Pere Calvet: “Los combustibles limpios para buses están en prueba”

“Las medidas disuasorias son necesarias, pero acompañadas de servicios de calidad y cantidad", según la patronal del transporte público

Pere Calvet, presidente de la Unión Internacional de Transporte Público
Pere Calvet, presidente de la Unión Internacional de Transporte Público

Pere Calvet es ingeniero de caminos, canales y puertos, con 25 años de experiencia en el sector ferroviario. Desde 2011 es director general de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), puesto que combina desde mayo del pasado año con la presidencia de la Unión Internacional de Transporte Público (UITP), que engloba engloba a ATUC, la asociación del transporte urbano colectivo. Calvet es el primer español que ocupa dicho cargo en esta asociación, encargada de reunir a los principales actores del transporte público a nivel mundial.

¿Cómo está España en materia de transporte público?

Nos encontramos en una magnífica posición. La grandes capitales han avanzado enormemente durante los últimos años y ya podemos decir que están consolidadas, con un buen transporte público. Por otro lado, han aparecido nuevos transportes, como el metro de Granada. Además, a nivel de adaptación a personas de movilidad reducida España es uno de los primeros países del mundo.

Pere Calvet: “Los combustibles limpios para buses están en prueba”

¿Cómo podrá fomentarse su uso?

El primer paso es la mentalización. Debemos ser conscientes de que no podemos vivir con estos niveles de contaminación, Por otra parte, debe existir un transporte público de cantidad y calidad; que tengamos un acceso lo suficientemente cercano a casa para que sea atractivo escogerlo y un mínimo de espacio vital, porque ya no estamos dispuestos a ir como en los ferrocarriles japoneses, además de servicios como el wifi. Por otro lado, son necesarias también medidas disuasorias al público.

¿Qué clase de medidas?

Existen diferentes alternativas. Desde ciudades donde circular por su centro conlleva un coste diferente a hacerlo por el exterior, como Madrid o Barcelona, donde el precio del estacionamiento se ha convertido en una especie de peaje. Pero deben acompañarse de un servicio de calidad que permita el trasvase del transporte privado al público.

“Para conseguir una flota cien por cien eléctrica hace falta una red de distribución”

París estudia dotar de gratuidad el transporte público para fomentar su uso, ¿es una solución viable?

Debemos ser conscientes de que lo que nos gastemos de más en transporte no nos lo vamos a gastar en otras necesidades como sanidad o educación.

Restringir el acceso del transporte privado al centro urbano, ¿es efectivo contra la contaminación?

Si hablamos de contaminación, la realidad es que se soluciona una parte muy pequeña. Pero lo que sí se consigue es dar mayor espacio a las ciudades para vivir en ellas.

El ciudadano demanda frecuencia, espacio vital
y conectividad wifi en sus trayectos

Grandes remodelaciones, como la Gran Vía de Madrid, ¿son medidas acertadas?

Son apuestas a más largo plazo, porque si tenemos una calle con tres carriles donde pasa un cierto volumen de tráfico y este mismo va a tener que pasar por dos, lo que va a suponer en un primer momento es una mayor contaminación, dado que los vehículos circularán durante más tiempo y más parados. Pero, a la larga, si ofrecemos un transporte de calidad, preferirán utilizarlo.

Y los vehículos compartidos, ¿ayudan?

Con este sistema ya no solo hay una persona por vehículo, sino que puede haber hasta siete, por lo que, sin duda, ayuda. Aunque no sé qué futuro le espera. No es lo mismo utilizarlo de vacaciones que cuando vas a trabajar y lo que quieres es aislarte y aprovechar el tiempo de viaje.

En los últimos años hemos visto a los autobuses utilizar distintos combustibles limpios. ¿Cuál es la opción ganadora?

Es cierto que hay dispersión en las soluciones: autobuses con batería, híbridos, de hidrógeno, trolebuses…, pero esto solo responde a que estamos en un periodo de pruebas en el que, de momento, no sabemos cuál será el ganador. El mercado está en manos de lo que la industria ofrece.

¿Veremos pronto flotas cien por cien limpias?

París tiene el objetivo de tener una flota cien por cien eléctrica para 2020-2025, pero para ello es necesario una red de distribución eléctrica dentro de la misma ciudad capaz de alimentar al equivalente a 80.000 personas. No es algo que pueda suceder rápido, aunque si no empezamos nunca y vamos dándole vueltas a la mejor solución, irán pasando los años y no habremos hecho nada para conseguir que el aire vuelva a ser limpio.

¿Qué han aportado las nuevas tecnologías al sistema de transporte?

Han hecho que los mismos sistemas de toda la vida, como la bici, el taxi o el autobús, dejen de trabajar de forma aislada y se conjuguen para hacerlo en cadena.

¿Qué otros retos tiene por delante el transporte público?

Además de alcanzar una mayor capacidad, a nivel tecnológico, el poder pagar con diferentes métodos es prioritario. También la conectividad para conocer con exactitud a qué hora pasa el siguiente metro o autobús, o de informarnos de la mejor combinación para ir a un nuevo lugar. Y necesitamos mano de obra más cualificada, que sea capaz de ocupar las nuevas profesiones que están surgiendo en el sector, tales como el análisis de datos de usuarios o de servicios.

¿Qué inversión haría falta para llevar todos estos cambios a cabo?

La disponibilidad económica es absolutamente imprescindible, pero es todavía más importante la decisión. Sin querer entrar en si la red de alta velocidad es más o menos necesaria, la realidad es que en un cierto momento se tomó la decisión de apostar por ella y años después tenemos un país con una excelente red de comunicaciones de alta velocidad. Por tanto, se trata de tener un objetivo e ir caminando hacia él; a veces se tendrá más dinero y otras veces menos, pero lo importante es ir avanzando aunque sea tibiamente.

Normas