Plataformas

Deliveroo, Uber, Stuart y Glovo piden negociar a la francesa para normalizar a los ‘riders’

Urgen al Gobierno a abrir un debate con todos los agentes implicados

Reclaman seguridad jurídica para todos los actores del sector

Un repartidor de Deliveroo en Liverpool (Reino Unido).
Un repartidor de Deliveroo en Liverpool (Reino Unido).

Las plataformas de delivery como Glovo, Stuart, Deliveroo y Uber Eats mostraron este jueves su compromiso de colaboración con el Gobierno, empresas y repartidores (riders) para construir un marco normativo específico para el sector en España. “Queremos contribuir a un debate constructivo en torno a la regulación española, concebida para un contexto anterior a la revolución digital, que permita aportar seguridad jurídica a todos los actores relacionados con los nuevos servicios de reparto apoyados en plataformas digitales”, resumió David Saenz, COO de Stuart, durante una jornada sobre Futuro del trabajo y plataformas digitales, organizada por Adigital.

El director general de esta asociación, José Luis Zimmermann, defendió, el modelo normativo francés, que desde hace 10 años tiene un régimen especial para microemprendedores o trabajadores independientes. “Sin duda, es un marco favorable, que no existe en España, y que aunque no se diseñó para organizar las relaciones laborales de este tipo de plataformas, sí es una buena base”, dijo a CincoDías Charles de Froment, consultor de Políticas Públicas de Stuart en Francia.

De Froment añadió que el Ejecutivo francés ultima una mínima regulación laboral específica para estas plataformas digiles, para dar más reconocimiento laboral a los autónomos de la llamada gig economy. “Se prevé que esté lista en unas seis semanas, y establecerá que estas compañías proporcionen un seguro de accidente laboral para todos los riders, que financien acciones de formación a aquellos que perciban mensualmente cierta cantidad de dinero generada por su trabajo en estas plataformas. Cual debe ser esa cantidad es lo que se está debatiendo ahora”, resalta. El último dato barajado es que será para aquellos que perciban mensualmente al menos la mitad del salario mínimo (actualmente establecido en 1.480 euros brutos).

Algunas empresas como Uber, Deliveroo y Stuart ya se han adelantado y proporcionan un seguro privado básico a sus trabajadores.

Otra propuesta que se está impulsando en Francia, según De Froment, es que estas plataformas confeccionen una “carta de derechos” en la que definan con precisión cómo operan, cómo conectan con sus trabajadores, cómo proporciona información, etcétera. “Esas cartas o códigos internos de conducta tendrán que ser firmados por las plataformas y sus riders y ser validados por la Administración de Trabajo. Servirán para establecer las reglas de juego entre ambas partes, y dar transparencia a esa relación para evitar que se termine en los tribunales”.

El directivo dijo que extenderán su carta a todos los países donde operan y añadió que la clave está en que las plataformas sean transparentes, justas y que respeten sus compromisos. “Si esto no ocurre será lógico que acudan [los riders] a los tribunales”.

Zimmermann insistió en que en España las plataformas están a favor de “una negociación a la francesa”, donde hay una colaboración entre Administración y plataformas, sin cuestionar que los riders son trabajadores independientes, “y no hay que olvidar que Francia tiene una gran cultura de protección social y protección laboral”. “Hay que aprovechar las oportunidades que la digitalización ofrece, dando un adecuado nivel de protección social y seguridad jurídica para todos”, indicó.

En este contexto, Celia Ferrero, vicepresidenta de ATA, destacó que la precariedad laboral ya existía antes de que llegaran estas plataformas (“miren los vendedores de la Termomix, por ejemplo”), y urgió a que se perfile el colectivo de autónomos, “tremendamente heterogéneo”, para poder establecer un sistema de protección social adecuado. “Están surgiendo muchas nuevas formas de trabajo y la mayoría en la figura del autónomo, así que es evidente que tenemos un reto ahí”, remarcó.

“Si esto es trabajo precario [el de los riders], que nos digan cómo podemos avanzar para darle más derechos y para equiparar derechos”, apuntó por su parte Diana Morato, responsable de Deliveroo en España, que defendió como el resto de plataformas que también hay que "proteger" a las  personas que valoran la flexibilidad que les ofrecen estas empresas "porque buscan un trabajo adicional, que les permita ganar algo más de dinero". Deliveroo fue recientemente condenada por un juzgado en Valencia por mantener "falsos autónomos" en su plantilla.

José Antonio Herce, socio de la consultora AFI, reconoció que hay un trabajo regulatorio enorme por delante. “Habría que comenzar por revistar el concepto de precariedad. El 90% de los que tienen un contrato temporal se consideran precarios, también el 60% de los que tienen uno parcial. Esto no ocurre en otros países. En cambio cada vez más gente elige se emprendedora de forma voluntaria”.

Según este experto, tanto los riders de Deliveroo como los conductores de Uber "no tienen encaje en los principios que rigen el actual marco laboral, con reglas del siglo XIX. Es necesario establecer reglas laborales del siglo XXI, que se traduzcan en derechos y obligaciones”. Ahora la pelota está en el Gobierno, en manos de la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. Habrá que ver si hay tiempo de afrontar este tema en esta legislatura.

 

Admitida a trámite demandas contra Deliveroo

La Unión de autónomos y autónomas (Uatae) celebró ayer la admisión a trámite de las demandas interpuestas por la Inspección de Trabajo contra Deliveroo en Valencia y Madrid, al considerar que los riders son falsos autónomos, y afirmó que es un paso adelante a favor de los derechos de los trabajadores y contra un modelo laboral fraudulento y precarizador, informó EP.

La secretaria general de Uatae, María José landaburu, señaló, según la misma fuente, que tiene esperanza en que el "futuro juicio marcará el camino para terminar con el fraude de falsos autónomos". Asimismo, insistió en que "el verdadero reto para terminar con el auge de los falsos autónomos es dotar a los autónomos de derechos".

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