera es casi neutral. Creemos que Bolsonaro es un presidente que causa división y que tendrá que demostrar que es capaz e reformar Brasil”, añaden.

La gran promesa del presidente de extrema derecha es Paulo Guedes, cofundador de Banco Pactual (en la actualidad BTG Pactual, asesor económico durante la campaña y, si nada lo impide, próximo ministro de Economía. Guedes, de corte neoliberal, es partidario de las privatizaciones. Petrobras y Banco de Brasil son los candidatos perfectos, unas operaciones que ayudaría a rebajar la deuda pública, actualmente en el 85% del PIB. Junto a la deuda, el déficit fiscal es el otro talón de Aquiles de la economía brasileña. Según estimaciones de Cleber Martins, director general de Llorente & Cuenca en Brasil, cerrará el año en los 40.000 millones de dólares. A esto se suman los altos niveles delincuencia con más de 63.000 muertes violentas en un año.

Bolsonaro toma las riendas de un país con una incipiente y débil recuperación económica (en 2018 la economía crece un 1% en tasa interanual). Por si esto no fuera suficiente, la polarización política alcanza máximos, lo que dificultará la puesta en marcha de las reformas. “Bolsonaro se enfrentará a una férrea oposición”, indica Kim Catechis, responsable de mercados emergentes de Martin Currie, filial de Legg Mason.

El consenso de los analistas destaca los altos niveles de rechazo que despierta, lo que podría impedir la aprobación de los proyectos de ley necesarios en el Congreso. La victoria del candidato carece de una coalición más amplia, lo que requerirá de alianzas políticas. “El optimismo del mercado podría desvanecerse rápidamente si el país termina por sufrir un Congreso fragmentado incapaz de aprobar reformas estructurales cruciales”, advierte Stéphane Monier, director de Inversiones de Lombard Odier.

Como puntos positivos Catechis destaca que la inflación se sitúa en niveles históricamente reducidos (4%) y que Brasil no se encuentra en la primera línea de fuego de la guerra comercial entre China y EE UU. Además, el país se ve favorecido por el aumento del precio de las materias y los bajos niveles de endeudamiento del sector privado.

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