Por qué las ‘startups’ de las mujeres fracasan menos

El 51% de las empresas creadas por hombres fracasan frente al 22% de las lideradas por féminas

La cautela y la empatía son determinantes para tener éxito

Por qué las ‘startups’ de las mujeres fracasan menos

La brecha de género es un tema que cada vez preocupa más en el ambiente empresarial, también a la hora de lanzar un negocio. Según el informe Mapa del emprendimiento 2018, elaborado por la organización del South Summit, en España, solo un 22% de las startups son creadas por mujeres. Una cifra que presenta una clara mejoría respecto al año anterior, cuando este porcentaje no sobrepasaba el 18%, pero que aún dista mucho de la paridad real.

Estos números ponen de manifiesto que existe un talento que no se está aprovechando. Más aún cuando, según el mencionado estudio, las startups lideradas por mujeres tienen un menor índice de fracaso y suelen estar destinadas al ámbito educativo. Mientras que las compañías capitaneadas por un hombre patinan en un 52% de las ocasiones, los proyectos que son impulsados por ellas solo lo hacen en el 22% de los casos.

¿A qué se debe todo esto? La directora adjunta del Venture Lab de IE University, Allison Rohe, opina que esta diferencia bebe de dos estilos muy distintos de liderazgo entre ambos géneros. “Las mujeres suelen ser más cautelosas a la hora de tomar decisiones”, justifica. Además, cuando toca hablar de números, las expectativas de ellos tienden a encontrarse mucho más alejadas de la realidad. “Demasiado por las nubes”, continúa la experta, “mientras que ellas acostumbran a ser mucho más realistas y solo arriesgan si las cifras les dan la razón”.

No obstante, la directiva del IE es prudente y defiende que hay que ser cautelosos al observar estos porcentajes, ya que al haber más startup creadas por hombres, los números podrían acercarse una vez que haya más féminas emprendedoras. A pesar de ello, reconoce que es evidente que “cuando entre los miembros del equipo fundador hay al menos una mujer, la empresa sobrevive más tiempo”.

En esta línea, la profesora de dirección de personas de IESE Business School Nuria Chinchilla justifica que ellas tienen la curva de riesgo algo más baja. “Los hombres son más dados a invertir un poco alocadamente mientras que nosotras vamos poco a poco”, explica la experta, a la vez que señala que mientras que ellos son más dados a gastar en cosas más llamativas, como los despachos, ellas se decantan por construir el proyecto paso a paso. Además, la profesora de IESE sostiene que esta cautela hace que las mujeres tengan una mejor capacidad de análisis. “Estudiamos más profundamente las diferentes alternativas porque las vemos con más calidad”, alega.

Sin embargo, para Chinchilla no es solo una cuestión de sosiego, sino que considera que debido a que “nosotras estamos preparadas para ser madres, tenemos la empatía mucho más desarrollada”. La experta justifica que esta capacidad de comprensión deriva en una mayor amplitud de miras porque ven personas más allá de los números. “Al fin y al cabo, levantar una empresa es como montar una familia”, sentencia la profesora del IESE.

Por su parte, la fundadora del South Summit, María Benjumea, hace un llamamiento para que más mujeres se lancen a emprender. “No nos debemos apalancar en una cuestión de género porque está demostrado que de verdad somos perfectamente válidas”, insiste la directiva de la cumbre anual de startups para el sur de Europa. “Un buen proyecto no tiene sexo ni edad, lo que hay que demostrar es que hay un equipo trabajando detrás para respaldarlo”, defiende la emprendedora, quien vaticina que los parámetros están cambiando, pues a pesar de esta cautela, las mujeres tampoco se cortan a la hora de pedir financiación.

Como conclusión, Chinchilla recuerda que estas diferencias entre géneros a la hora de liderar no quiere decir que sea más recomendable tener a una mujer que a un hombre en un puesto directivo, sino que “ambos deben trabajar juntos para ver perspectivas más diversas y aportarse cosas complementarias”.

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