Préstamos para compaginar negocio con beneficio social

Triodos repartirá entre ‘startups’ españolas 20 millones del BEI

Solo en 2017, MicroBank ha prestado más de 893 millones

Préstamos para compaginar negocio con beneficio social
Getty Images

La vida cambia y surgen nuevos negocios. Uno de ellos es el emprendimiento social, una actividad que ha crecido de forma importante en Europa, incluso en España, en los últimos años. “Las empresas sociales comparten características comunes. La fundamental, que anteponen las personas o la sociedad a los beneficios,” afirma Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes).

Ya antes de dejar la presidencia de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso manifestó que “el emprendimiento social puede ser un programa de cambio muy valioso, donde lograr mejores resultados en pro del bien común y demostrar que se puede actuar de forma más responsable y equitativa sin dejar de triunfar en el mercado y convertirse en el verdadero motor de crecimiento en la UE”.

Según Cepes, la economía social supone el 10% del PIB de España y el 12,5% del empleo, con un 80% de los contratos indefinidos. En los últimos ocho años se han constituido 29.000 nuevas empresas.

El impulso financiero está siendo clave para el desarrollo de este tipo de iniciativas. Cada vez son más los bancos que facilitan préstamos y la UE ha creado diferentes líneas de actuación. La financiación alternativa se ha sumado también a esta corriente.

El pasado mes se materializó el primer acuerdo de garantía de emprendimiento social; fue entre Triodos Bank y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI). Este pacto permitirá la concesión de 65 millones en cinco años a España, Países Bajos, Bélgica y Francia, a razón de 20 millones por país, excepto Francia, que contará con 5 millones. “Cada emprendedor puede recibir hasta 500.000 euros y el coste y las condiciones son mejores, al menos un 0,25% por debajo de los precios del momento”, explica María de Pablo, de Triodos Bank.

Las cifras

10% del PIB y el 12,5% del empleo (el 80% indefinido) supone el emprendimiento social en España.

1 de cada 4 empresas nuevas que se crean al año en la Unión Europea son sociales.

Bajo este mismo objetivo, el grupo CaixaBank constituyó en 2007 MicroBank, el banco social en el que participa íntegramente. Se dirige principalmente a colectivos con mayores dificultades de acceso al crédito debido primordialmente a la falta de garantías y de historial crediticio. Sus principales clientes son autónomos, microempresas y familias con rentas modestas. En 2017 concedió 147.389 préstamos por valor superior a los 893 millones. El 27% fue a parar al área de emprendedores y negocios.

La entidad dispone de varias líneas de financiación: Microcréditos Negocios, Microcrédito Negocios-Convenio con Entidades, Préstamo Empresa Social y Ecomicrocrédito Negocios. También cuenta con líneas de mediación gracias a acuerdos con el ICO y el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Plataformas online

En cuanto a financiación alternativa a la bancaria, una de las más destacables es la Bolsa Social, plataforma de crowdfunding. Desde su creación en 2014 ha conseguido recursos por valor de 1,84 millones. Como ejemplo de beneficios, la entidad señala que sus dos primeras empresas financiadas ofrecieron a sus inversores rentabilidades superiores al 60%. Los emprendedores obtuvieron el dinero que necesitaban con un coste del 6% sobre la cantidad obtenida.

Colectual, plataforma de crowdlending (financiación colectiva), ofrece como factor diferencial la posibilidad de solicitar un rating en responsabilidad social corporativa, es decir, una evaluación sobre cómo desarrollan las empresas su actividad desde un punto de vista social, medioambiental, de cumplimiento de sus obligaciones normativas o de integración con la comunidad.

La voz de la experiencia

DisabledPark
Ana Puertas, en silla de ruedas, junto a otros fundadores de DisabledPark.

Aparcamiento para minusválidos. DisabledPark surgió como negocio hace algunos años por la mala experiencia de una de sus fundadoras, Ana Puertas. “Voy en silla de ruedas y vivo en Elche. Un día fuimos a Alicante y tuvimos que entrar en un parking privado con grandes dificultades porque no había accesos para minusválidos. En ese momento me di cuenta del problema que suponía situaciones como esta”. Así nació DisabledPark, una aplicación móvil que localiza unas 35.000 plazas de aparcamiento en España y el extranjero para personas con discapacidad.

“Participamos en varios concursos convocados por universidades, bancos y empresas y con eso fuimos pagando a la entidad que desarrolló el programa. En total, hemos conseguido entre 20.000 y 25.000 euros”, cuenta Puertas.

La compañía reinvierte sus beneficios en actualizaciones. “Contamos con la colaboración de algunas empresas, como Pikolinos o Mustang. Compran de manera virtual la plaza de aparcamiento. A ellas les genera publicidad y a nosotros nos proporciona unos ingresos”, explica. Como experiencia, Puertas asegura que el camino del emprendedor social es costoso: “Necesitas vivir; se creen que solo ayudamos”.

Vacaciones diferentes. Antonio Martín trabajaba en Gaes. La falta de motivación y de avance en su carrera profesional le hicieron cambiar completamente de trabajo. “Me fui seis meses a Andalucía a analizar un posible proyecto relacionado con el turismo, pero que no tuviera nada que ver con el de sol y playa”, comenta. “En Fitur conocí la Asociación de Turismo Vivencial de Perú y me gustó la idea”, añade. A partir de ahí empezó a tomar forma la que hoy es su empresa, Turismovivencial.com, en la que trabajan seis personas.

Para hacerlo realidad contó con el apoyo financiero de Banco Sabadell y también del ICO. En total han invertido 80.000 euros hasta el momento. “No dejamos de ser meros intermediarios: un 15% es nuestro margen de producto entre vuelos, hoteles, transporte terrestre, gastronomía y oferta complementaria”, señala.

Martín explica que se trata de hacer turismo de una manera sostenible y respetuosa y que no resulte más caro que el tradicional. “Lo más difícil es que la gente o las empresas entiendan este tipo de negocio, que en realidad trata de dinamizar la economía local”, asevera.

Normas