Trump marea a los inversores con China

Sería imprudente asumir que sus tácticas poli bueno-poli malo se anulan entre sí

Donald Trump, en Pekín, durante su visita oficial a China de noviembre pasado.
Donald Trump, en Pekín, durante su visita oficial a China de noviembre pasado.

Los movimientos de Donald Trump en China deberían provocar un latigazo cervical en los inversores. El Congreso espera evitar que el presidente de EE UU revoque las sanciones contra el fabricante de telecomunicaciones chino ZTE. Pero la Casa Blanca dijo ayer que quiere seguir adelante con los aranceles sobre las importaciones chinas. Sería imprudente asumir que las tácticas poli bueno-poli malo de Trump se anulan mutuamente.

Los aranceles, que parecían suspendidos, están de vuelta. La Casa Blanca dijo que impondrá un impuesto del 25% sobre los artículos tecnológicos de dicho país a partir del 15 de junio. Eso refleja los cambiantes pronunciamientos de Trump sobre las conversaciones comerciales con Pekín, y sobre el asunto ZTE. Trump tuiteó el viernes que había llegado a un acuerdo que levantaría la prohibición de que esta comprara productos estadounidenses durante siete años tras violar supuestamente el bloqueo económico a Irán y Corea del Norte. ZTE tendría que pagar 1.300 millones de dólares y cambiar su dirección y consejo. Es una miseria comparada con la multa impuesta a BNP Paribas en 2014 por infracciones similares: pagó 9.000 millones de dólares, se declaró culpable y suspendió temporalmente las operaciones de compensación de dólares estadounidenses.

Las reglas creadas sobre la marcha y los tirasyafloja sobre cuestiones aparentemente no relacionadas funcionan en países con controles deficientes, o en los que el poder está muy concentrado. Trump trató directamente con su homólogo Xi Jinping sobre ZTE, y los reguladores chinos comenzaron a avanzar en la aprobación de la compra de NXP por parte del fabricante de chips Qualcomm. Pero es difícil imaginar que los líderes europeos, canadienses o japoneses tengan esa libertad, o quieran comprometerse en términos tan caprichosos.

Los legisladores de EE UU no pueden hacer mucho por frenar a Trump. Hay un plan bipartidista para impedir que este reduzca las sanciones contra ZTE, que se ha adjuntado a un proyecto de ley de gastos de defensa que debe aprobarse. Sin embargo, el presidente tiene poder de veto y los legisladores tienen que reunir una mayoría de dos tercios en cada cámara para anularlo. Mientras, todo esto puede dejar a los inversores lamiéndose las heridas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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