Hope Food y la gestión de la comida que sobra

La iniciativa colabora con cadenas de restauración y de catering el excedente de alimentos

Las empresas se deducen el coste, a través del beneficio fiscal de la Ley de mecenazgo

Hope Food y la gestión de la comida que sobra
GETTY IMAGES

La idea surgió hace tres años a raíz de un reportaje sobre el desperdicio de alimentos. Fue en ese momento cuando Javier García Canal, abogado de profesión, y otros tres socios, decidieron montar una empresa de economía social, en principio como afición, pero que ahora cobra tinte de profesionalización. Así fue como nació Hope Food, una organización autosostenible y escalable para aprovechar los alimentos que no se consumen en un proceso de reabastecimiento dirigido a aquellos estratos sociales que más lo necesitan.

“Se trata de aprovechar los excedentes de alimentos de las empresas de catering y de las cadenas de restaurantes para que no se desperdicien. Nosotros nos ocupamos de la recogida de esos alimentos, que normalmente se iban a tirar a la basura, y nos encargamos de llevarlos a comedores sociales”, explica García Canal, que detalla que en la restauración, el desperdicio alimentario alcanza el 14% y en la distribución el 5%.

Se trata de productos alimenticios descartados de la cadena agroalimentaria por razones económicas, estéticas o por la proximidad de la fecha de caducidad, pero que siguen siendo perfectamente comestibles y adecuados para el consumo humano y que, a falta de posibles usos alternativos, acaban convirtiéndose en desecho. Hope Food mantiene rutas programadas los 365 días del año de recogida de los alimentos que acaban, de momento, en cinco comedores sociales, como son el Comedor Ave María, San Antón, las Hermandades del Refugio, y los dos centros de la Cruz de Malta, además de residencias para discapacitados.

“El proyecto obedece a razones mercantiles, ofrecemos un servicio diario y damos repuesta a una necesidad que también tienen las empresas de alimentación, que no encontraban a nadie que les diera una solución a todo el excedente de comida que tienen”, añade García Canal. Además, era importante que no tuviera para ellos un coste, y que les diera seguridad al tratarse de alimentos perecederos. “Es importante que la recogida se haga en transporte refrigerado, en cajas isotérmicas. Al final, una Ong depende de los voluntarios, y nosotros lo que queremos es profesionalizarlo, además teniendo rentabilidad podemos ser sostenibles”, añade el socio de Hope Food.

El sistema de financiación de la compañía se favorece a través de la Ley del Mecenazgo, que contempla una deducción fiscal para las donaciones. “Nosotros le cobramos una cuota a las empresas que colaboran con nosotros, pero a ellas no les supone ningún gasto, ya que nuestro coste es inferior a la deducción que ellos se aplican de la aplicación de la ley de mecenazgo”, detalla García Canal.

En la actualidad, cuentan con dos furgonetas, con la intención de ampliar el dispositivo en breve, con el fin de dar mayor cobertura y conseguir que se sumen más empresas a la iniciativa, en la que ya colaboran Rodilla y Starbucks. Precisamente, estas cafeterías, las 27 que tienen abiertas en Madrid, de origen estadounidense y vinculadas al Grupo Vips, ya han donado más de 2.300 kilos de alimentos, con los que se han podido confeccionar más de 1.800 menús completos para comedores sociales. Sobre el citado proyecto, el director general de Starbucks para España y Portugal, Álvaro Salafranca, señala que se trata de una iniciativa que les “permite ser más sostenibles y además conectar con la comunidad social de la que formamos parte”.

Hope Food tiene previsto dar el salto en los próximos meses a Barcelona, pero para ello “necesitamos trabajar con más restaurantes, un mayor número de tiendas y de cadenas de restauración, con el fin de optimizar rutas y costes”, añade García Canal. En definitiva, el objetivo de la compañía es desarrollar un negocio con conciencia social, que sea rentable, pero sobre todo que genere puestos de trabajo. “Y lo más importante, que nos permita dar de comer a la gente, que nadie pase hambre cuando hay un gran excedente de comida que se tira todos los días a la basura”.

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