La realidad virtual no tiene fronteras

Su uso ya no se limita a los videojuegos, sino que se ha extendido a la cultura, la educación y la sanidad

Ayuda a mantener la atención, incrementar la empatía y reducir la ansiedad

La realidad virtual no tiene fronteras
GETTY IMAGES

Hace tiempo que la realidad virtual (VR) ha dejado de circunscribirse solo al mundo lúdico y de la animación. Adentrarse en las cuevas de Altamira en plena prehistoria, superar el estrés postraumático o empatizar con víctimas de bullying poniéndose en su piel son solo tres ejemplos del amplio abanico que la VR puede ofrecer. Hoy, ya en una fase más madura, este novedoso lenguaje audiovisual ha llegado a profesionales muy alejados del ámbito de los videojuegos y empieza a conocerse y probarse en entornos tan distintos y alejados del puramente tecnológico como son la cultura, la educación o la medicina. “Estamos hablando de una nueva forma de interactuar que puede resolver hasta problemas clínicos”, destaca Laura Raya, directora de los posgrados en realidad virtual del centro universitario U-tad.

Esta experta señala que en un futuro cercano la VR será aplicable a un sinfín de sectores, muchos que ahora mismo “ni se nos ocurren”. “Esto es como cuando llegó el color a la televisión, es aplicable a todo y da una forma nueva y transformadora de ver las cosas”, ilustra. Uno de los ámbitos donde ya se está usando desde hace en torno a un año es en el panorama cultural y artístico. “El Museo de Ciencias Naturales, el de América o el Arqueológico Nacional le están haciendo un hueco”, detalla Raya. En este último, gracias a unas gafas inmersivas, los visitantes del museo pueden adentrarse en multitud de escenarios de la historia de España. “Antes, podías explicar al público cómo eran las cuevas prehistóricas o las ciudades romanas, pero con la VR, se encuentra literalmente dentro de esos universos, lo que permite una integración y una inmersión muy potente”, destaca Andrés Carretero, director del Museo Arqueológico Nacional (MAN).

Para el responsable de esta pinacoteca, la VR se ha convertido en una herramienta más para dotar de un atractivo añadido a la institución: “Siempre hemos tratado de usar la última tecnología disponible para llegar al público”. Y, en concreto, esta nueva oferta engancha especialmente a los más jóvenes por ser nativos digitales, mientras que el público más veterano todavía se acerca más a “modo de experimentación”, observa Carretero. Un análisis que complementa la experta de U-tad: “La gente más joven se aburre un poco en los museos, y estas herramientas permiten motivarles y acercarles a las obras clásicas, y meterles, por ejemplo, dentro de un cuadro de Dalí o de El Bosco”.

Una nueva forma de interactuar con la cultura tanto dentro como fuera de los museos. El MAN ofrece un recorrido virtual sala por sala por los más de 10.000 metros cuadrados del recinto en 360 grados, lo que permite adentrarse en él sin necesidad de pisarlo. Solo hace falta descargarse la aplicación gratuita desarrollada por Samsung y tener unas gafas de VR. “Si te quedas mirando fijamente una pieza expuesta, aparece toda la información”, explica Francisco Hortigüela, director de relaciones institucionales de Samsung España. Lejos de que este tipo de visitas reemplace la asistencia a los museos, Hortigüela cree que, al contrario, “potenciará el interés de la gente en ir a ver una exposición”.

Samsung también ha colaborado con otras instituciones culturales de renombre, como el Museo del Prado, para el que ha digitalizado un gran número de obras que están ayudando a su restauración. O con el Teatro Real, que, al igual que el MAN, ofrece a través de una aplicación gratuita una visita virtual por todos los recovecos del teatro a los que normalmente el público no tiene acceso, así como fragmentos de óperas, como Madama Butterfly, vividas desde el mismo escenario. Como señala Carretero, el mundo de la cultura en España se está fijando en los grandes referentes internacionales que están liderando este cambio: el British Museum de Londres, el Rijksmuseum de Holanda o el Metropolitan de Nueva York.

