Operación Salvar a Angela Merkel

Berlín, París, Roma y Bruselas negocian contrarreloj un acuerdo sobre migración para evitar la caída del Gobierno alemán

La canciller alemana, Angela Merkel, este lunes en Berlín. EFE Clemens Bilan
La canciller alemana, Angela Merkel, este lunes en Berlín. EFE/ Clemens Bilan

Operación Salvar a Angela Merkel. El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se reúnen este martes en Meseberg (Alemania) con la canciller alemana, una mini-cumbre para buscar un principio de acuerdo sobre política migratoria que evite el colapso del gobierno alemán. Las negociaciones contrarreloj arrancaron este lunes con una reunión de Merkel y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

La canciller necesita esa línea de salvación tras el ultimátum de sus aliados bávaros (CSU), que este lunes le han concedido de plazo hasta la próxima cumbre europea (28 y 29 de junio) para alcanzar un acuerdo europeo sobre política migratoria.

Si no lo logra, Horst Seehofer, líder de la CSU y ministro de Interior en el gobierno alemán, podría retirar su apoyo al ejecutivo y forzar nuevas elecciones. Una decisión que, con toda probabilidad, condenaría a la canciller a un final de su vida politica tan brusco como el que ha sufrido en España, por otras razones, el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy.

Bruselas tiembla ante la posibilidad de que Merkel se hunda en el peor momento, a solo dos semanas de una cumbre europea en la que deberían pactarse las reformas de la zona euro largamente postergadas a la espera, precisamente, de que la canciller lograse formar un gobierno de coalición.

"La Comisión, incluido su presidente, está trabajando en todos los frentes para preparar el terreno de un acuerdo en la cumbre de finales de junio", ha señalado este lunes el portavoz de Juncker. Bruselas considera tan imprescindible el pacto que no descarta que se haga sin el apoyo de los 28 países de la Unión. "Esperamos que la solución que se encuentre cuente con el apoyo del mayor número de países posible", señalan en la Comisión.

Seehofer reclama un compromiso que muestre a los votantes de su región (Baviera celebra elecciones en octubre) que no se repetirá la situación de 2015, cuando Merkel permitió la entrada de más de un millón de personas sin documentación para paliar la situación de los refugiados sirios en Turquía.

El acuerdo a nivel europeo para gestionar de manera coordinada las oleadas de emigrantes y refugiados podría pemitir a Merkel capear la mayor crisis gubernamental en sus 13 años de mandato. El futuro de la canciller pende más que nunca de Bruselas y del resto de capitales europeas.

Por primera vez desde que llegó al poder en 2005, Merkel tiene prisa

 

Quién le iba a decir a Angela Merkel que tendría que pedir socorro a sus socios europeos. Durante la última década, la canciller ha asistido impasible a la caída en otras capitales de un gobierno tras otro, muchos de ellos arrastrados por el disparatado recetario económico impuesto a la zona euro por Berlín.

Pero esta vez es Merkel la que se tambalea como consecuencia de la crisis migratoria. Una crisis muy similar a la del euro, porque se deriva de la falta de solidaridad entre los socios comunitarios, pero con una tremenda diferencia: el gobierno que corre peligro no es el español ni el griego ni el italiano, sino el alemán.

La fragilidad de Merkel como consecuencia de la crisis migratoria ha ido en aumento desde 2015 y ha repercutido en el resto de la UE. En septiembre del año pasado, logró que su partido (CDU) ganara por cuarta vez las elecciones pero sus dificultades para formar gobierno obligaron a aplazar el fortalecimiento de la zona euro impulsado impulsada por Macron.

El presidente francés esperaba sentar las bases de la reforma de la zona euro en la cumbre europea de diciembre de 2017. Pero Merkel no logró formar Gobierno a tiempo y la reforma de la zona euro se retrasó a marzo para dar tiempo a la canciller. Merkel, sin embargo, fracasó en sus negociacione para formar un gobierno con liberales y verdes, lo que también vació de contenido la cumbre europea de marzo de 2018.

Los socialistas alemanes (SPD) acudieron al rescate y aceptaron una gran coalición. Pero la canciller tuvo que pagar un precio muy alto, al ceder al SPD las carteras de Exteriores y Finanzas, una factura que sentó muy mal en las filas conservadoras.

Macron se ha agarrado a esa oportundiad y negocia contrarreloj con Berlín para pactar en la cumbre europea de este mes las bases una reforma de la zona euro que prevenga una debacle económica como la de la última década. Y por primera vez desde que llegó al poder, la canciller también tiene prisa. Sabe que se le puede agotar el tiempo en cualquier momento.

La zona euro a expensas del acuerdo sobre migración

El enésimo coletazo de la crisis migratoria ha trastocado los planes de la cumbre europea (28 y 29 de junio), centrada inicialmente en los planes para apuntalar la zona euro. Francia y Alemania remataron el domingo sus negociaciones bilaterales sobre un acuerdo que esperan elevar al resto de socios de la Unión Monetaria. Pero el pacto sobre la reforma económica corre peligro si la canciller alemana, Angela Merkel, no logra desactivar el choque frontal entre sus socios de Gobierno sobre el blindaje de las fronteras.

Fuentes del gobierno francés aseguran que el principio de acuerdo incluiría la posibilidad de establecer un presupuesto propio de la zona euro, como instrumento estabilizador en caso de crisis. El acuerdo también incluiría un respaldo financiero al Fondo único de resolución bancaria, que ahora dispone solo de una dotación potencial de 50.000 millones de euros.

Pero desde Berlín se enfría el alcance del acuerdo. Y falta aún una fecha para completar la unión bancaria (pendiente de un Fondo común de garantía de depósitos), que es una de las demandas más perentorias de España e Italia.

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