El Corte Inglés abre la puerta a que sus empleados le financien 325 millones

Renovará hasta un 25% del importe de los antiguos pagarés de la plantilla con instrumentos similares

Eleva el nominal de 600 a 100.000 euros y ya ha emitido 105 millones

Jesús Nuño de la Rosa, presidente de El Corte Inglés.
Jesús Nuño de la Rosa, presidente de El Corte Inglés.

El Corte Inglés se sacudirá parte de la financiación que le proporcionaban sus propios empleados. Esta es de hecho la principal misión de la emisión de bonos por 600 millones que el grupo de distribución efectuará la próxima semana, de la mano de Goldman Sachs y Bank of America Merill Lynch como coordinadores y escoltado por CaixaBank, Bankia, Sabadell, BBVA, Société Générale, Credit Agricole, Credit Suisse, BNP Paribas, Deutsche Bank y Unicredit.

El crédito puente por 1.200 millones acordado junto a la refinanciación del pasado enero estaba destinado a reordenar el programa de pagarés, que entonces contaba con un saldo vivo de 1.315 millones de euros. Los propietarios de esos pagarés –una parte de los más de 90.000 trabajadores de la empresa y también exempleados, jubilados y herederos – podrán reinvertir el importe, tras su amortización a medida que vayan venciendo, en productos financieros a través de su filial Seguros El Corte Inglés. 

Pero el folleto incluye una salvedad. Los empleados que tengan pagarés y cuenten con al menos 100.000 euros podrán renovar esta deuda con otros pagarés. El saldo vivo de los antiguos pagarés a 31 de agosto ascendía a 675 millones de euros y hasta ese momento había colocado, a petición de los trabajadores, 105 millones de euros de los nuevos. De los nuevos, el importe máximo será de 325 millones, de manera que el montante será un 25% de los más de 1.300 millones de inicios de año.

Los pagarés de nuevo cuño, a diferencia de los antiguos, que se emitían a diferentes plazos y por un mínimo de 600 euros, expirarán a los dos años y tiene la característica clave de los productos destinados a inversores institucionales. Su importe máximo será de menos de un 9% de la deuda financiera neta total del grupo de 3.652 millones a cierre de agosto. 

Los bancos que firmaron la refinanciación a primeros de año –Santander, Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch– exigieron poner orden en los métodos de financiación de la compañía y apuntaron directamente a los pagarés de los empleados. Con este objetivo, el año pasado, El Corte Inglés elevó el importe del programa de emisión de pagarés en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) de 300 a 500 millones de euros. Estos instrumentos a corto plazo, con vencimientos de tres días a dos años, cotizan y están destinados a los grandes inversores. A finales del mes pasado, el saldo vivo de este programa sumaba 411 millones de euros. 

Esta es la primera emisión con todas las de la ley de El Corte Inglés. Pero la compañía acudió a los mercados de deuda a finales de 2013, cuando emitió bonos por valor de 600 millones a través de la titulización de los derechos de cobro de sus tarjetas y préstamos al consumo otorgados por su financiera. Esa deuda contó con una calificación por parte de las agencias Standard & Poor’s y Fitch de AA+, solo un escalón por debajo de la matrícula de honor. Ese pasivo ya fue amortizado.

El grupo realizó además en enero de 2015 a través de Hipercor emisiones de bonos por 600 millones de euros que vencen en 2022 y pagan un cupón anual del 3,875%, aunque ahora ofrecen un rendimiento –que se mueve de forma inversa al precio– del 2,7%. Pero estos bonos no cuentan con calificación crediticia y fueron colocados exclusivamente por Morgan Stanley entre un puñado de grandes inversores. 

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