El sector Fintech abre un canal de denuncias de malas prácticas empresariales

Más de 120 compañías deberán cumplir el código de conducta y buenas prácticas

La iniciativa ha sido bien recibida por los supervisores españoles

Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI e Idoya Arteagabeitia, socia Bancario y Financiero de Pinsent Masons
Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI e Idoya Arteagabeitia, socia Bancario y Financiero de Pinsent Masons

Los usuarios de productos fintech (servicios financieros a través de la tecnología) e insurtech (tecnología aplicada al mundo de los seguros) dispondrán de un canal para denunciar las malas prácticas de las empresas del mercado en España.

La Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI), que representa a la mayoría de entidades del sector, presentó este miércoles el primer Código de Buenas Prácticas, elaborado en colaboración con el despacho de abogados Pinsent Masons, firma experta en temas regulatorios.

Esta iniciativa es la culminación de un camino que empezó con la presentación del Libro Blanco de regulación Fintech y una propuesta de Sandbox, propuestas que suponen el cumplimiento de estándares y normas que garanticen la protección del consumidor, así como la sana competencia, la convivencia y la cooperación dentro de la industria financiera y bancaria española.

Con la adhesión a este Código, las compañías asociadas (un total de 122) “se comprometen a actuar de forma transparente frente al mercado promoviendo la sana competencia y el cumplimiento de las normas de protección al consumidor vigentes”, destacó Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI, que explicó que la iniciativa ha sido bien recibida por los supervisores españoles (como la CNMV o el Banco de España), Por su parte, Idoya Arteagabeitia, socia Bancario y Financiero de Pinsent Masons, subrayó la función autorregulatoria del Código, del que no existe precedente, ya que “va más allá de una mera declaración de intenciones” y supone un paso al frente de la AEFI para asumir una serie de obligaciones éticas y legales que doten a las empresas del sector de un sello de calidad. “Se trata de crear un sector confiable” pues en un segmento muy sensible al daño reputacional “todos deben saber que hay unas reglas de juego que deben respetar”, afirmó.

En su relación con los clientes, las compañías deberán asegurar la transparencia de las ofertas y los servicios, especialmente en sus páginas web. Además deberán hacer una adecuada evaluación del perfil de riesgo de los usuarios, para ofertar servicios adecuados a su condición económica. Se prevén asimismo mecanismos para evitar prórrogas no deseadas de los servicios contratados, así como el compromiso de contar con canales adecuados de interacción y de presentación de quejas y reclamaciones, que deben resolverse ágilmente.

En cuanto a su actuación en el mercado, el Código promueve comportamientos de sana competencia, que pueda favorecer un clima de colaboración. Se hace hincapié al respeto de las normas medioambientales.

El incumplimiento de las obligaciones dará lugar a la imposición de sanciones, que van desde una amonestación hasta la expulsión permanente de la asociación. Se ha descartado la imposición de multas económicas debido a que la asociación no tiene ánimo de lucro, pero confían en que el efecto reputacional de las sanciones motive a las compañías a subsanar las posibles irregularidades.

La AEFI pondrá en marcha en su web un canal de buena conducta a través del cual tanto los asociados como terceros interesados o afectados, pueden hacer llegar denuncias, que serán confidenciales pero no anónimas

El ámbito de aplicación del Código es abarca a todas las asociadas a la AEFI, y aquellas que vayan adhiriéndose, respecto de su actividad nacional, aunque “si la empresa se comporta éticamente en España y no sigue este mismo código en otros países, habrá que replantarse su pertenencia a la Asociación”, señaló García.

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