La atomización de socimis frente a la aceleración del sector inmobiliario

La actividad inmobiliaria está en plena aceleración y va a presentar importantes necesidades

La fórmula de las sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario (socimis) se está consolidando como un mecanismo para dotar al sector de características muy recomendables, de las que carecía antes de la crisis. Entre ellas, y además de la misma ordenación del sector, una nueva capacidad de financiación, la especialización y profesionalización del negocio y cotas de transparencia que, con no ser todo lo amplias deseable, mejoran con mucho la muy desaconsejable opacidad de otros tiempos. Todo ello, claro está, incentivado por unas interesantes ventajas fiscales.

Conforme a la ley, las socimis deben cotizar en Bolsa y, salvo unas pocas excepciones que han dado el salto al mercado continuo –e incluso al Ibex, como en los casos de Merlin y Colonial–, su campo natural de actuación es el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), al que han llegado en un goteo incesante y creciente. La última en debutar, a principios de este mismo agosto, ha sido Mistral, que lo hizo pocos días después que Testa Residencial, la mayor por activos de las 59 que ya figuran en el MAB. En total, estas suman hoy activos valorados en 15.000 millones de euros y una capitalización superior a los 10.000 millones, cifras notablemente superiores a las 40 socimis, 11.500 millones en activos y poco más de 7.000 millones que representaban hace un año en el MAB.

Una parte notable del mayor valor de los inmuebles proviene de la incorporación de Testa, la empresa de Santander, BBVA, Merlin y Acciona, que dispone de 2.275 millones de euros en viviendas destinadas al alquiler. Le siguen en tamaño General de Galerías Comerciales, Uro Property y GMP, todas con activos por encima de los mil millones. A partir de ahí, sin embargo, y hasta las seis decenas que conforman el listado presente en el MAB, hay una larga lista de pequeñas y muy pequeñas socimis que, en un buen número de casos, parecen destinadas a la consolidación. La extraordinaria atomización del sector se antoja poco compatible con las importantes necesidades que va a presentar el desarrollo de la actividad inmobiliaria, en plena aceleración y cada vez más cerca de nuevo de la velocidad de crucero.

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