Los riesgos electorales para el rigor fiscal y la financiación de la deuda pública

El Tesoro se financia bien por la mejora del rating; pero puede agotar la vía si acumula incumplimientos fiscales

El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, el jueves 3 de mayo en la sede de la UE en Bruselas.
El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, el jueves 3 de mayo en la sede de la UE en Bruselas. REUTERS

La Comisión Europea ha utilizado el obligado desliz fiscal del Gobierno para cerrar el Presupuesto de 2018 para llamar la atención sobre los riesgos reales de no seguir la trayectoria contractiva del déficit público. Aún sin cuantificar el efecto pleno de las últimas decisiones sobre pensiones, el equipo económico de Bruselas, liderado por Pierre Moscovici, asegura que la revalorización de las pensiones inicialmente anunciada por el Gobierno, la rebaja fiscal de los sueldos más bajos y el rescate de las autopistas llevarán el desequilibrio fiscal en 2018 al 2,6%, lejos del 2,2% comprometido en el programa de estabilidad, y todo ello pese a considerar que el crecimiento de la economía, y por tanto de las bases imponibles y de la recaudación, estarán por encima de la previsión anterior y se situará en el 2,9%, por encima de la estimación de Economía.

Haber llevado el desfase fiscal por debajo del 3% (prácticamente conseguido ya) tras la grave crisis de ingresos y gastos por la que atravesó el Estado es un éxito innegable; pero no debería en absoluto darse por satisfecho el Gobierno con tal logro, cuando sabe que la situación del enedudamiento público y privado es tan delicada, que puede ponerse en riesgo de nuevo con el más mínimo shock futuro. Debe perseverar en llegar al equilibrio de las cuentas para que el solo crecimiento nominal de la economía haga su trabajo en el desapalancamiento público relativo, y debe hacerlo con especial celo frenando las demandas de otros y sus propias debilidades cuando se acerca uno de los más endemoniados y prolongados ciclos electorales de la historia reciente de España.

Ayer el Tesoro recogió los frutos del trabajo de los últimos años, reflejado en colocaciones muy exitosas y muy baratas tras la mejora encadenada del rating del reino de España por parte de todas las grandes agencias de calificación. Pero para mantener bajo control el coste medio de la deuda (ahora en el 2,5%) y seguir prolongando la vida media de los títulos (ahora en 7,5 años), con emisiones de hasta 50 años antes impensables, no se debe entrar en una espiral de pequeños deslices fiscales que terminen construyendo una gran crisis fiscal.

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