Autopistas del agua y plan ‘renove’, retos para la obra hidráulica

El presupuesto del Estado para obra hidráulica se ha reducido un 1,7%

Se necesitan 12.000 millones para cubrir el déficit inversor

Trasvase Tajo-Segura
Trasvase Tajo-Segura. Efe

Decía Leonardo da Vinci que “el agua es la fuerza motriz de toda naturaleza”. Ahora bien, ni ciudadanos ni políticos parece que le otorgamos el valor que merece. “El agua es un bien básico, vital y fundamental y, sin embargo, no está entre las prioridades de la agenda política. Tampoco en la preocupación ciudadana”, se lamenta Fernando Morcillo, presidente de AEAS (Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento).

Según el informe La gestión del agua en España, análisis de la situación actual del sector y retos futuros, elaborado por la consultora PwC, España padece una situación de estrés hídrico severo, siendo el tercer país con el índice medio más alto de Europa (0,32), solo por detrás de Malta y Bélgica.

El estudio Análisis de la inversión en infraestructuras prioritarias en España, de Seopan (Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de infraestructuras), afirma que el déficit inversor supera los 12.000 millones de euros, lo que se traduce en la necesidad de acometer 510 actuaciones entre abastecimiento, depuración, distribución y regulación. De hecho, el país se enfrenta a sanciones por importe de 113 millones de euros por no haber ejecutado ciertas infraestructuras básicas, especialmente en el ámbito del tratamiento de las aguas residuales.

Pese a ello, se da la paradoja de que la inversión pública no ha dejado de caer en los últimos años. Los Presupuestos Generales de 2018 recogen un nuevo recorte del 1,7% en la partida destinada a obra hidráulica, de 826 a 812 millones de euros. En opinión del presidente de Seopan, Julián Núñez, el origen de estos recortes se encuentra “en que el Ministerio de Transición Ecológica [antes Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente] no ha ejecutado en su totalidad el presupuesto asignado en años anteriores”.

Resolver las necesidades
de canales, presas y trasvases permitiría crear 71.000 empleos directos y otros 28.000 indirectos

“No podemos mantener un sistema con infraestructuras obsoletas y poca eficiencia”, puntualiza Morcillo. Y es que el déficit inversor se da “tanto en obra nueva como en renovación. A modo de ejemplo, el 41% de los 224.000 kilómetros de red de distribución de agua tiene una antigüedad de más de 30 años y otro 30%, de entre 15 y 30 años. Además, el porcentaje de renovación apenas es del 0,9%. Esto lleva aparejado la falta de cobertura del coste de los servicios, que son responsabilidad de los ayuntamientos.

“Tenemos diferentes sistemas tarifarios, los municipios no ajustan las tarifas a lo que cuesta realmente prestar el servicio”, dice. De hecho, aunque en España tenemos más infraestructuras, el precio del metro cúbico, sin impuestos, se abona a 1,84 euros. Esto es, entre dos y tres veces menos que lo que pagan el resto de países europeos.

Compensar las cuencas hidrográficas es una de las demandas históricas de los sectores hidráulico y agríco­la, que se atendió en la década de los noventa con el llamado plan Borrell, pero quedó paralizado en 2004. “Hay que avanzar en la canalización de los trasvases construyendo autopistas de agua. No podemos estar al albur de las condiciones climáticas”, explica José Carlos Caballero, responsable de los servicios técnicos de agua en Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores).

Por otra parte, Caballero destaca que de aquí a 2050 se debe avanzar en la construcción de nuevas presas de contención que permitan acumular agua en periodos de abundantes lluvias para posteriormente distribuirla de forma controlada y racional, según las necesidades de cada zona.

Incrementar la inversión en desaladoras es otro de los ámbitos en los que los expertos coinciden. “Suponen, además, un horizonte espectacular para las renovables. No podemos renunciar a ello”, insiste.

En el ámbito urbano, España tiene que ponerse las pilas y dar cumplimiento a la directiva europea de aguas residuales. Y es que, aunque parezca increíble, todavía hay un 15% de la población española que está desatendida en esta materia.

Acometer dichas inversiones supondría, entre otras cosas, un acicate para el empleo. Con las previsiones de AEAS, se generarían 73.000 empleos directos y 28.000 indirectos. “Ha llegado la hora del agua”, concluye el técnico de Asaja.

A la espera de un pacto nacional

Una de las tareas del recién estrenado Ejecutivo de Pedro Sánchez será la de poner de acuerdo a todas las fuerzas políticas en la firma del Pacto Nacional por el Agua.

Entre los temas a atajar está el acabar con el uso especulativo de este bien, diseñar actuaciones y programas específicos que favorezcan la innovación y avanzar en una armonización regulatoria que simplifique los 2.500 sistemas de gestión de agua vigentes en España.

“Sembrar condiciones a largo plazo y de largo alcance es fundamental”, afirma el presidente de AEAS, Fernando Morcillo.

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