El Gobierno no subirá los impuestos “por ahora” y ofrece pactar en pensiones

Montero sigue el guion previsto y se compromete con la estabilidad presupuestaria que marca Bruselas

Calviño defiende su agenda en Economía como “modernizadora, feminista y europea”

Pedro Sánchez
Los nuevos ministros, acompañados del Rey Felipe Felipe VI (en el centro), y el presidente del gobierno Pedro Sánchez (cuarto por la izquierda), posan en la foto de familia tras prometer su cargo en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid. EFE

Buenas palabras para el Gobierno anterior, mano tendida para alcanzar pactos con los partidos de la oposición y respeto a las reglas europeas. Estos son los mensajes que trasladaron los 17 nuevos ministros que recibieron sus carteras. Este viernes acudirán al primer Consejo de Ministras y Ministros, para utilizar el término con el que han prometido su cargo.

El margen de actuación económica para el año en curso es escaso en la medida en que el Gobierno de Pedro Sánchez asumirá el Presupuesto aprobado por PP, Ciudadanos y PNV. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recibió ayer la cartera ministerial de las manos de su antecesor Cristóbal Montoro. Ambos se conocen perfectamente y mantuvieron duras batallas dialécticas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde Montero actuaba como consejera de Hacienda de Andalucía. Esa rivalidad ha quedado aparcada.

A pesar de que el programa socialista contempla la subida del IRPF, del impuesto sobre sociedades y crear nuevos impuestos sobre la banca, Montero señaló que “por ahora”, no tiene intención de subir los tributos.

La ministra agradeció el trabajo de Montoro y su equipo en “tiempos especialmente duros”. Aseguró que cuenta con los profesionales de carrera de la casa e hizo un discurso que bien podría haber firmado el ya exministro Montoro. La nueva responsable de la caja del Estado aseguró que su prioridad será “dar estabilidad a las cuentas públicas y transparencia”. Ya desde el debate de la moción de censura, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha insistido en esta idea. La elección de Nadia Calviño como ministra de Economía, que abandona su puesto como directora general de Presupuestos en la Comisión Europea, supone también un mensaje claro de que el nuevo Ejecutivo pretende ser respetuoso con el Pacto de Estabilidad de la UE.

María Jesús Montero ten­drá un margen de maniobra limitado. Trabajará sobre el Presupuesto pactado entre PP, Cs y PNV. Las posibilidades de aplicar una política social ambiciosa son escasas. España debe rebajar su déficit público al 2,2% del PIB este año, un límite que probablemente se incumplirá. Y más teniendo en cuenta que los Presupuestos contemplan incrementos del gasto y reducción de impuestos. Montero deberá empezar ya a trabajar en el próximo Presupuesto de 2019 y aquí tendrá muchos corsés. La CE exige que la tasa de gasto aumente solo un 0,6% en 2019 y que el déficit estructural se reduzca un 0,65% del PIB. Cumplir esos compromisos exigiría aplicar nuevos ajustes. Y eso Sánchez no lo contempla. Su Gobierno se ha ideado con el objetivo de impulsar su candidatura a las próximas elecciones.

Durante su etapa en la Junta de Andalucía, Montero denunció la infrafinanciación de las comunidades autónomas, criticó el cupo vasco y defendió una mayor armonización tributaria. Ahora, ya como ministra, se limitó a defender una mayor transparencia sobre los regímenes forales y abogó por explicar mejor cómo se calcula el cupo vasco. Entre los principales temas que figuran en la agenda política se encuentra la reforma de las pensiones. “Estoy convencida de que en España va a haber un gran pacto de pensiones. Yo lo voy a impulsar y lo voy a propiciar” dijo ayer la nueva ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, tras el traspaso de carteras con su predecesora al frente de Empleo, Fátima Báñez. Valerio hizo ayer su primera intervención en la sede del Ministerio ante los representantes de los interlocutores sociales, aunque de los primeros espadas sindicales y patronales solo acudió el secretario general de UGT, Pepe Álvarez.

La nueva ministra centró su discurso en instar a la renovación del Pacto de Toledo para reformar la Seguridad Social. “Están las bases sentadas para un gran acuerdo” insistió, aunque no dio detalles sobre los cambios que, en su opinión reunirá el consenso aún lejano. Valerio tampoco hizo ninguna referencia expresa en su discurso a cuál será su política en materia de empleo ni si pretende retocar la reforma laboral de 2012, cuya derogación exigieron insistentemente los socialistas durante los últimos seis años. No obstante, a la luz de las primeras decisiones sobre la nueva estructura del Ministerio, la política estrictamente de empleo pierde peso, ya que la actual Secretaría de Estado de Empleo desaparece y, en teoría, las políticas laborales se integran en la Secretaría de Estado de Seguridad Social y en la nueva Secretaria de Estado de Migraciones.

A su vez, la nueva ministra de Economía avanzó que su agenda será “modernizadora, feminista y europea”, como lo es, dijo, el Ejecutivo de Sánchez. Calviño recibió la cartera de Román Escolano, que no ha cumplido ni tres meses en el cargo y cuya figura recordaba a todos los presentes la inestabilidad del nuevo Gobierno en minoría parlamentaria. La ministra le agradeció su labor, y el haber sido su “preparador [de las oposiciones] y amigo”. Escolano le deseó “suerte” en “un momento difícil” porque sus “éxitos serán los de España”. La ministra, que cuenta con el respaldo expreso de Bruselas, contó ayer con el respaldo expectante de los responsables del Banco de España, la patronal bancaria AEB o el vicepresidente de Banco Santander en España.

Los cargos clave que restan por nombrar

Estructura de Gobierno. El Ejecutivo diseñado por Pedro Sánchez eleva de 13 a 17 el número de ministerios, al introducir las carteras de Ciencia, Innovación y Universidades, la de Industria, Comercio y Turismo; la de Cultura y Deporte, y la de Igualdad, que estará vinculada a la Vicepresidencia y Relación con las Cortes. De esta estructura colgarán 24 secretarías de Estado, con varias para los principales departamentos. Así lo fija el Real Decreto 355/2018, de 6 de junio, publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El decreto también establece que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ligado a Vicepresidencia, pase a depender de Defensa. De otra parte, el Consejo Superior de Deportes queda vinculado a Cultura y la Secretaría de Estado de Comunicación dependerá de Presidencia aunque estará ligado a la ministra Portavoz, la titular de Educación.

Secretarías de Estado. Entre los principales cargos de relevancia económica que quedan por nombrar están los de la Secretaría de Estado de Hacienda, y la de Presupuestos y Gastos, de la cartera de María Jesús Montero; la de Economía y Apoyo a la Empresa, o la de Sociedad de la Información y la Agenda Digital, del departamento que dirige Nadia Calviño, que también podría promover una nueva cúpula para el Tesoro; la de I+D+I, en Ciencia; las de Comercio y Turismo o las dependientes de Trabajo.

Comisión Delegada. Asunto capital es de quién dependerá la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que hasta hoy dependía del presidente del Ejecutivo y, en su ausencia, de Vicepresidencia. Como este órgano analiza el presupuesto asociado a cada iniciativa ministerial está por ver si el Ejecutivo cambia hoy esta estructura, mediante un decreto ley, para ver si la última palabra la tendrá Vicepresidencia, Economía o Hacienda.

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