Así operaba el chiringuito financiero desmantelado y así fue su intervención

Abrían páginas web con apariencia internacional para engañar a los inversores

Les animaban a reinvertir el dinero que supuestamente estaban ganando

La Policía Nacional llevaba seis meses tras la pista del chiringuito financiero desmantelado el lunes. Tras una denuncia de un estafado, en una comisaría de Valladolid, se empezaron a investigar a otras personas afectadas y a indagar sobre la forma de operar de esta trama.

El modus operandi del chiringuito era el siguiente. En primer lugar, diseñaban páginas web atractivas, con denominación inglesa y datos de contacto en el extranjero (Reino Unido, Bulgaria, Islas Marshall, San Vicente y Granadinas, etc…), en las que los clientes podían abrir una cuenta y operar en un mercado virtual, "aunque en realidad no se podía llevar a término ningún tipo de inversión", según detalla la policía.

Las páginas web creadas para favorecer el fraude se usaban durante un tiempo limitado, hasta que el regulador español de los mercados de valores (la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV) publicaba una advertencia informando de que una página web determinada carecía de la licencia para prestar servicios de inversión. 

Una vez difundida la advertencia por parte de la CNMV los investigados abrían una nueva página, con un nombre que no estuviera relacionado con la página anterior, y transferían los clientes de una página a la otra. De este modo eludían la acción del regulador español.


Red de comerciales

Por otro lado, esta trama contaba con un personal instruido y capacitado para captar potenciales clientes mediante llamadas telefónicas. Una vez que el futuro cliente estuviera interesado en invertir, le bombardeaban con ofertas sobre diversos productos financieros complejos -como warrants u opciones binarias- o sobre determinadas materias primas (oro, maíz, petróleo...).

Los comerciales insistían a los clientes que esas inversiones implicaban alta rentabilidad asumiendo un riesgo mínimo. Además, cuando daban con clientes especialmente precavidos les convencían manifestando que ellos mismos también invertían en el producto ofertado. Si esto tampoco funcionaba "recurrían incluso a descalificar a los clientes es base a los insuficientes conocimientos de éstos en materia de inversión", explica la policía.

Cada cliente afectado era explotado hasta que dejara de invertir. Era habitual que antes de que concluyera una inversión le ofrecieran otras nuevas opciones de inversión. Así, insistían hasta que el cliente solicitara recuperar lo invertido o disponer de sus ganancias, momento en el que se le informaba de que había perdido lo invertido. Además, les remitían unas cláusulas leoninas de unos contratos que los clientes nunca firmaron y dejaban de atender sus llamadas.

Los brókers estaban instruidos con unos guiones predeterminados con los que dar una respuesta rápida a cualquier duda que se les plantease valiéndose de cualquier treta para lograr un sí.

Cambios de sedes

Una de las medidas que utilizaban los responsables del chiringuito financiero para no dejar rastro y dificultar la investigación era realizar frecuentes cambios de sedes de las oficinas desde donde operaban los falsos “brókeres”, de los propios domicilios de los cabecillas y varios locales de las empresas investigadas, ubicados en Madrid y Málaga. En los últimos tiempos, la firma operaba bajo las marcas Plataforma VlT y Centrum Platinum. 

Los implicados también utilizaban diferentes sociedades e iban cambiando los administradores, para complicar la labor de la policía.

Registro

La operación de desmantelamiento del chiringuito financiero fue ordenada por el juzgado de instrucción número 50 de Madrid, pilotado por el magistrado Esteban Vega, y llevada a cabo por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional (UDEF).

Los agentes entraron en la sede que ocupaba actualmente el chiringuito, en el barrio madrileño de Las Tablas, en un momento de máxima actividad. En el vídeo difundido por la policía se puede ver cómo los trabajadores, todos ellos vestidos con camisa y corbata, están en ese momento realizando llamadas a clientes.

Uno de los detalles que más llama la atención es que en ese supuesto centro de inversiones financieras no hay ningún ordenador. Los empleados anotaban a mano los desembolsos que realizaban los clientes estafados, y las rentabilidades que les habían prometido.

Además, se puede comprobar que en uno de los despachos de los jefes del chiringuito hay un sofá de cuero blanco y varios aparatos de gimnasio para hacer pesas.

Los 79 detenidos abandonaron las instalaciones esposados y fueron trasladados a una comisaría en Moratalaz para su identificación. La mayoría de empleados quedó en libertad ayer por la tarde, mientras que los cabecillas pasarán entre hoy y mañana a disposición judicial.

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