A fondo

¿Habrá recesión en Estados Unidos?

El país acumula 106 meses de crecimiento, pero muchos analistas advierten de un posible batacazo

Donald Trump
Donald Trump AP

os pronósticos de una recesión para 2019-2020 no son nada nuevo. A principios de 2018, los analistas decían que ya podríamos estar en recesión. No ha sido así. Sin embargo, según Bloomberg, Reuters y el Wall Street Journal, los analistas estiman que hay un 40% de posibilidades de que EE UU entre en recesión para 2019; el 51% la ve en 2020.

El estado de la economía global es uno de los factores más importantes para el consumo de petróleo y los precios, por lo que las perspectivas económicas son cruciales para los cálculos de la OPEP y otros proveedores de petróleo. La OPEP y sus aliados, así como otros productores de petróleo, necesitan incorporar la creciente probabilidad de que un país como los EE UU caiga en recesión, generando una desaceleración global al proyectar el consumo y los precios del petróleo en 2019 y 2020.

La expansión económica de Estados Unidos comenzó en julio de 2009 y ya son 106 meses en positivo, según el Comité de Citas de Ciclo de Negocios de la Oficina Nacional de Investigación Económica. La expansión actual se convertirá en la segunda más larga registrada, superando el boom de la década de 1960 y pasando el boom TIC de los años noventa. Hoy, la expansión es la combinación de un repunte global sincronizado en la actividad industrial y la transformación digital de las Empresas.

El Fondo Monetario Internacional dice que la economía mundial continúa mostrando un impulso fuerte y prevé se mantenga saludable en 2019, y 2020. Este pronóstico chocaría con el de los 1.000 economistas entrevistados. El PIB mundial aumentó en un 3,8% en la primera mitad de 2018 y lo mismo prevé el FMI para 2019.

Las guerras comerciales son un motivo de disrupción; sin embargo, los volúmenes de comercio mundial han alcanzado en 2018 la tasa más rápida desde 2011, cuando la economía mundial todavía se estaba recuperando de la crisis financiera, de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio. Las previsiones de la OMC son que el comercio mundial crecerá rápido en 2018 2019 y 2020: la mejor racha de crecimiento desde antes de la crisis financiera.

Por tanto, la actual expansión cíclica del comercio mundial se mantendrá en 2019 y 2020, según la OMC, quien, como el FMI, ha advertido sobre el potencial de riesgos a la baja que surgen de las tensiones crecientes entre los Estados Unidos y China. En apariencia, con la Unión Europea, las cosas podrían ir a mejor.

El reciente intercambio de amenazas arancelarias entre Washington y Pekín contiene un elemento sustancial de postureo hacia la opinión pública que asusta. Pero si las tarifas nunca se imponen, la mayor incertidumbre podría tener un impacto perjudicial en la confianza empresarial y los planes de inversión. Los expertos encuestados se muestran divididos sobre si el comercio tendría un impacto perjudicial en el crecimiento global. Un 48% cree que las tensiones comerciales dañarían el crecimiento entre 2018 y 2020 y el 52% afirma lo contrario. Los encuestados de América del Norte están un poco menos preocupados que aquellos en otras regiones, sobre el efecto de las amenazas comerciales, con solo el 45% pensando que podrían ser dañinos.

¿Riesgo de recesión?

Las recesiones no ocurren al azar, ni porque la expansión dura demasiado, ni porque una cierta persona ocupe la Casa Blanca. Siempre hay un desencadenante: hay causas habituales de recesión en USA.

- La política monetaria demasiado estricta es la causa más común de recesión, pero es improbable en este momento. Trump ya le llamó la atención al presidente de la FED, Jerome Powell, en ese sentido. En Estados Unidos, la Reserva Federal jugó un papel importante en las recesiones de 1973-74, 1980, 1982, 1990 y 2001, al elevar los tipos. ¿Podría hoy la política monetaria ser lo suficientemente estricta como para desencadenar una recesión en 2019/2020?

