Las empresas, más realistas y autocríticas ante el cambio digital

Frente al optimismo de hace años, las compañías ahora son más conscientes

La CEOE ha lanzado una serie de consejos para afrontar mejor este reajuste

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Quizá fuese por un desatado optimismo, por un enorme desconocimiento, o incluso por aparentar. Sea como sea, hace años, cuando el concepto de transformación digital comenzaba a coger peso en el sector empresarial, las compañías subestimaron el reto y confiaron demasiado en sus capacidades. A día de hoy, la situación empieza a corregirse, y en las organizaciones empieza a mandar el realismo. “Somos más conscientes de ese proceso de transformación y estamos en una etapa más madura. El techo digital ha aumentado y ahora vemos con más claridad que esa transformación atañe a toda la empresa y a sus procesos”, explica Alberte Santo, consejero delegado de la consultora de estrategia digital Evercom.

Para poner cifras a esta evolución, en la consultora han comparado la percepción que tenían las empresas de sus procesos en 2016 con la que tienen a día de hoy. Y en una franja de solo dos años, el salto es enorme. Así, frente al 44% del 2016, solo un 29% de las compañías considera que tiene un alto nivel de transformación digital en el 2018. “Somos más críticos y realistas”, añade Santo. Al compararse con la competencia, las organizaciones también muestran ser más sensatas. En 2016, el 37,3% creían estar más avanzadas que el resto del mercado. Hoy, esta cifra se ha reducido en tres puntos. Hace dos años, el 47,5% estimaba tener un nivel digital similar al de los competidores, frente al 38,8% de 2018. Asimismo, si entonces solo el 15% creía tener un nivel reducido, el porcentaje asciende hoy al 26,8%.

La conclusión es clara. Se ha infravalorado la dificultad de estos procesos. Así lo cree el director global digital de Estrella Galicia, Juan José Delgado, quien explica que los procesos de transformación pasan por cuatro fases: “La etapa inicial es de negación sobre las necesidades. En la segunda es en donde se acepta la necesidad y se infravalora la complejidad. En la tercera se percibe la dificultad que supone el cambio y en la cuarta se trabaja hacia la transformación real”. En el caso del tejido productivo español la mayoría de las empresas se sitúa entre la segunda y la tercera etapa.

A pesar de esto, lo que resulta imprescindible, según un estudio lanzado ayer por la CEOE, en el que se dan una serie de recomendaciones para abordar el cambio de forma exitosa, es que cada empresa se plantee individualmente la profundidad y el ritmo de su propia digitalización para afrontar sus retos y obtener el máximo provecho de sus oportunidades.

El consejero delegado gana peso

Otra de las conclusiones que se desprenden del citado informe de la consultora es el protagonismo que está ganando la figura del consejero delegado en todos estos procesos. Y es que, en comparación con el año 2016, todas las funciones organizativas de las compañías pierden peso en favor del máximo responsable a la hora de ver quién tiene que liderar la transformación, según se extrae del informe. “Antes, los procesos se encuadraban en un cambio muy epidérmico, donde se pensaba que lo digital era simplemente un canal de contacto más con los consumidores”, señala Delgado. Con el transcurso de los años, las compañías se han dado cuenta de que el cambio es más profundo y de que “no estamos en una evolución epidérmica, sino en una reingeniería digital de la economía en general. Por eso, el peso recae cada vez más sobre los hombros del máximo responsable”.

Esto es algo, en opinión de Santo, tremendamente positivo. “Que los consejeros delegados cojan las riendas de los procesos y los impulsen de forma transversal es una magnífica noticia. Una empresa cuyo máximo directivo no apueste por esto no podrá implementar los cambios necesarios para sobrevivir”, agrega.

Los pasos a seguir según la CEOE

  • Personalizado. La estrategia y el plan deben ser individualizados, con respuestas a los retos y oportunidades de cada compañía.
  • El CEO. El primer ejecutivo de la compañía debe ejercer el liderazgo digital apoyado, siempre que sea posible, de un equipo multidisciplinar.
  • Contacto. Es preciso llegar a disponer de puntos de contacto digitales con clientes, empleados, proveedores y Administraciones Públicas.
  • Información. Debe estructurarse la recogida de información, tanto interna como externa.
  • Innovación. Se debe fomentar la innovación abierta y la colaboración con terceros.
  • Nuevos modelos. Hay que adaptar la empresa hacia modelos planos, basados en grupos multidisciplinares con visión completa.
  • Analizar. Hay que medir el nivel de digitalización y su evolución para poder sacar conclusiones.
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