Las aerolíneas y Aena sortean con menor crecimiento un verano poco conflictivo

Fomento se arroga un papel clave en la resolución de conflictos laborales

El incremento de tráfico se atenúa respecto a 2016 y 2017

Decenas de viajeros en el aeropuerto de Valencia.
Decenas de viajeros en el aeropuerto de Valencia.

El sector aéreo español ha salvado la temporada alta de verano quizás mejor de lo previsto. A la espera del balance que realizará este miércoles la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), la red de aeropuertos de Aena ha vuelto a moverse en registros de récord de pasajeros, si bien se atenúa el crecimiento pese a que la operativa apenas se ha visto afectada por los ya tradicionales conflictos laborales. A excepción de las huelga de pilotos y tripulantes de cabina de pasajeros de Ryanair, entre julio y agosto, no se han producido otros incidentes de calado.

La principal amenaza ha residido en los reiterados paros del control aéreo en Francia, lo que afectó gravemente, entre marzo y julio, a los sobrevuelos de operaciones con salida o destino en los aeropuertos del Mediterráneo, incluido el de Barcelona-El Prat.

El desafío de los controladores galos al Gobierno de Macron ha fortalecido la unión de las mayores aerolíneas europeas en la petición a la Comisión Europea de mayor protección al derecho a la movilidad de los pasajeros. Especialmente cuando estos se ven afectados por huelgas en el control de los citados sobrevuelos. Se trata, en definitiva, de problemas locales que afectan a operaciones internacionales y ciudadanos de otros países, por lo que se urgen ciertos límites al derecho a huelga y armonizar en toda Europa la normativa en lo que se refiere a servicios mínimos.

El anuncio de movilizaciones, junto a la reanimación de destinos competidores, han lastrado el tráfico en España

Más allá del caso francés, la mayor low cost del continente, Ryanair, encabeza la petición de refuerzos de personal en el control aéreo de países como Reino Unido y Alemania.

En España se avistaba un verano tormentoso en los aeropuertos, pero se pudieron evitar la anunciada huelga del control aéreo en Cataluña, la del sector de handling, el paro del personal de tierra de Iberia en Barcelona-El Prat o el de los operarios de seguridad en Madrid-Barajas, entre otras batallas que llegaron a tener incluso fechas.

“Se habla mucho del día de huelga en Ryanair y muy poco de otras que hemos podido evitar”, señaló el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, en un foro en Madrid el pasado 6 de septiembre. El Gobierno se arroga un papel protagonista en la resolución de estos choques entre empresas y sindicatos a través de la mediación. Pero fuentes cercanas a Aena reconocen que el simple anuncio de movilizaciones en el momento en que los ciudadanos de todo el mundo deciden sus vacaciones ha podido lastrar la actividad. El verano es un momento clave para presionar a las empresas afines al sector turístico, pero la incipiente recuperación de destinos competidores del arco Mediterráneo, o los efectos del brexit en el visitante británico, ponía a esta temporada en una posición extremadamente sensible a la amenaza de huelgas.

Un contexto más complicado

Tres grandes mercados emisores en descenso. Los datos de movimientos turísticos en fronteras (Frontur) que publica el INE ya apuntaron un descenso de casi el 5% en el número de visitantes internacionales a España el pasado mes de julio. Descendía la entrada de británicos, franceses y alemanes.

La vuelta de fuertes competidores. El Informe de Perspectivas Turísticas de Exceltur ya viene apreciando cierta ralentización de la demanda turística y la recuperación de destinos rivales de España como Egipto y Turquía. Dos de los puntos afectados en este país son Canarias y Baleares.

La red de aeropuertos cerró julio con un alza del 3,2% en pasajeros y con un 4,3% en el caso de las operaciones. Unas subidas que se han repetido en agosto, cuando los aeropuertos de Aena sumaron 28,3 millones de pasajeros, con un incremento del 3,4% frente a agosto de 2017. El volumen de despegues y aterrizajes mejoró un 4,4%, hasta las 231.500 operaciones. Los avances en el tráfico se han enfriado desde el salto que registraron en los veranos de 2016 (11,1% en julio y 7,6% en agosto) y de 2017 (un 7,4% en julio y 8,2% en agosto).

Con el aeropuerto de Barajas culminando el mejor agosto de su historia (5,4 millones de pasajeros tras un aumento del 8,8%) y Barcelona-El Prat superando los 5,1 millones de usuarios (un 4,2% más que en agosto de 2017), importantes plazas turísticas se han resentido el mes pasado. Han perdido viajeros Málaga (un 2,5% menos que en agosto de 2017), Alicante (3,3%), Ibiza (3,2%), Tenerife Sur (2,6%), Lanzarote (5%) y Menorca (2,7%). Las excepciones al decrecimiento están en Palma de Mallorca (un 1,2% más), Gran Canaria (5,1%), Valencia (9%) y Tenerife Norte (15,7%), entre los que alguno ha ralentizado su evolución.

Respecto a las principales compañías aéreas, Iberia mejoró sus registros de agosto de 2017, con un 8% más en pasajeros transportados después de elevar la oferta de asientos un 7,6%. El coeficiente de ocupación de la aerolínea que preside Luis Gallego subió al 86,4%, con un alza de 0,3 puntos.

También mejoraron los índices de Vueling. La catalana elevó el número de viajeros un 6%, en línea con su mayor oferta de asientos.

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