Hong Kong muestra un desequilibrio capital en las cuestiones LGBT

El caso de una mujer británica, lesbiana y expatriada, a la que la ley negó el visado por su condición sexual revela el anacronismo del centro financiero de la ciudad

Vista aérea de los rascacielos del puerto de Victoria en Hong Kong (China).
Vista aérea de los rascacielos del puerto de Victoria en Hong Kong (China). EFE

La cartera de Hong Kong podría diversificarse. Después de que una mujer británica, lesbiana y expatriada, ganase un histórico juicio que le permite obtener un visado como cónyuge, la ciudad apeló el caso en un intento por evitarlo. Morgan Stanley, Freshfields y otras firmas internacionales de banca, gestión de capital y despachos de abogados apoyan a la mujer, reconociendo el valor del capital humano.

El Departamento de Inmigración denegó a Q.T., como se la menciona en los documentos judiciales, un visado dependiente basándose en que no era “cónyuge”, como la agencia lo define. En 2011, se hizo pareja de hecho en Inglaterra de S.S., a quien le ofrecieron un trabajo en Hong Kong ese mismo año.

Un tribunal acordó que a pesar de que la región administrativa especial de China no aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, otorgar el visado no validaría su unión y que la medida equivalía a una discriminación indirecta de orientación sexual.

Hay pruebas de que los intentos de hacer que Hong Kong sea más inclusivo están funcionando. Un estudio de la organización local sin ánimo de lucro Community Business sugiere que muchos bancos y bufetes de abogados de Hong Kong han progresado en sus políticas LGBT.

Las empresas que ponen énfasis en la igualdad para los empleados gays, lesbianas, bisexuales y transgénero también tienden a imponerse al mercado, según un estudio realizado en 2016 por Credit Suisse. Eso ayuda a explicar por qué 31 instituciones financieras y departamentos legales, incluidas todas las del denominado ‘círculo mágico’ de Londres, están solicitando al tribunal que intervenga en el asunto.

Empresas tecnológicas con un gobierno corporativo pésimo (acciones con derecho a supervoto) podrán comenzar a cotizar en Hong Kong desde este verano. Es un esfuerzo por atraer a algunas de las empresas no cotizadas más valoradas del mundo y toda la actividad bursátil que aporten.

Las restrictivas reglas de inmigración para los inmigrantes homosexuales casados, en cambio, repelen a algunas de las mejores y más brillantes. Todo centro financiero debería tomar decisiones de inversión más sensatas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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