Ibiza, la isla infinita más allá del sol y la fiesta

Rincones por descubrir y disfrutar fuera del verano

Sin colas, sin multitudes y con menos decibelios

Playa Figueretes
Terraza sobre los escalones que conducen al mar en la playa Figueretes. Cinco Días

No diga verano, diga Ibiza. No diga fiesta, diga Ibiza. La isla blanca es uno de los destinos de vacaciones más demandados y famosos de la temporada estival. Aguas cristalinas, preciosas calas, un sol inclemente pero no abrasador y mucha algarabía y espectáculos son algunas de las bazas que le han dado fama internacional.

Si la jarana a todas horas no es lo suyo, ni tampoco tumbarse al sol vuelta y vuelta, Ibiza tiene muchos alicientes que ofrecerle fuera de la temporada alta. El primero, económico. Es un destino caro, pero fuera del verano los precios se moderan. Otro atractivo nada desdeñable es que aumenta la tranquilidad, disminuyen los decibelios ambientales y desaparecen las multitudes.

Estos son algunos de los lujos que podrá disfrutar sin colas ni aglomeraciones. Nada mejor que comenzar el día con un desayuno tardío sobre una escalinata casi natural al borde del mar en la terraza del restaurante Soleado, en el paseo marítimo de Figueretas. Un lugar único para disfrutar relajadamente de un brunch (desayuno-comida). Menús desde 24 euros y cócteles desde 7, porque también podrá relajarse en la terraza o el lounge del restaurante al anochecer.

El local está a unos 15 minutos andando del centro, una excusa perfecta para dar un paseo, quemar calorías y hacer tiempo hasta la hora del aperitivo antes de lanzarse a hacer turismo y visitar algunos de los lugares históricos.

Calas casi desconocidas
y vírgenes e insólitas reliquias en el interior entre paisajes idílicos

Uno de los bares más tradicionales es el bar Petit Vermut, situado en la esquina de las calles de Ses Verdures y Manuel Sorà, en el animado barrio de La Marina. Pasa por ser la más antigua vermutería de la isla, donde podrá deleitarse con una tapa y un vermú o un vino y un bocadillo en un ambiente muy familiar y agradable casi a los pies de la antigua muralla, que separa el barrio de la vieja ciudadela de Dalt Vila.

La Marina se extiende desde este histórico muro hasta el puerto en un laberinto de callejuelas. Lo mejor es perderse en ellas y descubrir el antiguo Mercat Vell, la iglesia de San Telmo o, ya en el puerto, el obelisco erigido en honor a los piratas. Callejeando se topará con tiendas de moda ibicenca o Adlib, marcas exclusivas, de decoración o souvenirs y artesanía.

Dalt Vila
Terraza La Escalinata en la plaza del Sol, en Dalt Vila. Cinco Días

Al otro lado de la muralla está Dalt Vila. La ciudad alta y la más antigua de la isla pitiusa, donde se ubican algunos de los principales edificios históricos. Lo mejor es extraviarse sin prisa entre sus callejuelas y plazas y disfrutar del ambiente, de bares y tiendas y de las fantásticas vistas que ofrece su singular ubicación sobre una atalaya.

¿Costa o interior?

Si por algo es famosa Ibiza, además de por la fiesta, es por sus playas y calas. Cala Boix, en Santa Eulalia, al este, es famosa por ser la única de arena negra de la isla. Está a los pies del acantilado de Sant Carles y oculta por un bosque de pinos.

Sa Caleta
Sa Caleta, uno de los rincones casi vírgenes de Ibiza. Cinco Días

En la costa sur está Sa Caleta, una de las imágenes más fotografiadas de Ibiza, resguardada por acantilados de tierra roja y salpicada de piedras y rocas; tiene un aire salvaje, es frecuentada por pescadores y se mantiene casi virgen.

Si se decide a incursionar hacia el interior de la isla no se arrepentirá y podrá toparse con paisajes idílicos o sorpresas como la iglesia de Sant Josep de Sa Talaia, uno de sus templos rurales más impresionantes en el que destaca su blanca fachada, su altura y su inu­sual arquitectura, ya que recuerda a una fortaleza.

Más cerca, por mar

Trasmediterránea
Nuevo barco de Trasmediterránea.

Varias compañías aéreas enlazan Ibiza con distintas ciudades de la Península, pero si es de los que prefiere disfrutar del mar a toda costa puede embarcarse a bordo de los ferris de Trasmediterranea.

La línea de alta velocidad Gandía-Sant Antoni (Ibiza) cubre el trayecto en dos horas. La ruta se realiza en el buque Almudaina Dos, que tiene capacidad para 714 pasajeros y 175 vehículos, una ventaja para los que quieran viajar con su propio coche.

El barco cuenta con clase club –con cafetería exclusiva y cómodas butacas– y turista y servicios como tienda a bordo, bares y cafetería para todos los pasajeros. La línea cuenta este año con la novedad de la conexión diaria desde Gandía e Ibiza con Palma de Mallorca. Más información y precios en Trasmediterranea.es.

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