Putin puede resistir el asedio financiero de EE UU

Varios senadores estadounidenses pretenden prohibir a los inversores del país comprar bonos soberanos rusos

El presidente ruso, Vladímir Putin, ayer en el Foro de Juventudes Mashuk, en Pyatigorsk, en la región de Stavropol (Rusia).
El presidente ruso, Vladímir Putin, ayer en el Foro de Juventudes Mashuk, en Pyatigorsk, en la región de Stavropol (Rusia).

Rusia se enfrenta a un nuevo y temible asedio. El rublo se ha depreciado un 5% frente al dólar desde el día 7, en parte por el temor a que EE UU prohíba a sus inversores comprar bonos soberanos rusos. Pero los precios del petróleo y la salud financiera de Moscú permitirán a Putin evitar una crisis de deuda inmediata.

 

El primer consuelo para el Kremlin es que el proyecto de ley propuesto por varios senadores de EE UU podría no sobrevivir en su forma actual. Tiene que pasar por la Cámara de Representantes, y el presidente, Donald Trump, también tendrá que respaldarlo.

Evitar que los inversores del mercado de capitales más grande del mundo compren nuevas emisiones de deuda supondría en la práctica un aumento de las sanciones de Washington. Pero la propuesta solo se aplicaría a personas y empresas de EE UU, a diferencia de las que se aplican a Irán, más amplias. Así que los inversores europeos, que son los mayores prestamistas de Rusia después de que sus pares de EE UU recortaran sus tenencias en los últimos meses, podrían seguir comprando emisiones, según un inversor.

La otra defensa de Putin es el balance ruso. La deuda pública solo representa en torno al 25% del PIB, que el FMI estima en 1,4 billones de dólares este año. Más de dos tercios de los 255.000 millones de dólares de deuda pública que hay en el exterior están denominados en rublo, por lo que los bancos locales podrían refinanciarlos con relativa facilidad.

El petróleo, por encima de los 70 dólares el barril, también ayuda. Las reservas de divisas de Rusia han subido de 368.000 millones de dólares a finales de 2015 a 457.000 millones en junio. Y se espera que su saldo fiscal alcance el superávit este año, lo que reducirá las necesidades de financiación. La caída del rublo estimula aún más las arcas del Gobierno, ya que las petroleras estatales gastan en moneda nacional pero ingresan en dólares.

Una prohibición dolería, eso sí. Cuanto más dependa Putin de bancos e inversores nacionales para refinanciar la deuda pública, menos capital tendrán estos para apoyar a otros prestatarios rusos, lo cual perjudicaría a la inversión y el crecimiento. Y la vida se complicaría aún más si EE UU ampliara sus sanciones a los inversores europeos o a más empresas rusas. Pero por ahora, Rusia tiene margen para sobrevivir a un asedio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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