La ciencia como antídoto al populismo

Los Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA reconocen a investigadores de talla mundial

Francisco González, presidente de la institución, llama a reforzar la cultura científica para luchar contra la posverdad

Los 14 galardonados con el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA.
Los 14 galardonados con el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA.

El mundo se enfrenta hoy a grandes desafíos globales y, para llegar a entenderlos y abordarlos, el papel de la ciencia es fundamental. Muchos líderes se empeñan, sin embargo, en cuestionarla o negarla, allanando así el camino a los populismos y a la posverdad. “Las falsedades deliberadas y el ocultamiento de la verdad no son fenómenos nuevos, pero sí lo es el relativizar sin rubor el mejor conocimiento, poniéndolo en el mismo plano que la mera opinión interesada”, alertó ayer el presidente de la Fundación BBVA, Francisco González, en la ceremonia de entrega de la décima edición de los Premios Fronteras del Conocimiento, celebrada en palacio del Marqués de Salamanca, en Madrid. Al evento asistieron la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rosa Menéndez (cuya institución participa en la pre-evalución de las nominaciones), así como numerosas personalidades de la comunidad científica y de la creación artística.

“El resurgir en la actualidad de movimientos y líderes de perfil populista más propios del pasado está correlacionado con el asalto en curso a la racionalidad científica y la evidencia empírica”, indicó González. Por eso estos galardones, que tras una década se han ganado el prestigio internacional y que en algunos casos han precedido nominaciones al Nobel, pretenden dotar de mayor relevancia pública a los investigadores más sobresalientes, y reforzar así la cultura científica en la sociedad. Un elemento esencial, señaló González, para enfrentarse a las corrientes populistas, a las que calificó como un “reto monumental que puede acabar erosionando nuestras instituciones públicas”.

Este año, la Fundación BBVA ha reconocido “las contribuciones fundamentales” de 14 investigadores de renombre mundial en áreas como la lucha contra el cambio climático o contra el cáncer, la conservación de la biodiversidad, o la protección de la seguridad en internet. La dotación de los premios asciende a 3,2 millones de euros, repartidos de manera equitativa entre las ocho categorías.

El premio de Ciencias Básicas fue otorgado al químico de la Universidad de Berkley (EE UU) Omar Yaghi, por haber logrado sintetizar unos nuevos materiales cristalinos con potenciales aplicaciones de gran interés para combatir el cambio climático, según indicó el jurado. “Estos materiales son útiles para cosechar agua del aire del desierto, así como para capturar dióxido de carbono”, destacó Yaghi durante la entrega.

Relacionado también con atajar este gas de efecto invernadero fue galardonado en la categoría de Cambio Climático William Nordhaus. Catedrático de Economía en la Universidad de Yale (EE UU), Nordhaus fundó el campo de la economía del cambio climático y ha sido pionero en plantear la necesidad de gravar las emisiones de CO2, externalidades de los procesos industriales, para combatir el calentamiento global. “Quiénes se toman en serio ralentizar el cambio climático están entendiendo que poner precio a las emisiones de carbono es un ingrediente necesario para remediarlo”, defendió, tras recibir el premio de la mano de la ministra de Transición Ecológica.

Teresa Ribera también entregó a la pareja de biólogos británicos Rosemary Grant y Peter Grant el premio en Ecología y Biología de la Conservación, por su aportación a la comprensión de la evolución de la naturaleza y la conservación de la biodiversidad. Su carrera a lo largo de más de 40 años en las Galápagos siguiendo los pasos de Charles Darwin, ha demostrado la necesidad de integrar el estudio de la evolución y el de la ecología para conservar la biodiversidad, “uno de los desafíos más críticos a los que nos enfrentamos”, según la bióloga, debido a la degradación medioambiental del planeta.

La distinción en Biomedicina fue para el científico James Allison, creador de la primera inmunoterapia contra el cáncer, que ha permitido impulsar nuevos fármacos oncológicos y aumentar la esperanza de vida de los pacientes. También por su trabajo oncológico fue galardonada en la sección de Cooperación al Desarrollo la científica Nubia Muñoz. La colombiana estableció la relación epidemiológica entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero, del cual “el 85% de los casos se producen en los países más pobres y que cada año mata a más de 280.000 mujeres”, apuntó Muñoz.

La seguridad de los correos electrónicos o de las transacciones financieras no sería posible sin el desarrollo de la criptología, rama de las matemáticas en la que han sido decisivas las contribuciones de los investigadores de Instituto Tecnológico de Massachussets Shafi Goldwasser, Silvio Micali, Ronald Rivest y Adi Shamir, razón por la que fueron premiados en la categoría Tecnologías de la Información y la Comunicación. Los economistas Timothy Bresnahan, Ariel Pakes y Robert Porter recogieron la distinción en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas por sus análisis y predicciones del comportamiento de los agentes del mercado, que han sentado la base de política regulatorias efectivas.

El punto de creatividad cultural de los galardones lo puso la compositora finesa Kaija Saariaho, galardonada en la sección Música Contemporánea, por “haber sabido unir a la perfección”, en palabras del jurado, “los mundos de la música acústica y la tecnología”.

Normas