Toyota y SoftBank aceleran hacia el coche autónomo

Su sonada asociación indica que el cambio está próximo

Junichi Miyakawa, jefe tecnológico de SoftBank.
Junichi Miyakawa, jefe tecnológico de SoftBank.

Toyota y SoftBank están apretando el pedal del acelerador en cuanto a jerga, al asociarse para fabricar coches Autono-MaaaS. La joint venture casi a medias introduce al fabricante de vehículos en el establo de apps de movilidad de Masayoshi Son, y la teleco de este consigue un gran cliente potencial de datos móviles. Las apuestas por la movilidad impulsada por inteligencia artificial están proliferando, y esta ciertamente ayuda a Toyota a ponerse al día.

El acuerdo implica muy poco dinero. La nueva compañía, llamada Monet, tendrá un capital inicial de 2.000 millones de yenes (15 millones de euros). Eso es una minucia comparado con los 87.000 millones de euros del Vision Fund de SoftBank, Y es considerablemente menor que los 2.400 millones de euros que el rival de Toyota, Honda, estacionó el miércoles en la unidad de coches autónomos de General Motors, donde también invierte SoftBank.

Sin embargo, lo que le falta a la empresa en capital, lo compensa en capacidad intelectual. Monet estará dirigida por el actual jefe tecnológico de SoftBank, Junichi Miyakawa, y comenzará enfocándose en el mercado nacional con servicios como lanzaderas de hospital, y luego pasará a los coches autónomos. Toyota los fabricará, y SoftBank ayudará a conectarlos a los datos móviles, y a grandes compradores potenciales como Uber, Grab (de Singapur), Ola (India) y Didi (China), todos ellos aplicaciones de transporte de pasajeros respaldadas por SoftBank. Las inversiones de Son en fábricas de chips y aseguradoras también podrían ayudar a unir las líneas de puntos.

De hecho, el acrónimo Autono-MaaaS, por torpe que sea, refleja la creíble tesis de que los primeros en adoptar la tecnología autónoma serán los proveedores de “movilidad como servicio”: taxis, autobuses y empresas de transporte. A diferencia de los individuos, los vehículos de flota solo necesitan viajar dentro de áreas limitadas o en rutas regulares, lo que simplifica enormemente el reto tecnológico.

La potente asociación indica que se avecina el cambio. A pesar de su entusiasmo por la robótica, Japón está rezagado en los coches sin conductor. Miyakawa lo admitió tácitamente durante la conferencia de prensa y pidió más desregulación.

El enfoque local de Monet parece inteligente. Gracias a su cultura respetuosa de la ley, Japón tiene una de las tasas más bajas del mundo de muertes en accidentes de tráfico. Su envejecida sociedad también se está quedando sin conductores humanos, por lo que hay una demanda natural. Hablar es fácil, pero eso no le quita sentido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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