A la diplomacia de TV de Trump le falta definición

La declaración conjunta con Kim Jong-un no hace promesas sustantivas

Kim Jong-un y Donald Trump se dan la mano, ayer en el hotel Capella de la isla de Sentosa (Singapur).
Kim Jong-un y Donald Trump se dan la mano, ayer en el hotel Capella de la isla de Sentosa (Singapur).

A la diplomacia televisiva de Donald Trump le falta definición. La reu­nión de ayer entre el presidente de EE UU y el caudillo de Corea del Norte, Kim Jong-un fue principalmente para las cámaras. Librarse de las armas nucleares de Kim sigue siendo una perspectiva lejana, y su declaración conjunta no hizo promesas sustantivas. Pero el compromiso reduce el riesgo de un conflicto ruinoso e incluso podría abrir la economía de Pyongyang.

No fue una victoria clara para Washington, a pesar de la fanfarronería de Trump. Regó al brutal dictador de calurosos elogios y le concedió una codiciada sesión fotográfica, algo que los presidentes anteriores de EE UU se negaron a hacer. Kim también parece estar listo para visitar la Casa Blanca. Además, Trump pareció ofrecer a Pyongyang otras cosas, como el cese de las maniobras militares de EE UU con Corea del Sur. Aunque dijo que las sanciones siguen en vigor, la cumbre y las promesas de conversaciones complicarán los futuros intentos de persuadir a China para que apoye medidas más estrictas.

A cambio, Trump ganó muy poco. Kim se comprometió a trabajar por la desnuclearización completa de la península coreana, un término con significados sutilmente diferentes para ambas partes, y según Trump, también se comprometió a destruir una zona de pruebas de motores de misiles. Pyongyang ha prometido más o menos todo eso otras veces, con pocas consecuencias.

Pero el show es una mejora respecto a la guerra retórica de ambos del año pasado. Es probable que las conversaciones continúen y Kim pareció disfrutar de la atención internacional, lo que tal vez frene su mal comportamiento en el futuro. El compromiso puede mitigar algunos de los peores impulsos de Pyongyang: sus provocaciones tienden a disminuir durante los períodos de mayor interacción con el mundo exterior, según el think tank Center for Strategic and International Studies, de Washington.

Es más, las conversaciones generalmente conducen a algún tipo de cooperación comercial, especialmente con Corea del Sur. No hay opciones buenas para tratar con Pyongyang, pero incluso un compromiso superficial es mejor que la alternativa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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