Oryzon marca un hito entre las farmacéuticas españolas al lanzar cinco ensayos clínicos simultáneos

Mantiene conversaciones con multinacionales para licenciar sus dos moléculas

El avance de la I+D puede ser clave para su salto al Nasdaq

Carlos Buesa y Tamara Maes, presidente y directora científica, respectivamente, de Oryzon Genomics.
Carlos Buesa y Tamara Maes, presidente y directora científica, respectivamente, de Oryzon Genomics.

La cotizada Oryzon Genomics rompe una barrera en la industria farmacéutica española. La biotecnológica catalana presidida por Carlos Buesa va a iniciar cinco ensayos clínicos (estudios con pacientes) en Europa y EE UUU de forma simultánea para analizar la eficacia de dos fármacos en enfermedades tan relevantes como la esclerosis múltiple, leucemia, cáncer de pulmón, alzhéimer o autismo. Ese nivel de investigación es inaudito en empresas del sector en España hasta ahora.

Durante las próximas semanas, Oryzon tendrán en marcha cinco ensayos simultáneos en fase II, es decir, en la que se analiza la eficacia de un fármaco en relación con su toxicidad, después de haber superado los análisis sobre su seguridad. Para llevar a cabo estos estudios, la empresa invertirá alrededor de 20 millones de euros, como confirma Buesa en una conversación con Cinco Días dentro del encuentro BioSpain 2018 que se celebra hasta este jueves en Sevilla. El directivo asegura que la empresa tiene los recursos suficientes para afrontar ese camino.

Los ensayos clínicos cuentan de tres fases, la última la más costosa porque se realiza con cientos de pacientes. Habitualmente en el desarrollo de estos medicamentos se destinan cientos de millones de euros y alrededor de una década de estudios. Por eso habitualmente solo las grandes multinacionales farmacéuticas son capaces de avanzar en las terapias hasta llegar al mercado y en España hay muy pocos casos, por ejemplo el medicamento Yondelis de PharmaMar o diversos productos de Almirall.

La empresa quiere avanzar por sí misma en estos ensayos aunque simultáneamente dialoga con las big pharma interesadas para licenciarles los productos según avance la investigación. “Estamos hablando con varias compañías. Pero no tenemos prisa porque disponemos de financiación. Si hay posibilidades de un acuerdo lo valoraremos, manteniendo derechos comerciales y la venta en algunos territorios”, apunta Buesa. “Pero acabar la fase II sería avanzar en dar un salto de valor para la compañía”, añade el presidente, quien asegura que la empresa mantiene su hoja de ruta por cotizar también en el Nasdaq estadounidense. Respecto al debut en la Bolsa americana opina que cuando se conozcan datos clínicos sobre la eficacia en sus ensayos, “puede ser un buen momento” para intentarlo.

Oryzon pasa a la fase II de los estudios con pacientes para sus dos moléculas en investigación. En el caso de la llamada Ory-1001, la Agencia Española del Medicamento ya ha aprobado los ensayos en España para leucemia. Además, la biotecnológica espera la autorización para iniciar la misma etapa para el cáncer de pulmón de célula pequeña.

En el caso de la molécula Ory-2001, la compañía ya está reclutando pacientes para la fase II en ocho hospitales españoles que participen en los estudios sobre esclerosis múltiple y otro de mayor tamaño en EE UU, Francia, Reino Unido y España sobre alzhéimer en estado de leve a moderado.

Por último, iniciará el ensayo llamado Reimagine, con Ory-2001, para estudiar la rebaja de la agresividad en pacientes con autismo, trastorno de déficit de atención, trastorno límite de la personalidad, demencia con cuerpos de Lewy y alzhéimer avanzado.

La compañía avanza así en la investigación tras el golpe recibido en julio del pasado año, cuando Roche rompió el acuerdo para desarrollar la molécula Ory-1001. La multinacional suiza consideró como no estratégica esta terapia, por lo que se la devolvió a Oryzon, que ahora retoma su I+D.

La evolución en Bolsa

La empresa catalana sufrió en Bolsa el castigo de los inversores por la ruptura con Roche, llegando a cotizar a 1,87 euros por acción. Sin embargo, en lo que va de año se ha revalorizado alrededor de un 150%, situándose en el entorno de los 4,30 euros, en parte por dos informes de analistas que sitúan el precio objetivo en 15 euros (elaborado por Roth Capital) y en 9,3 euros (Invest Securities). La biotecnológica actualmente tiene una capitalización que ronda los 150 millones y tiene a Buesa y a su esposa, la directora científica Tamara Maes, como principales accionistas, con el 24% del capital.

“Hemos dedicado un trabajo muy intenso en hablar con inversores en España, Europa y EE UU. Gracias a eso, la liquidez ha subido y es comparable a biotecnológicas del Nasdaq”, apunta Buesa, “por lo que garantizamos que el inversor no quede atrapado”.

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