¿Cuánto costaría el diésel si pagara el mismo impuesto que la gasolina?

Casi la mitad del precio del gasóleo corresponde a impuestos

Hacienda quiere excluir del aumento del gravamen a los transportistas

Un surtidor de gasolina.
Un surtidor de gasolina. Getty Images

Cuando la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró que el diésel “tiene los días contados”, desató una polémica que enconó por igual a consumidores y empresarios preocupados por una posible subida de precios de hasta un 8%. Según fuentes del sector, el temor de algunas compañías es que el Gobierno aumente el impuesto al diésel hasta equipararlo con el de la gasolina. Una medida que supondría mayores gastos para los conductores particulares y menores ventas para las automovilísticas.

El precio del gasóleo puede desglosarse a grandes rasgos en tres partes: impuestos, materia prima y costes de distribución. Si se toma como referencia el precio medio por litro en España del 2 de julio pasado, de 1,222 euros, 0,58 euros correspondían a impuestos (47,4%); 0,486 euros al coste de la materia prima (39.7%) y 0,156 euros a la distribución (12,7%), según datos de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos.

De los tres componentes, el coste de la materia prima, muy dependiente del precio internacional del crudo, es el más volátil. Al punto de que la subida del barril de Brent, en torno al 53% en el último año, explica casi la totalidad del aumento del gasóleo, que pasó de 1,039 euros por litro a comienzos de julio de 2017 a los 1,229 euros actuales, un 18% más.

Pero el coste más significativo para determinar el precio del combustible son los impuestos, que representan casi la mitad de lo que los clientes pagan en surtidores. En España, la carga impositiva se divide en cuatro tramos. Un impuesto estatal general, que grava con 30,7 céntimos el litro de gasóleo. Un tipo estatal especial, de 2,4 céntimos por litro. Y un tipo autonómico, que varía según la zona desde 0 hasta 4,8 céntimos por litro. A esas tasas también se suma el IVA, del 21%.

El gasóleo es más barato que la gasolina porque paga menos impuestos por el tramo estatal general. De equipararse el gravamen, los consumidores de diésel deberían pagar 40,07 céntimos por litro, 10 céntimos más. Lo que llevaría el litro de gasóleo a los 1,329 euros, incluso por encima de la gasolina de 95 octanos.

Para un automovilista con un coche promedio, con un tanque con 60 litros de capacidad, llenar el tanque de gasóleo costaría con el nuevo gravamen 79,74 euros, un 8% más.

El impacto del aumento del impuesto supondría una carga para el conjunto de los consumidores similar al aumento previsto de la recaudación del estado. Según los presupuestos alternativos presentados por el PSOE en el Congreso, la medida podría aplicarse de forma escalonada y recaudar 600 millones de euros durante el primer año. Si se aplicara toda la subida de una vez, el monto ascendería hasta los 2.140 millones de euros, según lo informado por Europa Press. Estos cálculos no consideran una subida para el gasóleo bonificado de transportistas y agricultores.

El plan de Hacienda

  • Aumentos graduales. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, confirmó ayer que el Gobierno estudia una subida “progresiva” del impuesto al diésel y que excluirá el combustible utilizado por los profesionales de transporte.
  • Impuesto verde. El objetivo de los aumentos es desincentivar el uso de energías contaminantes, según aseguró la ministra.
  • Impacto. La titular de Hacienda afirmó que el aumento del gravamen “no incidirá sobre las cuentas de las pequeñas empresas o los autónomos”.
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