El riesgo de cierre se cierne sobre las aerolíneas más pequeñas

La mayoría de compañías tiene aseguradas las compras desde hace un año

Los seguros de cobertura solo cubren una parte del combustible adquirido

El riesgo de cierre se cierne sobre las aerolíneas más pequeñas

Frente a la desprotección del transporte terrestre, en el que las empresas se ven sometidas al albur de la cotización internacional del petróleo para el precio del combustible que compran, las aerolíneas disponen de dos métodos diferentes para blindarse ante fuertes subidas del precio del combustible, como la que ha acontecido en el último ejercicio.

El primero es adquirir el queroseno en el mercado de futuros para tratar de esquivar una tendencia alcista imparable, como la que acontece desde hace un año. Las aerolíneas suelen tener cubiertas las compras a un año vista, con porcentajes que superan el 90% en el primer trimestre y llegan hasta el 20% para el último. En paralelo, estas compañías firman los contratos de cobertura con aseguradoras, en el que se fija un máximo y un mínimo del precio del petróleo. Lo que supere ese precio, lo paga la aseguradora; si la tendencia es a la baja, el excedente se lo lleva también.

Una política con la que logran capear escenarios alcistas como el actual. Sin embargo, el contexto ha cambiado para algunas compañías, que se verán obligadas a renovar sus compras y a renegociar sus coberturas a final de año, con un precio del crudo en máximos de cinco años. Fue el propio consejero delegado de IAG, Willie Walsh, el que vaticinó “que la tensión en el coste del barril se va a llevar a alguna aerolínea a finales de año”. Walsh se refería de forma implícita a Norwegian, la compañía que el grupo quería haber adquirido y que rechazó la oferta de compra de IAG.

Las aerolíneas individuales tienen menor capacidad de negociación que los grandes grupos como Lufthansa o IAG. En el caso de este último, las compras de carburante suponen un tercio del gasto y se hacen de forma colectiva para cuatro aerolíneas ( Iberia, British Airways, Vueling y Aer Lingus). Esos grupos, además, disponen de mayor músculo financiero para afrontar situaciones complejas de tesorería. 

El tipo de cambio es, junto al petróleo, el otro factor determinante. El combustible se compra en dólares y una apreciación del billete verde supone un encarecimiento de la factura energética, mientras que una depreciación representa un abaratamiento. La tormenta perfecta está cerca: el dólar se ha apreciado en los últimos cuatro meses con un crudo a 80 dólares.

Normas