Los fondos noruego y saudí no son tan soberanos

Los Gobiernos de ambos países, ricos en crudo, interfieren demasiado en la inversión

Plataforma de la petrolera y gasista noruega Statoil, cerca de Stavanger.
Plataforma de la petrolera y gasista noruega Statoil, cerca de Stavanger.

Noruega y Arabia Saudí tienen distintas versiones del mismo problema. El petróleo ha dotado tanto a Oslo como a Riad de vastos fondos soberanos: 1 billón (en el Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega) y 250.000 millones de dólares (en el Fondo de Inversión Pública), respectivamente. Pero las interferencias políticas están complicándoles la vida.

En noviembre, el banco central noruego recomendó vender acciones de petróleo y gas por valor de 37.000 millones. El viernes, una comisión nombrada por el Gobierno bloqueó la decisión, argumentando que la gran mayoría de las pérdidas por la considerable caída de los precios del crudo provendrían de golpes al valor de las reservas que aún están en el suelo, y no de las acciones. Pero el riesgo de que los inversores comiencen más pronto que tarde a descontar en el precio el máximo de demanda de petróleo implica que el banco central probablemente tenga razón en estar tan preocupado. El Gobierno decidirá este otoño, pero la interferencia del Estado está clara.

Dada la importancia del petróleo, no sorprende que el Ministerio de Finanzas mantenga el fondo soberano a raya. Exige que su evolución siga de cerca una cesta predeterminada de inversiones, principalmente occidentales. También prohíbe activos de mayor riesgo. Pero si no lo hubiera hecho, como preferiría el banco central, el rendimiento anualizado del 8% de los últimos cinco años podría haber sido mayor. Un fondo soberano canadiense rinde el 12%, por ejemplo.

El FIP saudí también tiene un problema político. El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, quiere, con razón, diversificar los ingresos. Pero su deseo de usar más de 10.000 millones de dólares para aumentar la potencia de fuego es inusual para un fondo soberano. Eso, junto con una participación posible en empresas de riesgo como Tesla, sugiere que quiere ir más rápido de lo que debería. El FMI ha cuestionado cómo se financiarían sus inversiones y cómo se entremezclan los pasivos del sector público saudí.

Ni Arabia Saudí ni Noruega pertenecen al Foro Internacional de Fondos Soberanos, cuyos miembros deben apoyar varios principios de gobernanza. Es su derecho. Pero sus poblaciones probablemente obtendrían mejores resultados si sus líderes se entrometieran lo menos posible.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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