Botín y Orcel: la extraña pareja

El italiano ha sido asesor de cabecera de Ana y Emiilio Botín durante 20 años

Los directivos deben prepararse para correos de medianoche y llamadas de madrugada

El consejero delegado de Royal Bank of Scotland Fred Goodwin (izquierda), el consejero delegado de Fortis Jean-Paul Votron y Emilio Botín, presidente del  Santander, en la presentación en Edimburgo de la oferta de compra sobre ABN Amro en 2007.
El consejero delegado de Royal Bank of Scotland Fred Goodwin (izquierda), el consejero delegado de Fortis Jean-Paul Votron y Emilio Botín, presidente del Santander, en la presentación en Edimburgo de la oferta de compra sobre ABN Amro en 2007.

La contratación de Andrea Orcel por parte del Banco Santander ha despertado los fantasmas de ABN Amro. Hace exactamente una década desde que fracasó la compra hostil y a tres bandas del banco holandés, que se llevó por delante a Royal Bank of Scotland y Fortis. Ahora la entidad española, que escapó de la debacle prácticamente ilesa, ha reclutado como consejero deleago al banquero que ayudó a confeccionar el plan. Para la presidenta Ana Botín, es una muestra del poder de las relaciones personales.

Orcel es una opción extraña para dirigir el mayor banco español por activos. El italiano responsable de la banca de inversión de UBS carece de experiencia directa en el segmento minorista. No obstante, Orcel, de 55 años, lleva 20 años asesorando a Santander, trabajando de la mano de Ana Botín y de su padre, Emilio.

Cambiar Zúrich por Madrid tiene sentido para Orcel, que no tenía muchas papeletas para llegar a lo más alto en UBS: Sergio Ermotti, consejero delegado, no tiene planeada su salida. Y colocar a un banquero de inversión al cargo de una institución que ha pasado buena parte de los últimos años reduciendo su negocio al por mayor podría enviar una señal errónea a inversores y clientes.

Para Santander, el nombramiento no presagia un mayor empuje en el negocio de banca de inversión. Un ratio de capital Tier 1 del 10,8% da poco margen para asumir mayores riesgos. De hecho, Santander justifica su escaso colchón con el argumento de que su diversificación geográfica le aporta beneficios predecibles –aburridos según algunos.

Una de las primeras tareas de Orcel será encontrar vías para elevar la rentabilidad sobre fondos propios, un respetable pero poco espectacular 10,4% el año pasado. Expandir las plataformas digitales para pulir costes y elevar los ingresos será la clave. Los directivos de Santander deben irse preparando para llamadas tempranas y correos electrónicos a medianoche.

En la historia de banqueros de inversión gestionando grandes prestamistas al por menor hay de todo. Orcel espera repetir el éxito del antiguo responsable de HSBC Stuart Gulliver, en lugar de sufrir el destino de Bob Diamond, expulsado de Barclays por el escándalo de la manipulación del líbor. Con Ana Botín firmemente al cargo, el alcance de eventuales contratiempos es limitado. Y si ella decide embarcarse en otra gran fusión internacional, su asesor favorito estará en la puerta de al lado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías

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