La brújula de las estrategias empresariales

El observatorio de los ODS de Fundación Bancaria La Caixa y Esade publica su primer informe

desarrollo sostenible
De izquierda a derecha: Àngel Castiñeira, profesor titular del departamento de Ciencias Sociales de Esade; Àngel Pes, director del Observatorio de los ODS y presidente de la Red Española del Pacto Mundial; Liliana Arroyo, coautora del informe, y Jaume Giró, director general de la Fundación Bancaria La Caixa, en la presentación del informe ODS.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados el 25 de septiembre de 2015 por Naciones Unidas proponen metas específicas que deben alcanzarse en el horizonte de 2030 con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Y para alcanzar estas metas, requiere expresamente la participación tanto de Gobiernos como de la sociedad civil y el sector privado. Sin embargo, los ODS están poco presentes aún en la cultura corporativa de las empresas cotizadas en España, según concluye el primer informe realizado por Esade en el marco del Observatorio de los ODS de la Fundación Bancaria La Caixa.

De hecho, solo la mitad de las 143 compañías analizadas (50,3%) aportan información no financiera, el espacio donde cabe su inclusión, y algo más de 40 mencionan los ODS de manera explícita en sus informes anuales. De estas, los que destacan son el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), el ODS 13 (acción por el clima) y el ODS 9 (industria, innovación e infraestructura). Los sectores con más empresas que incluyen ODS en sus memorias son el tecnológico (62,5%), el energético y el de la construcción (60% en cada caso).

“Estos objetivos nos interpelan a todos y constituyen un potente instrumento de transformación”, destacó Jaume Giró, director general de la Fundación Bancaria La Caixa, en la presentación del informe. “Naciones Unidas no se dirige tan solo a los Estados, sino también a las empresas, a todos los ciudadanos que engloban la sociedad civil mundial. Y las empresas del siglo XXI, comprometidas con el progreso de la sociedad en la que operamos, debemos explorar alternativas para establecer nuestra estrategia de negocio en línea con los ODS. El Observatorio de los ODS tiene la finalidad de evaluar la contribución de las empresas españolas a la consecución de este objetivo”, remarcó Giró.

Solo la mitad de las 143 compañías analizadas (50,3%) aportan información no financiera y algo más de 40 mencionan los ODS de manera explícita

El informe se ha basado en las memorias de las empresas cotizadas del año 2016 y “no se busca hacer un ranking, sino ver el estado de la cuestión, establecer el punto de partida, las lagunas, qué cosas se están haciendo bien y qué se puede mejorar”, señaló Liliana Arroyo, investigadora de Esade y coautora del informe.

Además, con el fin de entender el grado real de compromiso y captar la visión del proceso en la adhesión a los ODS, el estudio recoge los resultados de las entrevistas realizadas a 11 empresas que pueden ser referentes para obtener un registro diferente sobre la velocidad de crucero y la intensificación de las prácticas en relación con los ODS.

Estas 11 empresas constituyen el grupo de empresas piloto, con la voluntad de generar un espacio de seguimiento: CaixaBank, Colonial, DKV, Ferrovial, Gas Natural Fenosa, Iberdrola, Inditex, Meliá Hotels International, Repsol, Suez España y Telefónica. “Tuvimos muy claro que no podía ser simplemente una labor académica, sino que tenía que ser, en línea con la propia definición que hacen los ODS, un trabajo colaborativo”, afirmó Àngel Pes, director del Observatorio de los ODS y presidente de la Red Española del Pacto Mundial.

Centro de la estrategia

De los análisis de los informes anuales se desprende que las empresas vinculadas a organismos promotores (como la Red Española del Pacto Mundial) presentan mejores resultados en transparencia y en voluntad de incorporar los ODS en sus memorias (el 67% de las empresas socias, frente al 48% de firmantes y el 5% no adheridas).

“Consideramos que la adhesión plena a los ODS por parte de las empresas pasa por convertirlos de manera progresiva en el centro de su estrategia. Un momento propicio para esta incorporación debería ser el de la revisión o la elaboración de su nuevo plan estratégico”, comentó Àngel Castiñeira, profesor titular del departamento de Ciencias Sociales de Esade y coautor del informe.

En relación al empleo inclusivo y respetuoso con los derechos humanos (ODS 8), las políticas de retribución son opacas así como el valor económico distribuido, especialmente en términos de fiscalidad y retorno a la comunidad. En términos de equidad e igualdad, solo un 22% de las mujeres ocupan puestos directivos, mientras que el número de consejeras es aún menor (16,8%).

“Muchos expertos consideran que estos objetivos son la mejor respuesta a los desafíos actuales y que deben convertirse en la brújula que defina las estrategias de las empresas, al mismo tiempo que desarrollen su estrategia de crecimiento y buscando la máxima rentabilidad y productividad”, señaló Giró. Porque, como recalcó, “los ODS no rehúyen la productividad, porque sin productividad, sin rentabilidad, la propia vida de las empresas corre peligro”.

Oportunidades de negocio

Según Liliana Arroyo, coautora del informe, “asumiendo los retos que plantean los ODS, las empresas pueden obtener nuevas oportunidades y reducir sus gastos, al tiempo que mejoran su reputación y fortalecen las relaciones con sus interlocutores principales: los clientes, los empleados y los reguladores”.

Además de las oportunidades, las empresas comparten una serie de barreras, tanto internas como externas, que interfieren en la adopción y la contribución a los ODS, como son el desconocimiento y la falta de apoyo por parte de la dirección, la dificultad de convertir los ODS en instrumentos de decisión estratégica, la medición de lo intangible o disponer de métricas distintas y no comparables.

Sin embargo, también reconocen algunos elementos que facilitan la adopción de los ODS por su parte: la credibilidad de los ODS, la convicción y la visión clara por parte de la alta dirección y el establecimiento de protocolos y metodologías propias estandarizadas.

Para evitar que los ODS puedan contribuir al lavado de cara de las empresas, o greenwashing, para aparentar que hacen lo que en realidad no realizan, la medición y el reporting del impacto son claves.

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