La política monetaria actúa a largo plazo, por lo que un alza en las tasas no causaría mucho daño. En cambio, cuando la Fed se mueve con fuerza y empuja los tipos de interés a corto plazo alrededor de tres puntos porcentuales en un año (1969, 1973, 1979, 1981, 1989), la consecuencia suele ser una recesión. En los últimos seis meses, las tasas de interés a corto plazo han aumentado en tres cuartas partes de un porcentaje, lo que no es un cambio recesivo. No creo que la recesión provenga de una política monetaria restrictiva, al menos por ahora.

Como la Fed nunca antes se había involucrado en una flexibilización cuantitativa masiva, tampoco desató una desaceleración masiva en el pasado. Dos consideraciones: primero, la Fed no está ni será demasiado agresiva en su anulación. Si ven que sus acciones aumentan las tasas de interés a largo plazo demasiado rápido, retrasarán la venta de activos. La segunda consideración es que las tasas de interés a largo plazo se determinan a nivel mundial, por la demanda global de crédito en comparación con su oferta de ahorro. Estados Unidos es una gran parte del mercado financiero mundial, pero no es todo.

-  Las burbujas de activos son una causa de recesión. Puede suceder, pero es menos común de lo que se pudiere pensar. Una burbuja podría basarse en viviendas, acciones o productos básicos. Los precios de las viviendas han subido un 5,5% en los últimos cuatro trimestres. Es un punto porcentual sobre el promedio a largo plazo, y se podría argumentar que, en un entorno de baja inflación, debería ser un punto porcentual más bajo, no más alto.

No es menester recortar la construcción de viviendas. Calculamos el nivel de construcción residencial comparando las unidades proporcionalmente permitidas con el aumento de la población. No es una medida de alta fidelidad, pero muestra que estamos muy cerca del ritmo habitual de construcción. 

El índice S-P Case-Schiller que mide el precio de la vivienda sí anticipó la recesión de 2007-2009, al apreciar que se construían muchas más viviendas de las necesarias y que ello derivaba en especulación con las hipotecas.

Los precios de las acciones parecen altos ahora, pero, cuando son bajos, los pesimistas lo citan como un indicador adelantado. Las acciones compradas en exceso pueden resolverse por sí mismas de dos maneras: nivelando hasta que la economía crezca para ajustarse al mercado bursátil o cayendo. Esta última posibilidad preocupa a algunas personas (Robert Schiller, en “irrational exuberance”. Aunque las acciones podrían caer, eso no significa que la economía caerá.
Las acciones de tecnología podrían corregir con un impacto aún menor en el gasto del consumidor. Podrían reducir el gasto de capital, pero solo un poco. La recesión que siguió a la burbuja de las puntocom en 2001 a menudo se malinterpreta como resultado de la caída de las acciones tecnológicas. La realidad fue que la caída de la inversión en TIC (año 2000) fue un factor más devastador.

- Un shock de suministro podría causar una recesión, pero parece muy poco probable. Los ejemplos clásicos son los efectos de los fuertes aumentos de los precios del petróleo en 1973 y 1979. En ambas ocasiones, las recesiones siguieron a los aumentos del precio del petróleo, pero eso es solo una parte de la historia. 

En ambos casos, la Reserva Federal aumentó los tipos, hubo un auge de la inflación que provocó el aumento de los precios de los productos básicos, también del petróleo, y la Fed endureció la política monetaria para luchar contra la inflación. Es decir, la pescadilla que se muerde la cola. Dado que los precios del petróleo son aproximadamente la mitad de lo que eran hace tres años, esto no parece un shock de oferta. Y más oferta de petróleo está llegando al mercado.

- Otra crisis financiera podría derivar en recesión, pero los bancos están bien capitalizados en Estados Unidos. 

Las instituciones financieras tienen muy poco en cuenta las hipotecas, a excepción de los valores hipotecarios respaldados por agencias federales. En el corto plazo no se atisba una crisis financiera en Norteamérica.

Estas son las cuatro causas más probables de recesión, pero ninguna parece muy probable ahora. Sin lugar a dudas, podría producirse una recesión, pero los economistas no siempre las anticipan. 

Las empresas deben prepararse para una recesión, por precaución: la mejor manera de prepararse para la próxima recesión es adquirir músculo financiero mientras la economía crece.

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