La inversión responsable, un círculo virtuoso

Hay un billón de dólares ya en carteras dedicadas a la inversión socialmente responsable

La inversión responsable, un círculo virtuoso

La temática ESG (environmental, social and governance por sus siglas en inglés) ha permeado a la sociedad, Gobiernos, reguladores y, finalmente, también en la comunidad inversora.

El feel good factor existe desde hace mucho tiempo, pero los inversores no estaban dispuestos a invertir de una manera más sostenible si eso llevaba algún coste asociado. Esa barrera mental poco fundamentada no está definitivamente derribada, pero ya hay multitud de estudios que demuestran que los criterios ESG no solo no lastran la rentabilidad, sino que pueden mejorarla en el largo plazo. Se está generando un círculo virtuoso en el que el consumidor de productos financieros demanda la inversión sostenible y responsable, los inversores institucionales lo tienen cada vez más en cuenta y las compañías dan mayor importancia a estos criterios en su día a día.

Desde el punto de vista del inversor, ESG consiste en integrar factores nuevos (o no tan nuevos) en el proceso de toma de decisiones. Ello ofrece una mejor visión sobre aspectos cualitativos de las compañías que redundarán en beneficios futuros para los accionistas, reduciendo el riesgo en determinados frentes y, por tanto, bajando el coste de capital y dando un sentido a la importancia del análisis de la cuenta de resultados social y medioambiental, junto con la puramente financiera.

Este círculo incipiente se refleja en diversos frentes que tratamos de cuantificar a continuación. En cuanto a importancia que está dando la sociedad a la temática ESG, el número de tuits sobre esos temas se ha multiplicado por 19 en los últimos cinco años.

Un reto que estaba pendiente hasta hace no mucho tiempo era el de contar con la información suficiente para poder considerar estos factores en el proceso de inversión y también en este sentido los avances han sido relevantes. Aproximadamente la mitad de las compañías que constituyen el índice S&P 500 trataron temas ESG en su conferencia de publicación de resultados en el cuatro trimestre de 2017. Respecto al activismo y el cómo la comunidad inversora se involucra para intentar conseguir una gestión más sostenible de las compañías, más de un 40% de las protestas documentadas de accionistas a consejos de administración en EE UU durante el ejercicio 2017 estuvieron relacionadas con la temática ESG.

La prueba de fuego es, en cualquier caso, el volumen invertido en fondos o ETF dedicados a ESG o ISR (inversión socialmente responsable). En esta línea, el ejercicio 2017 posiblemente haya sido el de la confirmación de esta tendencia imparable. Según Goldman Sachs, ya hay un billón de dólares invertidos en este tipo de fondos o ETF, creciendo un 29% en 2017, acelerándose la tasa de crecimiento desde el +10% de 2016. Desde el punto de vista de los flujos, no del stock, el crecimiento en 2017 fue del +250%.

Para que este círculo virtuoso continúe avanzando, será importante reforzar el convencimiento de compañías e inversores. Las compañías deben comprender que ser gestionadas de una forma sostenible hacia la sociedad y el medio ambiente supondrá un menor riesgo a su negocio y un mejor acceso al capital, tanto financiero como humano.

En cuanto al capital financiero, habrá más y más inversores institucionales y privados que tengan en cuenta estos criterios para financiar compañías, y un proyecto sostenible será más fácil de financiar que si no lo fuera. En cuanto al capital humano, entra en la ecuación la importancia de atraer talento para que una compañía funcione en el largo plazo y, entre otros, hay un interesante estudio de Deloitte sobre cómo los mileniales valoran trabajar en compañías sostenibles más que la generación anterior, que también dice valorarlo, pero con menor convicción.

Por último, las compañías capaces de adaptarse podrán beneficiarse de nuevas oportunidades de negocio, porque esta tendencia imparable ofrecerá, sin duda, oportunidades en el sector real y también en la industria financiera.

Los inversores, por su parte, deben finalmente aceptar la realidad de que la inclusión de criterios ESG en el proceso de inversión supondrá una mejora de la rentabilidad en el largo plazo y, sobre todo, una mejora de la relación rentabilidad/riesgo. Ese tipo de inversión ha llegado para quedarse pero, como siempre, la clave estará en los detalles y, para afrontarla con éxito, dado que en algunos lugares tiene aún mucho de marketing y no tanto de realidad, será importante apoyarse en un asesor adecuado, experto en la materia.

Diego Fernández Elices es Director general de inversiones de A&G Banca Privada

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