Un pacto salarial razonable para una economía en la que no cabe el café para todos

Cada vez hay más empresas en condiciones de levantar con prudencia el pie del pedal de la austeridad salarial

Sindicatos y patronal ultiman esta semana los detalles de un acuerdo salarial para 2018, 2019 y 2020 que ha tenido las características de un largo parto, pero que finalmente verá la luz. La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa ha dado impulso a unas negociaciones que parecían abocadas al fracaso y que culminarán con la firma de un preacuerdo que deberá ser ratificado después por las cúpulas de ambas partes. El texto, que recogerá recomendaciones no vinculantes para más de 4.000 convenios colectivos, incluirá finalmente una propuesta de subida salarial en el entorno del 2%, más un punto de productividad para aquellas empresas y sectores que puedan permitírselo. Entre las novedades, destaca el hecho de que la patronal haya aceptado mencionar la intención de fijar un salario mínimo de convenio de 14.000 euros al año distribuidos en 14 pagas.

Un vistazo a la realidad del mercado laboral revela que existen ya más de dos millones de trabajadores en España que tienen establecido un salario mínimo en su convenio sectorial nacional superior, en las categorías más bajas, a 14.000 euros. Ello rebaja considerablemente el efecto en el mercado que podría tener la recomendación de sindicatos y patronal y otro tanto ocurre con el 2% de subida retributiva, en este último caso porque hay un gran número de españoles que han firmado ya sus alzas para este año. Pese a ello, las líneas generales del preacuerdo son razonables y se ajustan a las características de una economía en crecimiento donde los resultados empresariales se han recuperado, la inflación ha salido de los mínimos propios del estancamiento económico y existe el deseo legítimo de una progresiva recuperación también de los salarios. Tanto sindicatos como patronal aciertan al ligar el punto adicional de subida a la productividad y al dirigir esa recomendación solo a aquellos sectores y empresas que puedan asumirlo. En materia retributiva ya no cabe el café para todos, porque al lado de aquellas empresas que han dejado atrás la crisis, existen otras que siguen en dificultades. Pero la realidad es que cada vez hay más sectores y compañías en condiciones de levantar el pedal, con prudencia y sentido común, de la austeridad salarial.

 

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