También el English National Ballet, cuya dirección artística está a cargo de la aclamada bailarina española Tamara Rojo, ofrece ballets virtuales. En una reciente conferencia en la Fundación Telefónica, Rojo alabó esta tecnología: “La VR nos permite no solo traspasar fronteras más allá de los teatros, sino llevar el ballet a nuevos tipos de públicos con intereses totalmente diferentes”. Incluso indicó que la institución que dirige tiene un departamento exclusivamente dedicado a explorar las posibilidad que esas nuevas tecnologías ofrecen.

Una opción novedosa en las aulas

Además de acercarse a la realidad de una forma totalmente diferente, las gafas inmersivas de VR consiguen, según el responsable de Samsung España, que “nada te pueda distraer y que la atención puesta sea mucho mayor”, una oportunidad que ha llevado a la tecnológica a colaborar en varias iniciativas con el Ministerio de Educación. Una de ellas, y aprovechando los lazos ya creados, es llevar los museos a las aulas mediante visitas virtuales para que los alumnos puedan ampliar, afianzar o evaluar los contenidos vistos en clase. Se trata de una opción especialmente interesante para establecimientos alejados de las ciudades que albergan los grandes museos y que ya está en marcha en 80 colegios de diferentes comunidades autónomas. “El abanico de opciones es enorme”, destaca el director del MAN, que también participa en el proyecto, “ya que permite adaptar cada visita a niveles educativos, asignaturas y currículums distintos”.

Asignatura Empatía es otro de los proyectos escolares que está teniendo, según Hortigüela, “un enorme éxito” a la hora de concienciar y prevenir el acoso dentro del aula. La inmersión de la VR, comenta, permite que los niños se pongan en la piel de un compañero que esté sufriendo ­bullying y que empaticen mucho más con la situación. Así lo explica también la experta de U-tad Laura Raya: “Te pones las gafas de VR y tienes otro cuerpo, de tal manera que el niño que agrede puede vivir cómo se siente el compañero que ha sido agredido, por ejemplo. Es una herramienta muy potente”, dice, al tiempo que insiste en que dichos escenarios están supervisados por psicólogos clínicos.

Y en la medicina

Bajo la dirección de profesionales médicos también se están desarrollando nuevas terapias con VR. Según destaca Raya, esta nueva tecnología se está empezando a aplicar a “chicos con autismo para superar crisis de estrés, así como a pacientes con síndrome de Asperger”. E incluso está surtiendo efectos, indica, en la rehabilitación neurológica de lesiones motoras o la esclerosis múltiple. “Estamos trabajando con varios hospitales y vemos que en todos ellos se muestran muy dispuestos y confiados a probar nuevos métodos”, continúa.

Uno de ellos es el Hospital La Paz, en Madrid, donde la psicóloga de la unidad de trasplantes pediátricos Erika Guijarro ha convertido la VR en un gran aliado para tratar la ansiedad y el dolor en niños antes de someterles a procedimientos quirúrgicos, paliar el estrés postraumático sufrido tras un accidente, pero también para tratar muchos tipos de fobias. “Hay que entenderla como una herramienta más que nos ayuda tanto en la evaluación como en el diagnóstico y tratamiento de ciertas patologías”, señala.

Una “terapia habitual” para tratar los miedos y fobias se suele dividir, según Guijarro, en una parte imaginativa, en la que el paciente se traslada mentalmente a la situación que rechaza y, posteriormente, en una exposición real a ese miedo. Pues bien, el uso de la VR añade un paso intermedio que ayuda mucho, asegura esta experta, a que el paciente se sienta protegido en la consulta. “Puede trabajar su miedo de forma totalmente real, pero sin que sea real”, es decir, situándose en un entorno de realidad virtual donde el terapeuta “controla todas las variables que entran en escena”, lo que reduce significativamente su ansiedad. Para Guijarro, la VR, como herramienta terapéutica, “solo puede ir en aumento”, como también cree que lo hará la colaboración entre médicos e ingenieros. “Estoy convencida de que los próximos años van a suponer una auténtica revolución en el sector”, presagia.

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